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Ingeniería Industrial de la UTN trabaja junto a cooperativas y recuperadas

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Desde hace 8 años, la Universidad Tecnológica Nacional busca fortalecer a la Economía Social y Solidaria, al tiempo que forma ciudadanos comprometidos.

(ANSOL).- La carrera de Ingeniería Industrial de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) desde hace 8 años impulsa la Práctica Profesional Supervisada (PPS), a partir de la cual las y los estudiantes acompañan a cooperativas y empresas recuperadas en el desarrollo de herramientas que les permitan crecer.

Sebastián Pinto es uno de los docentes de la cátedra de PPS, junto a la ingeniera María Luz Varga y la antropóloga Alejandra Ruberti. En diálogo con ANSOL, Pinto resumió los inicios de la experiencia: «Las PPS en Ingeniería Industrial nacen a fines de 2016, por impulso del director de la carrera de ese entonces, Ing. Raúl Sack, con el fin de acercar a los estudiantes a proyectos que tuvieran vínculo con la sociedad y que pudieran desarrollarse en contexto de adversidad».

Las prácticas profesionales son un requisito académico para todas las carreras de Ingeniería. «En nuestro caso particular, buscamos pensar cómo desde la Ingeniería Industrial podríamos acercarnos a las problemáticas de la Economía Social y Solidaria», contó Pinto y agregó: «El primer disparador fue pensar ‘¿qué pasa si aplicamos la misma capacidad de análisis y de mejorar procesos a estas organizaciones?‘».

«Estas prácticas -continuó el especialista- tienen un doble propósito: por un lado, reforzar la visión sistémica de los profesionales y que puedan insertarse a organizaciones pequeñas, donde los problemas complejos son aún más complejos y dónde el rol del profesional es interpretarlos y llevar propuestas de trabajo; por otra parte, cultivar también un compromiso social, a partir del cual los estudiantes puedan ser capaces de entender que la ingeniería es la base de transformación social. Y, al mismo tiempo, fortalecer a las organizaciones que nos abren las puertas«.

Ingeniería industrial y «adecuación sociotécnica»

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Pinto destacó que la cátedra se posiciona desde el concepto que en América Latina se conoce como «Adecuación Sociotécnica«, que «se basa no en pensar siempre desde una lógica determinista de que la tecnología debe avanzar y evolucionar constantemente, sino pensar en iniciar procesos de mejora continua desde adentro y junto a los actores de la organización». En otras palabras, se trata de «adaptar las herramientas de la ingeniería a la cultura, a las necesidades y al conocimiento de cada cooperativa y cada espacio«.

«Esto implica un cambio de paradigma importante. Se pasa de una consultoría jerarquizada a una construcción colaborativa. El ingeniero no se acerca con una verdad revelada, sino que se construye en conjunto lo que esa organización necesita. Se piensa un diagnóstico para después llegar a una solución con herramientas que sean apropiables para los trabajadores y que se pueda sostener en el tiempo como una capacidad instalada», describió el docente de la UTN.

Este proyecto de Ingeniería Industrial se inició en 2017, con el impulso del entonces director del Departamento de Ingeniería Industrial Guillermo Valvano, y ya pasaron por las PPS más de 70 estudiantes de ingeniería industrial, que acompañaron a 25 cooperativas y fábricas recuperadas, en rubros que van desde gráfico hasta metalúrgico, pasando por alimenticio, textil, comercialización, logística. Se desarrollaron más de 40 proyectos de mejora concretos.

«A largo plazo, buscamos reforzar este triple impacto: darle un enfoque más social al alumno, brindar una herramienta a la organización y fortalecer al tejido productivo. Entendemos que no solo se están formando ingenieros, sino ciudadanos comprometidos«, concluyó Pinto.

El proyecto con Nuovo Pizza

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Sebastián Otero es estudiante de Ingeniería Industrial e hizo su práctica en la cooperativa Nuovo Pizza, recuperada en 2020. Otero contó a ANSOL su experiencia: «El proyecto consistió en desarrollar un sistema de costo simple, pero a la vez detallado, que permitiera a los asociados conocer y asignar adecuadamente la totalidad de los costos de la cooperativa«.

Antes del proyecto, una parte de los costos se desconocían o se estimaban de manera aproximada. «Luego de un mes y medio de trabajo en conjunto, logramos construir a través del software ‘Hojas de cálculo de Google’, un sistema digital que les permite calcular o registrar la totalidad de los costos, ya sean variables o fijos, para luego distribuirlos entre los productos ofrecidos y establecer cuáles son los costos unitarios totales».

A partir de este sistema, «logramos dar costos unitarios a los casi 500 productos que ellos ofrecen al día de hoy«. Finalmente, durante la fase de apropiación, la cooperativa logró incorporar las herramientas desarrolladas, «lo cual demuestra una gran capacidad para gestionar y mantener el sistema de manera independiente», destacó Otero.

Como conclusión, «entiendo que los asociados han logrado incorporar un sistema de costeo diseñado por y para ellos». Además, «han logrado asimilar valiosos criterios y métodos de gestión de costos, así como también profundizar lo que es el empleo de diversas herramientas digitales de registro y procesamiento de información».

«Todo contó con un notable nivel de compromiso por parte de la cooperativa, que propicia no solo la sustentabilidad futura de todo lo trabajado, sino también es un indicativo de que en un futuro podrán construir de manera independiente nuevos conocimientos y sistemas, a partir de todo lo incorporado en este procedimiento», finalizó.

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