Crisis energética: 5 datos clave sobre la deuda con CAMMESA de las cooperativas eléctricas bonaerenses
Las cooperativas eléctricas bonaerenses ingresan en una cuenta regresiva financiera. A partir de junio, las entidades deberán comenzar a cancelar el stock de deuda acumulado con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), en un escenario de caja asfixiado por el aumento de costos operativos.
El esquema, oficializado mediante el DNU 186/25, estableció un plan de regularización para 79 distribuidoras y cooperativas de todo el país. Tras doce meses de gracia, las entidades inician ahora un proceso de 72 cuotas mensuales con una tasa equivalente al 50% de la del Banco Nación.
Si bien en la provincia de Buenos Aires existen más de 200 cooperativas eléctricas dentro de lo que es el escenario de servicios públicos que hace a los distintos pueblos y ciudades de la provincia más poblada del país, algunas de ellas responden a un esquema de distribución minoristas, y otras están directamente vinculadas a CAMMESA en un esquema mayorista.
Desde hace un año, que las entidades vienen en una negociación con CAMMESA y distribuidoras provinciales, que ha llevado a la gran mayoría a regularizar su deuda. Sin embargo, para muchas de ellas, estando a pocos meses de finalzar el tiempo de gracia, el futuro resulta incierto.

Un proceso de arrastre para las cooperativas eléctricas de PBA
Todo el período de estancamiento del valor energético por el congelamiento de tarifas, generó un proceso la inviabilidad de la gestión del insumo eléctrico, dado que el precio final estaba supeditado a lo que la provincia habilitaba en la tarifa establecida.
Al comenzar la pandemia, la situación se agravó para las cooperativas eléctricas, dado que el Valor Agregado de Distribución (VAD) provincial, quedó incluso por debajo de la inflación oficial, convirtiendo esta diferencia en un volumen de deuda, practicamente impagable.
Pero esta situación incluso no es solo un problema contable o financiero. Para las cooperativas eléctricas, la falta de excedentes impacta directamente en la calidad del servicio del asociado. Dado que una vez establecida la única prioridad que fue sostener el servicio, hubo que postergar en la mayoría de los casos, inversiones estructurales vitales para la mejora del funcionamiento.



