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La Meusienne, una empresa histórica, recuperada y cooperativa

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La metalúrgica francesa La Meusienne nació en 1890, pero cayó en desgracia. Un grupo de 40 empleados la mantuvo con vida.

(ANSOL).- En el verano de 2024, un grupo de 40 empleados -aproximadamente, la mitad de la plantilla- de La Meusienne decidió asumir la responsabilidad de su futuro industrial. Gracias a su propuesta de creación de una cooperativa de trabajo (SCOP, por sus siglas en francés), que fue la única oferta de recuperación presentada al tribunal, lograron que el proyecto de reconversión fuese validado legalmente.

Fundada en 1890, La Meusienne había sido durante décadas un actor clave en la producción metalúrgica europea, alcanzando en sus mejores años una plantilla cercana a los 300 empleados y un mercado diversificado en sectores como el agroalimentario, la química, la automoción y la construcción.

La globalización, la presión de competidores asiáticos y la falta de inversiones en modernización habían debilitado la competitividad de la firma, que ya en la década de 2010 atravesaba dificultades estructurales.

En 2018, había sufrido un proceso de reestructuración que redujo su personal de 140 a menos de 90 trabajadores. Seis años más tarde, con un volumen de ventas insuficiente para sostener la estructura industrial y con una deuda creciente, la empresa cayó en liquidación.

La creación de la cooperativa La Meusienne

La iniciativa de convertir a La Meusienne en una SCOP contó con el respaldo del Consejo Regional del Grand Est y del Union Régionale des Scop du Grand Est (URSCOP), lo que facilitó el camino administrativo y financiero.

Al frente de este movimiento, estuvo Roxanne Creutz, entonces responsable de gestión, con apenas 28 años, quien redactó el dossier de rescate en tan solo 42 días. Su convicción fue clave: «Una fábrica que cierra es una actividad industrial que no vuelve«, declararía más tarde.

Finalmente, el 2 de septiembre de 2024 se oficializó la constitución de SCOP La Meusienne, con 40 empleados convertidos en asociados, marcando el inicio de una «nueva era» de autonomía empresarial.

La nueva estructura se hizo con 400.000 euros de subvención, aportados por el GIP Objectif Meuse, fondos esenciales para compensar años de subinversión y modernizar su capacidad productiva. Esta inyección de capital permitió impulsar inversiones estratégicas en maquinaria y desarrollo de nuevos mercados como la aeronáutica, defensa y transición energética.

La Meusienne

Sostenibilidad, diversificación y reinvención

Conscientes de que la supervivencia dependía de su capacidad de adaptación, los socios-cooperadores adoptaron una estrategia de diversificación inteligente:

  • Apostaron por el trabajo a medida (façonnage), ofreciendo servicios de corte y procesamiento para empresas que necesitaban respuestas técnicas precisas y rápidas.
  • Esta oferta complementaria representa ya cerca del 5 % del volumen de negocio, ayudando a absorber costes fijos.
  • Desarrollaron una avanzada estrategia comercial apoyándose en ferias del sector como Global Industrie, redes sociales y contactos públicos.
  • El lanzamiento más audaz: la creación de pailles (pajitas) de acero inoxidable, producto simbólico del «Made in France». Fabricadas con una prueba técnica mínima, abrieron la puerta al gran público con un precio estimado de 15 € por lote de tres unidades, en un formato elegante que busca conectar con la sostenibilidad y el consumo responsable.

Identidad, orgullo y futuro compartido

La reconversión en SCOP no solo salvó empleos, sino que devolvió sentido al trabajo colectivamente realizado. Operadores con décadas de trayectoria, como Rémi, volvieron a sentirse protagonistas, integrados en una empresa más cercana y participativa. La fábrica resurgió como un símbolo de reindustrialización local, clara manifestación del vínculo entre industria y territorio.

Hoy, SCOP La Meusienne cuenta con múltiples certificaciones (ISO 9001-2015, PED, DVGW, EHEDG, IGR, BASF) y posee una infraestructura robusta: líneas de soldadura TIG, láser, recocido en línea y gran capacidad para atender sectores exigentes como el agroalimentario, químico, tratamiento del agua y automotriz.

Enseñanzas de un modelo replicable

La experiencia de La Meusienne reúne los ingredientes de una recuperación inspiradora: liderazgo joven y determinación, apoyo cooperativo e institucional, optimización pragmática de recursos, innovación productiva y compromiso territorial. Una fórmula que podría servir de ejemplo para otras empresas en riesgo y zonas industriales vulnerables.

La decisión de los trabajadores de reconvertirse en cooperativa evitó la pérdida de 40 empleos directos en un departamento ya golpeado por el desempleo industrial. En la región de Meuse, con menos de 200.000 habitantes, el cierre habría significado no solo un impacto económico, sino también la desaparición de un saber hacer acumulado durante más de un siglo.

En términos de empleo, la reducción fue significativa: de 90 trabajadores en 2023 se pasó a 40 en 2024. Sin embargo, la cooperativa adoptó un modelo de polivalencia interna que permite a los operarios rotar funciones y optimizar la carga de trabajo, aumentando la eficiencia y disminuyendo costos fijos.

Además, el formato SCOP garantiza que al menos el 51% del capital quede en manos de los trabajadores asociados, asegurando un control democrático y evitando riesgos de deslocalización.

Un modelo replicable

La experiencia de La Meusienne se suma a otros casos de recuperación en Francia, donde actualmente existen más de 2.000 Scop activas, con cerca de 70.000 empleados-socios en distintos sectores productivos. La combinación de un fuerte vínculo con el territorio, la reinversión de beneficios en la empresa y la capacidad de innovación coloca a estas estructuras en una posición estratégica frente a la fragilidad de los modelos tradicionales.

La recuperación de La Meusienne muestra que es posible transformar una crisis en una oportunidad si se cuenta con voluntad colectiva, acompañamiento institucional y visión de futuro. La fábrica que estuvo al borde de la desaparición hoy vuelve a producir acero inoxidable certificado y diversificado, apuntando a mercados internacionales, pero sobre todo, sosteniendo un tejido social e industrial que parecía condenado a extinguirse.

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