ECONOMÍA

Mendoza: crisis de precios en la producción de uva y vino

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La industria vitivinícola de Mendoza está en crisis por la discrepancia entre los precios de la uva y la alta inflación.

(ANSOL).- La industria vitivinícola de Mendoza, una de las principales regiones productoras de vino en Argentina, atraviesa conflictos marcados por la discrepancia entre los precios de la uva y la inflación que impactan en las distintas cooperativas vitivinícolas y sus productores asociados. A su vez, la importación de vino desde Chile por parte de distintas bodegas, devino en una importante baja del precio y el volumen de demanda para con los productores.

En diálogo con Ansol, Edgardo Lera, secretario general del Sindicato de Contratistas de Viñas y socio-fundador de la Cooperativa COTRAAVI Ltda. que lleva adelante la producción de la bodega «No me olvides», amplía el conflicto viñatero en la zona del Valle de Uco de Mendoza como producto del crecimiento desigual en la producción de uva en la región. «En estos últimos años, todo lo que es producción de uva, de viña, de diferentes variedades no ha crecido mucho en algunas zonas puntuales. Lo que llaman ‘primera zona’ es un lugar donde ha crecido mucho la producción vitivinícola y también las bodegas. Pero también tenemos, por ejemplo, el valle de Uco, donde hay fincas abandonadas y bodegas cerradas».

Mendoza, en particular, ha tenido un crecimiento importante debido al turismo. Sin embargo, Lera destaca una contradicción: a pesar del auge de la industria, los salarios de los trabajadores no reflejan este crecimiento. «Las exportaciones siempre traen nuestro reclamo de que los obreros no son reconocidos en su salario por cómo ha crecido la industria, que es una de las principales fuentes de trabajo en la zona rural», señaló.

Además, recientemente, un grupo de productores mendocinos se enfrentó a una gran bodega que decidió comprar vino más barato de Chile. Este hecho, en un contexto donde los precios de la uva aumentaron solo un 100% en comparación con el año pasado, generó un fuerte reclamo de pequeños productores y trabajadores contratistas. «Es impotente ver que los vinos en góndola han subido más de un 300% en un año y eso no se refleja en los ingresos del productor o del trabajador», remarca Lera.

Por otro lado, a esta problemática se le suma el aumento en el costo de exportación debido a la reimplantación del Impuesto PAIS a las exportaciones. Esta medida encarece aún más la producción de vino, haciendo que exportar sea considerablemente más caro. La cosecha de este año es mayor a la del 2023, y la disminución de la demanda del mercado interno debido a la recesión debería favorecer a la capacidad exportadora del sector. Esta situación también afecta directamente a los precios, que bajan proporcionalmente en el costo de la uva profundizando la crisis en la capacidad productiva.

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