La MIT presentó el informe «El cooperativismo como política de la esperanza»

(ANSOL).- En el marco del Día de Eliminación de la Violencia por Motivos de Géneros, la Mutual de la Industria Tecnológica (MIT) presentó el informe «El cooperativismo como política de la esperanza«.
El trabajo reconstruye cómo cooperativas lideradas por mujeres y LGBTIQNB+ viven el escenario de disciplinamiento del Estado, el impacto emocional y económico, y cómo también elaboran estrategias comunitarias que reinventan la solidaridad.
En un contexto de odio antigénero, vaciamiento estatal y persecución al cooperativismo, el trabajo analiza y muestra cómo diferentes lógicas impulsadas por el Gobierno Nacional se traducen en consecuencias concretas para las cooperativas entrevistadas, cuyos proyectos liderados por mujeres y LGBTIQNB+ sufren directamente el impacto combinado del ajuste económico, la desarticulación estatal y la criminalización simbólica del trabajo autogestionado.
El análisis desarrollado a lo largo de este informe permitió identificar que el impacto del Gobierno actual no se limita a lo económico, sino que forma parte de una trama ideológica y política más amplia, donde los discursos de odio, la agenda antiwoke y la persecución al cooperativismo dialogan y se refuerzan mutuamente.
Estas estrategias, señala el documento de la MIT, no son independientes entre sí, sino que configuran un dispositivo coherente de poder que busca debilitar las experiencias colectivas, deslegitimar las agendas de género y diversidad; y reinstaurar un orden social basado en la competencia y la obediencia.
Ofensiva antigénero y vaciamiento estatal
El trabajo permitió también observar de qué formas este escenario se extiende sobre las tramas afectivas, organizativas y simbólicas que sostienen la vida colectiva. La ofensiva antigénero y el vaciamiento estatal no son hechos aislados: constituyen un proyecto integral que busca desactivar los lazos sociales, individualizar el trabajo y despolitizar el deseo.
Las cooperativas lideradas por mujeres y LGBTIQNB+, en cambio, se sostienen sobre otras lógicas y sienten este contexto como avasallante. A lo largo de las entrevistas, el informe analiza cómo las experiencias combinan la producción material con la producción de vínculos para organizar, programar, reciclar o cuidar y también formas de sostener la vida y de hacer política.
Sin embargo, el documento detalla que también emergen tensiones internas que merecen ser problematizadas. La sobrecarga de trabajo, la forma en que se distribuye la precariedad, el peso desproporcionado que recae sobre les compañeres en las agendas de géneros, identidad de género y cuidados, o la falta de transversalización real de la interseccionalidad dentro del movimiento cooperativo.
Para asegurar una perspectiva interseccional en las cooperativas no puede seguir siendo una tarea «a cargo» de las mujeres o LGBTIQNB+, sino que debe ser una responsabilidad colectiva y transversal. Solo así el cooperativismo podrá seguir desplegando su potencia transformadora sin volverse performático ni meramente discursivo, asegura el informe.
Estas luchas han impulsado una práctica política y cotidiana que desafía los esencialismos y evita la cristalización de identidades fijas, promoviendo la construcción de otras subjetividades más libres, no estáticas.
En este marco, la interseccionalidad aparece como un modo de análisis imprescindible y de acción política que busca comprender cómo diferentes sistemas de opresión y privilegio interactúan y configuran las experiencias de las personas, destaca el trabajo de la MIT.

El MIT sobre la interseccionalidad
Lejos de concebirla como una simple sumatoria de identidades o una categorización de violencias, la interseccionalidad permite visualizar cómo las desigualdades se articulan de manera rizomática, sin un centro fijo, sino como una trama en la que distintos elementos coexisten e inciden mutuamente.
El informe destaca que esto implica una mirada crítica hacia los enfoques binarios y estandarizados que han predominado en el análisis de la identidad; particularmente, en lo que respecta a los flujos identitarios en el contexto contemporáneo.
Desde una perspectiva transfeminista y decolonial, la interseccionalidad del informe también cuestiona la inflación de las políticas identitarias, señalando cómo, a pesar de su origen emancipatorio, muchas veces han sido cooptadas por regímenes de poder que terminan reproduciendo las mismas estructuras de exclusión que buscaban desmontar
En un contexto marcado por el autoritarismo, la violencia y el vaciamiento del Estado impulsado por el Gobierno de Javier Milei, este informe busca ser una herramienta política y colectiva para pensar cómo sostener la vida en común, cuando las políticas públicas se retiran y el discurso del odio se convierte en sentido común.
La MIT aclara también que el texto no es solo un diagnóstico, sino un mapa de resistencias, una sistematización de estrategias que las cooperativas vienen tejiendo para no ceder ante la deshumanización. Frente al despojo, las cooperativas transfeministas vuelven a demostrar que otro modo de hacer política es posible.
Las cooperativas que dieron vida al informe

Este informe -remarca la MIT- es fruto del trabajo colectivo, de los vínculos construidos en el tiempo y de una apuesta compartida por seguir pensando y transformando prácticas. Entre los agradecimientos, la MIT señala a las cooperativas que ofrecieron su tiempo, sus palabras y sus experiencias para hacer posible el trabajo como ALT (Alternativa Laboral Trans), Cabrona Cultural, Cartonera del Sur, Che, ¡Qué Rico!, Pía Baudraccoi Combinación de Saberes y Sabores, CUI.D.HO, El Hogar Obrero, Esquina Libertad y la Cooperativa de Electricidad, Vivienda y Servicios Públicos de Los Cisnes.
En la elaboración de este material, participaron Celine Redon y Magui Fernández Valdez, de Mover Cooperativa; y Patricia Bustamante y Alicia Viana, en el diseño y la comunicación.
La MIT cuenta con el apoyo del Fondo de Acción Urgente de América Latina y el Caribe, cuya contribución hizo posible la continuidad de este trabajo y fortaleció la capacidad de seguir documentando y cuidando las experiencias del sector.
El documento fue pensado, escrito y editado entre junio y octubre de 2025, en un contexto de creciente hostigamiento al movimiento cooperativo y de retroceso deliberado de las políticas de géneros y disidencias, impulsado por el Gobierno de Javier Milei.
En un tiempo marcado por la propagación de la violencia, la precarización de la vida y los discursos de odio que buscan desactivar las redes de cuidado y solidaridad que sostienen lo común, su realización reafirma el compromiso del cooperativismo con la autonomía, la igualdad y la defensa de la vida digna como horizonte político y colectivo.



