Se llevó a cabo en Bahía Blanca la XXI Jornada Universitaria de Entidades de la Economía Social

(ANSOL).- El pasado miércoles 10 de septiembre en el marco del Año Internacional de las Cooperativas, se llevó a cabo en el Salón de Actos de la Universidad Nacional del Sur (UNS) en la localidad bonaerense de Bahía Blanca, la XXII Jornada Universitaria de Entidades de la Economía Social. Un espacio de encuentro y reflexión organizado por el Departamento de Ciencias de la Administración de la UNS, la Asociación Intercooperativa Regional (AIR) y la histórica entidad de segundo grado presidida por La Cooperativa Obrera, la Federación Argentina de Cooperativas de Consumo (FACC).
Desde 1959, la UNS sostiene un camino de compromiso con el cooperativismo: ese año se creó el Gabinete de Cooperativismo, en 1965 la primera biblioteca especializada y también el primer curso para graduados en la materia. El rector de la Universidad Nacional del Sur, Daniel Vega, destacó la singularidad de la relación entre la institución y el cooperativismo: “inédito a nivel global”, dijo, al remarcar que esa sinergia “se ha vuelto una red robusta capaz de soportar los simbronazos de nuestro país”. Para Vega, los veintiún encuentros realizados hasta hoy “son parte de la identidad de la casa de estudios”.
El director decano de Ciencias de la Administración recordó esa historia y la resumió en una comparación que arrancó sonrisas: el cooperativismo es “una marca registrada en Bahía Blanca, junto con La Universidad y con Ginóbili”.
Construir Economía Social en la integración

La primera ronda del encuentro estuvo dedicada a mostrar cómo las cooperativas integran teoría y práctica en acciones transformadoras.
Ramiro Martínez, presidente de CONARCOOP y director del INAES, narró la experiencia conjunta entre la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca y la cooperativa “Creando Conciencia” de Tigre: 24.000 kilos de bolsas se transformaron en madera plástica que luego se convirtieron en Bancos para que sean instalados en plazas. Sobre esa iniciativa, remarcó: “Esa fue una acción real, concreta, que va más allá de lo enunciativo, pensar la realidad como una forma de transformar la acción diaria de cada uno de nosotros”. También recordó la experiencia de convertir telgopor en útiles escolares, señalando que “en 2 minutos, nos damos cuenta del impacto ambiental, social, y comunitario que tienen este tipo de acciones tan fundamentales de nuestro sector y que es parte de nuestra base constitutiva”.
Gisela Wild, presidenta de FESCOE, advirtió sobre las dificultades de la integración: “Cuándo hablamos de integración, es fácil de decir, pero muy difícil de llevar a la realidad”. Explicó que esa tensión los llevó a asociarse con COPESA y a diseñar nuevas plataformas que derivaron en herramientas como FOMECOP.
Manuel Leiva, presidente de FACTTIC, recordó el origen de su cooperativa tecnológica: el proyecto nació de un grupo de amigos en la Universidad Pública, que buscó una tercera opción ante el cansancio del maltrato de un modelo tradicional de organización en el sector tecnológico bajo la categoría de “emprendedor” o “freelancer”, ambas con poco reconocimiento:“no nos gustaba porque nuestra opinión no era tenida en cuenta y no podíamos proyectar un crecimiento profesional y personal más allá del proyecto al que estábamos asignados”. Destacó que, pese a los prejuicios, hoy FACTTIC demuestra que “nuestro modelo puede ser grande, competitivo y resolver los problemas más críticos de nuestra sociedad”. Y remarcó: “Somos el 15% del PBI. Las principales empresas del mundo nos eligen como proveedores […] pero el proyecto que nos interesa son los que tienen impacto”.
Lucía Bregant, presidenta de ACA Jóvenes, definió la clave de la experiencia que encabeza: unir y tener espacios de conversación para que cada uno pueda seguir manteniendo su independencia pero que podamos encontrar puntos en común para trabajar en conjunto. Y resaltó: “Se dice de los jóvenes de hoy que somos más individualistas”, y en ACA somos más de 700. “Somos más los que nos queremos involucrar y meter”.
Comunicación y Formación

En la segunda ronda, los desafíos de la comunicación y la formación atravesaron los testimonios.
Wild advirtió que muchas personas llegan a las cooperativas de servicios públicos sin un interés genuino en el modelo: “La gente no es que se hace socia de la cooperativa porque quiere, sino porque necesita el medidor de luz. Eso ya genera un desafío mayor, que se acerca porque está enojado”. Por eso, remarcó que es fundamental difundir qué es el cooperativismo y cuál es su diferencial con respecto a las empresas privadas o estatales.
Martínez destacó la necesidad de reconocer los saberes prácticos: “El cooperativismo los forma pensando en el modelo cooperativo, para no ser solo un excel dentro de un programa y un análisis de costo, sino una economía con rostro de persona, que tiene una identidad, que tiene una familia, que tiene diferentes problemas…”. Y añadió: “Ese conocimiento práctico acumulado tiene valor”.
Para Bregant, la clave está en que los jóvenes ya no son el futuro, sino parte activa del presente: “No somos el semillero, hoy ya somos protagonistas”. Defendió la importancia de los espacios intergeneracionales: “La participación como consejeros, pueden integrar la experiencia, ideas y saberes de alguien de 70 con alguien de 21, ampliando la mirada y los intereses”.
En la misma línea, Leiva insistió en la necesidad de interpelar a las nuevas generaciones: “los cooperativistas no nacen de los árboles”. Para ello, FACTTIC organiza grupos transversales de ocho personas que funcionan como semillero de dirigentes. Y subrayó: “En realidad, siempre las mejores ideas, los mejores proyectos, incluso el mejor desarrollo económico viene cooperando, no viene compitiendo. Cooperar es mejor que competir”.
Los grandes desafíos de la Economía Social

En el tramo final, los oradores delinearon los principales retos con los que se enfrenta el movimiento cooperativo en el corto plazo.
Manuel Leiva, como referente de la juventud cooperativa de trabajo, referenció como primer paso la necesidad de recuperar el arraigo territorial: “Estamos conscientemente obligados y por voluntad constitutiva a que nuestro país le vaya bien y no podemos especular con el éxito o el fracaso”.
Por su parte Ramiro Martínez alertó sobre la invisibilidad del sector: “Somos trabajadores organizados en un sistema de distribución de excedente totalmente diferente”, enfatizó, y recordó que aunque el movimiento tiene más de 175 años, todavía “tenemos que explicar a los gobiernos, y al ministerio de trabajo lo que no somos, gobierno tras gobierno”.
La dirigente santafesina Gisela Wild, a partir de su importante experiencia en el plano de la representación internacional, vinculó los desafíos globales con los locales: “El desafío es como bajar los desafíos globales, al territorio en si mismo”. Entre ellos, subrayó la soberanía tecnológica y la equidad en el acceso: “Pobreza energética debe ser incluida en el discursos”.



