Murales Sonoros, el festival que embelleció la vista y el oído de Pehuajó

(ANSOL).- La Cooperativa Eléctrica de Pehuajó realizó el domingo último el evento Murales Sonoros, un festival que integró música en vivo y pintura mural, fusionando arte, sonido y compromiso social, con el fin de visibilizar los valores cooperativos ligados a salud, construcción y energía eléctrica. De la actividad, resultó inmortalizado un gran mural sobre la fachada de la institución.
Un festival que une música, arte y raíces
La propuesta de Murales Sonoros se gestó desde el área de Prensa de la cooperativa eléctrica de Pehuajó y representa una apuesta creativa: intervenir un muro con pintura mural mientras músicos acompañan en vivo el proceso creativo. De este modo, la obra plástica nace, evoluciona y se transforma ante los ojos del público, creando una experiencia sensorial donde la vista y el sonido se mezclan para contar una historia colectiva.
La idea es representar —a través de imágenes y colores— tres pilares fundamentales del trabajo cooperativo: la salud, la construcción y la energía eléctrica. El mural busca simbolizar no sólo infraestructuras físicas, sino también la comunidad, la solidaridad, la colaboración y el cuidado mutuo.

Murales Sonoros, para reactivar la cultura local
La actividad fue libre y gratuita, con el objetivo de acercar el arte popular a los vecinos, jóvenes, familias y todas las personas interesadas, promoviendo un espacio de encuentro, creatividad y participación. Así, la cooperativa apuesta a reactivar la cultura local desde su rol social, trabajando desde lo colectivo y lo comunitario.
La jornada fue parte de un ciclo cultural más amplio, que apunta a integrar distintas expresiones artísticas con el compromiso cooperativo. El mural resultante quedó como símbolo visible del evento y del espíritu colectivo, una marca urbana que recuerda la unión entre ciudadanía, servicio y arte local.
Arte, identidad cooperativa y comunidad
Murales Sonoros supera el formato tradicional de espectáculo: se propone como una ritualización del trabajo comunitario transformado en creación estética. Al intervenir un muro mientras suena música en vivo, se recupera el espacio urbano como lugar de construcción colectiva, donde la cooperativa —más allá de su rol técnico— se visibiliza como actor cultural y social.
La elección de la pintura mural no es casual: los muros públicos tienen la virtud de perdurar, de guardar memoria colectiva, de marcar identidad. En este contexto, la obra nacida en Pehuajó lleva impreso no solo un dibujo, sino una historia: la de quienes construyen la ciudad desde la solidaridad, la cooperación y el esfuerzo compartido.




