Perú: la SBS clausura Mi Empresa, emblemática entidad del sistema solidario

(ANSOL).– La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) del Perú resolvió la disolución de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Mi Empresa (COOPAC Mi Empresa), al constatar que la entidad mantenía un patrimonio negativo, había cesado sus operaciones y no cumplía con los requisitos mínimos de transparencia y actividad exigidos por la ley.
La medida, oficializada el 16 de octubre, pone fin a una cooperativa que había tenido un papel relevante en la promoción del microcrédito durante las décadas anteriores, pero que acumuló pérdidas sostenidas y afrontaba serias observaciones contables desde hacía más de un año.
De la intervención al cierre
La COOPAC Mi Empresa ya había sido intervenida por la SBS de Perú en noviembre de 2024, luego de detectarse un patrimonio contable negativo superior a los 2,5 millones de soles, así como irregularidades en la gestión de fondos, entre ellas capitalizaciones sin respaldo y faltantes de efectivo.
Estos hallazgos confirmaron el deterioro progresivo de la institución y llevaron a las autoridades a concluir que no existían condiciones para su recuperación económica.
De acuerdo con la Ley N.º 30822 de Perú, las cooperativas supervisadas deben acreditar actividad económica continua, presentar balances auditados y mantener reservas suficientes para garantizar la seguridad de los depósitos. En el caso de Mi Empresa, ninguno de estos requisitos se cumplía al momento de la inspección final.

Una historia vinculada al crédito popular
Fundada con la misión de ampliar el acceso al crédito para trabajadores y microempresarios de Perú, Mi Empresa llegó a operar en distintas regiones del Perú, ofreciendo productos de ahorro y financiamiento solidario. Su crecimiento inicial respondió a la demanda de servicios financieros fuera del sistema bancario tradicional, especialmente en sectores urbanos populares.
Sin embargo, la crisis económica pospandemia, junto con la competencia de bancos y fintech privadas, redujo su margen operativo. Según estimaciones basadas en datos públicos de la SBS, la cooperativa mantenía un tamaño medio dentro del sistema, pero con altos niveles de exposición a morosidad y bajo capital de respaldo.
El impacto en el movimiento cooperativo peruano
La disolución de Mi Empresa se suma a otros casos recientes que exponen las dificultades de supervisión en el sistema de ahorro y crédito cooperativo. Actualmente, existen más de 150 COOPAC registradas bajo la órbita de la SBS, de las cuales una proporción cercana al 30% se encuentra en proceso de adecuación regulatoria o presenta observaciones contables, según información del propio organismo.
Expertos en economía solidaria advierten que estas situaciones afectan la confianza pública en el modelo cooperativo, especialmente cuando no se acompañan de procesos de educación financiera ni de auditorías externas periódicas. La SBS, por su parte, insiste en que la depuración del sistema busca fortalecer la transparencia y proteger los depósitos de miles de ciudadanos.
Desafíos para el cooperativismo solidario
El cierre de Mi Empresa reaviva la discusión sobre cómo compatibilizar el espíritu solidario de las cooperativas con los estándares de solvencia y gestión que exige el sistema financiero. En un contexto donde las COOPAC desempeñan un rol esencial para la inclusión económica, resulta imprescindible reforzar la gobernanza interna, la capacitación de los cuadros administrativos y la supervisión pública.
El caso también evidencia la necesidad de una política estatal que diferencie entre cooperativas genuinas y aquellas que, bajo ese nombre, operan con estructuras empresariales sin control democrático ni participación real de sus socios.



