
La Biblioteca de la Escuela Cooperativa Mundo Nuevo fue el escenario de la presentación del nuevo libro de Alexandre Roig, y no sucedió como una presentación editorial convencional. Junto a las asociadas a la histórica experiencia autogestionada, Serena Colombo y Melina Merkier, definieron la actividad como un ejercicio que buscó emular la incomodidad interior que genera el texto: «Me descoloca».
Como habíamos anunciado previamente, bajo el título “Algo no encaja acá: sobre los monstruos de la sociedad presente”, Alexandre Roig, académico, exdecano y militante de la Economía Social, Solidaria y Popular, desplegó las tesis de un libro que busca romper con el «profesionalismo estéril» de las ciencias sociales contemporáneas para reconectar con la realidad política y organizacional.
La reflexividad comprometida de Alexandre Roig como método
Alexandre Roig comenzó su exposición marcando una distancia clara con el ámbito académico institucional: «Se perdió la relación de las ciencias sociales con la realidad y, en esa sobreprofesionalización, se sobreespecializó disciplinariamente. Renuncié a todo eso no por esnobismo, sino porque me parecía que estaba teniendo un devenir totalmente estéril», afirmó quien durante una década integró el CONICET.
Su propuesta se basa en la reflexividad comprometida: un proceso de trabajo intelectual que no nace de la neutralidad axiológica, sino de la práctica en el territorio, el Estado y las organizaciones sociales. El libro, impreso por la Cooperativa Campichuelo, es en sí mismo un acto político. Su precio módico y su origen autogestivo refuerzan el mensaje de Roig: la necesidad de evitar los filtros de las grandes editoriales comerciales para mantener la integridad de un diálogo producto de 20 años de investigación colectiva.
El fin de la homogeneidad: el capital y el trabajo «monstruosos»
Uno de los ejes centrales de la charla fue la caracterización del tiempo actual como un período de «desencaje». Para Alexandre Roig, el problema fundamental es que el sistema social ha perdido la capacidad de regular su materia prima esencial: la violencia.
El autor explicó que el pensamiento crítico sigue atrapado en una estructura hegeliana de «tesis y antítesis» que supone sujetos uniformes. Sin embargo, la realidad actual es heterogénea y «monstruosa», no en un sentido moral de maldad, sino de deformidad respecto a las formas conocidas.
La Granja Capitalista: del cerdo al unicornio tecnológico
“El problema del capitalismo, desde mi punto de vista, no es la propiedad de los medios de producción, sino el control de los medios de valorización”. Roig describió una evolución de «animales», evocando la obra de Orwell, Rebelión en la Granja, en el capitalismo: del cerdo industrial a la acumulación del lobo de Wall Street, pasando por el buitre financiero, hasta llegar al unicornio tecnológico que habita en la nube actual.
El capital ya no se ejerce de manera uniforme; hoy existe una disputa encabezada por los “Unicornios” tecnológicos. “Nosotros, las clases trabajadoras, estamos acostumbrados a pelear contra el cerdo; todavía no entendemos ni al lobo, ni al buitre, menos al unicornio», afirmó. Esta realidad ha heterogeneizado el trabajo, fragmentándolo en una convivencia de empleados tradicionales, trabajadores de plataformas y la vasta red de la economía popular y el cooperativismo, que hoy busca su “personación” y el reconocimiento de sus derechos como persona jurídica.

El malestar civilizatorio y la respuesta de la derecha
El autor advirtió sobre un «malestar en la civilización» que no logramos nombrar. En este vacío de sentido, provocado por la “despersonación” de las fuerzas económicas, políticas y simbólicas, la extrema derecha ha logrado capitalizar el sentimiento social a través de la «visceralización» y el odio rápido hacia el otro.
El «desencajado» se expresa en una desvalorización económica del trabajo, una desubicación simbólica y una desublimación inmediata del deseo a través de la tecnología: “¿Qué produce nuestro cuerpo cuando estamos desvalorizados en lo económico, despersonados en lo político, desubicados en lo simbólico y desublimados en lo sexoafectivo? Somos ‘desencajados’”, resumió.
¿El amor vence al odio? El desplazamiento como estrategia política
Frente a la consigna «el amor vence al odio», Roig planteó una provocación: los conflictos actuales no siempre son dialécticos (de sustitución del otro), sino de desplazamiento, como ocurre en las luchas feministas, ambientales o descoloniales. No se trata de reemplazar a quien está en el poder mediante el odio personal, sino de desplazar ese odio hacia la injusticia y el proceso.
“El amor sí permite construir. Esta escuela se hizo con amor, cada comedor y merendero se hace con amor. Pero la lucha política requiere un desplazamiento fundamental: pasar del odio al otro al odio al proceso; odiar lo injusto. Gramsci lo llamaría el odio indiferente. Es un desplazamiento vital porque, si no, no sabemos qué hacer”, explicó el sociólogo.
La escuela y el cooperativismo como refugios del encuentro
Hacia el final del encuentro, se destacó el rol de las «instituciones del encuentro». La escuela y las cooperativas son fundamentales para transitar la «liminalidad» —ese borde incómodo entre saberes y prácticas— donde es posible construir una salida colectiva.
La obra de Alexandre Roig no ofrece recetas ni quejas, sino una invitación a abandonar la «demencia fingida» y asumir que el desencaje actual es la oportunidad para nombrar y organizar el conflicto de una manera radicalmente distinta.

El texto se puede conseguir en: Algo No Encaja Acá: Monstruos De La Sociedad, Alexandre Roig | Envío gratis



