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Kokumin Kyosai Co-op protege trabajadores no regulares

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En un Japón que enfrenta el envejecimiento poblacional y la creciente precarización laboral, las cooperativas de seguros como Kokumin Kyosai fortalecen su papel en el sistema de protección social, acompañando reformas históricas impulsadas desde el gobierno.

(ANSOL).- En mayo de 2024, Japón dio un paso clave para mejorar su sistema de pensiones al aprobar una reforma que elimina la regla de elegibilidad basada en el tamaño de las
empresas. Hasta entonces, solo los trabajadores de empresas con más de 101 empleados podían afiliarse al sistema de pensiones de empleados (Kosei Nenkin). Con esta medida, se estima que más de 1,3 millones de trabajadores, en su mayoría empleados de pequeñas y medianas empresas, de contratos a tiempo parcial y temporales, ahora tienen acceso a una cobertura de pensiones tradicional.

La medida busca enfrentar uno de los mayores desafíos del país: la expansión de empleos no regulares, que representan más del 35% de la fuerza laboral. Estos trabajadores, históricamente excluidos de la seguridad social integral, solían depender exclusivamente del sistema de pensiones nacional básico (Kokumin Nenkin), que ofrece beneficios significativamente menores.

La reforma es parte de una estrategia nacional para combatir la pobreza en la vejez y asegurar la sostenibilidad del sistema de bienestar. Sin embargo, el acceso a la cobertura pública sigue siendo insuficiente para millones de trabajadores, y es en ese escenario donde las organizaciones cooperativas han ampliado su protagonismo.

Kokumin Kyosai Co-op: una respuesta desde la solidaridad

Kokumin Kyosai

Kokumin Kyosai Co-op (antes conocida como Zenrosai) es una organización cooperativa de seguros fundada en 1957 con la misión de proteger la vida cotidiana de sus miembros mediante productos accesibles y solidarios. Con más de siete millones de miembros activos, es la cooperativa de seguros más grande de Japón en su categoría.

Si bien no administra programas estatales de pensiones, Kokumin Kyosai Co-op ofrece seguros de vida, accidentes, salud y daños que complementan la seguridad social
pública. Para los trabajadores no regulares, estas coberturas representan una red de protección frente a riesgos imprevistos, en un contexto donde la cobertura estatal aún no logra garantizar una seguridad económica plena.

El modelo de ayuda mutua que promueve Kokumin Kyosai Co-op enfatiza la participación colectiva: los miembros contribuyen con primas accesibles y, a cambio, reciben cobertura de riesgos básicos. Además, como cooperativa, sus excedentes se redistribuyen a los afiliados o se utilizan para mejorar los servicios, evitando así la lógica de maximización de ganancias propia de las aseguradoras tradicionales.

Cooperativas japonesas que refuerzan la seguridad social

El caso japonés refleja una tendencia más amplia que comienza a consolidarse en otros países de Asia: frente a la insuficiencia de los sistemas tradicionales de protección social, las cooperativas y mutuales fortalecen redes comunitarias de apoyo económico.

La cooperación entre el sector público y las organizaciones de ayuda mutua se está profundizando en Japón. El propio Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar ha reconocido el papel complementario de las cooperativas en extender la cobertura de protección social, especialmente entre sectores donde la precarización laboral avanza con mayor fuerza, como jóvenes, mujeres y trabajadores migrantes.

Kokumin Kyosai Co-op, en particular, ha impulsado programas de sensibilización para trabajadores a tiempo parcial sobre la importancia de asegurarse frente a riesgos de enfermedad o accidentes, combinando seguros básicos con acceso a asesoría financiera.

La cooperativa también ofrece productos específicos para trabajadores autónomos, segmento donde la informalidad y la falta de cobertura del sistema público son preocupantes. De acuerdo con datos de la organización, más del 20% de los nuevos afiliados en 2024 provienen de sectores laborales no regulares, lo que refleja un cambio cultural donde la participación en esquemas de ayuda mutua comienza a ser vista como una necesidad y no solo como una opción voluntaria.

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