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China: el cooperativismo como motor de la «prosperidad común» 2026

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La experiencia china muestra cómo el modelo cooperativo, con fuerte respaldo estatal e innovación tecnológica, permitió integrar a millones de pequeños productores en un país de escala continental.

China posee una superficie de 9.597 millones de kilómetros cuadrados, equivalente al 6,5% del territorio mundial, y es el cuarto país más extenso del planeta. Con una población de 1.409 millones de habitantes, según datos del Banco Mundial (2024), los desafíos vinculados a la mejora de la calidad de vida, el aumento de la productividad y el cuidado ambiental adquieren una dimensión singular.

En ese contexto, el cooperativismo aparece como una herramienta clave para afrontar la extensión territorial, la diversidad cultural y las desigualdades productivas. No solo para el desarrollo local, sino para el desarrollo regional a partir de la proyección de las distintas aristas de la economía china en distintos lugares del mundo, como la Argentina, siendo el sector cooperativo un punto válido de crecimiento complementario. Tanto la historia china como la del movimiento cooperativo como modelo, comparten la búsqueda de llevar el desarrollo a cada región y a cada comunidad.

Orígenes y consolidación del movimiento cooperativo en China

El cooperativismo chino comienza a transformarse a partir de la década de 1920, impulsado por un grupo de intelectuales que promovió la organización de agricultores en cooperativas de comercialización y crédito.

Hacia la década de 1940, bajo el impulso del Partido Comunista Chino, se consolidan las cooperativas de ayuda mutua agrícola y las de suministro y comercialización, con fuerte anclaje territorial.

La reforma agraria de los años 50 estuvo acompañada por un respaldo estatal sostenido al sector cooperativo. En ese marco, en 1957 se creó la Federación Nacional de Cooperativas Artesanales e Industriales (ACFHIC), con alcance nacional y presencia tanto en áreas rurales como urbanas.

Según el investigador Tim Zachernuk, hacia la década de 1970 «más del 80% de la población china era rural y el 85% vivía en la pobreza«.

La implementación del sistema de «responsabilidad familiar» introdujo incentivos productivos al permitir la comercialización de excedentes, lo que derivó en un incremento de las cosechas y en una reorganización del trabajo agrícola.

El ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 abrió una nueva etapa para el sector. La competencia con productos importados, la migración hacia las ciudades y la expansión de los grandes supermercados redujeron la demanda local y la disponibilidad de mano de obra rural.

Los pequeños productores, con parcelas de alrededor de una hectárea, enfrentaron dificultades para abastecer grandes volúmenes a través de extensas cadenas de intermediación, lo que deterioró la rentabilidad y profundizó el éxodo juvenil hacia los centros urbanos.

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Asamblea de asociados de la Cooperativa Baimeng, en la provincia de Shandong, en 2019.

Un plan estratégico de expansión cooperativa

Frente a ese escenario, el gobierno chino impulsó una serie de reformas que reafirmaron el rol del sector público en el desarrollo agroindustrial. En 2003 se reformó el crédito rural, transformando las cooperativas de crédito en bancos cooperativos agrícolas y bancos comerciales agrícolas.

En 2006 se promovió la diversificación y especialización de las cooperativas, otorgándoles por primera vez personería jurídica. En 2007, el proyecto «Nueva Red» fortaleció la distribución rural de productos, insumos y bienes de consumo, incorporando además una red de reciclaje de recursos renovables. En 2015 se produjo un salto cualitativo con la incorporación del comercio electrónico y los sistemas de distribución digital.

Este proceso fue acompañado por inversiones en infraestructura que mejoraron la conectividad entre zonas rurales, facilitaron la expansión de los mercados de las pequeñas cooperativas y fortalecieron las federaciones regionales.

En la actualidad, los pequeños productores encuentran beneficios concretos en el sector cooperativo. Las cooperativas de suministro y distribución desarrollaron redes logísticas, de almacenamiento y comercialización que permiten una mejor conservación de los productos. A su vez, las cooperativas de comercialización gestionan grandes mercados urbanos y rurales, donde los propios productores venden directamente.

La reforma agraria china

La reforma agraria distribuyó tierras comunitarias de aproximadamente una hectárea por familia, con derecho de explotación y herencia. Sin embargo, la falta de conocimientos técnicos generó desigualdades internas.

La legalización de la comercialización de excedentes produjo una polarización entre productores con mayor capital cultural, mayor superficie o mejores capacidades comerciales, lo que derivó en asociaciones con empresas que aportaron capital y experiencia, pero también amplió las diferencias en la toma de decisiones.

En 2006, la Asamblea Popular Nacional aprobó la “Ley de Cooperativas Agrícolas Especializadas”, basada en los principios de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), lo que marcó una nueva etapa de diversificación, fortalecimiento democrático y formación cooperativa.

En 2015, la Federación de Cooperativas de Suministro y Marketing de Todo China (ACFSMC) incorporó sistemas de comercio electrónico en aldeas, ciudades y condados. Para 2018, existían 1.571 empresas de comercio electrónico gestionadas por cooperativas de suministro y comercialización.

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Plantación de arroz en una cooperativa agrícola en China.

La China post pandemia

Tras la pandemia de 2020, el gobierno chino profundizó la promoción del modelo cooperativo en empresas públicas y estatales. La Ley de Sociedades Revisada, promulgada en 2024, estableció un esquema de gobierno corporativo con participación de una asamblea de trabajadores integrada hasta en un 80% por empleados sin cargos directivos, con mandatos de entre tres y cinco años.

Actualmente, existen comunidades agrícolas cooperativas que utilizan drones, sistemas de riego inteligentes, comercialización por comercio electrónico y almacenamiento colectivo para afrontar períodos de malas cosechas.

El cooperativismo chino se expandió más allá del sector agrícola y de suministro, abarcando cooperativas de servicios, crédito, consumo e industria. Ha logrado expandirse a todos los sectores económicos y en toda la cadena productiva y de industrialización.

Revolución del Modelo Híbrido 2026

Hacia 2026, el sistema ha evolucionado hacia un modelo híbrido de «Cooperativas de Acciones«. Este esquema permite que los agricultores aporten sus derechos de uso de la tierra como capital accionario.

Este modelo combina la propiedad colectiva de la tierra con una gestión profesional, permitiendo que las cooperativas operen con la eficiencia de una empresa privada pero manteniendo el beneficio social comunitario.

Síntesis de reformas estatales e innovación tecnológica en China

Desde la reforma del crédito rural en 2003 hasta la Ley de Cooperativas Agrícolas Especializadas
(2006), China ha buscado profesionalizar el sector. En 2015, la ACFSMC dio un salto cualitativo al integrar el comercio electrónico. Actualmente, en 2026, la integración es total:

Logística Digital: El 95% de las aldeas cuentan con terminales de la ACFSMC que utilizan Big Data para predecir la demanda urbana.

Gobernanza participativa: La Ley de Sociedades Revisada (2024) garantiza que hasta el 80% de las asambleas en empresas estatales y cooperativas esté integrada por empleados sin cargos directivos.

Sustentabilidad: Las comunidades agrícolas utilizan drones y sistemas de riego inteligentes para mitigar el impacto del cambio climático.

El modelo cooperativo ha llegado a las empresas estatales, incluso las de capital privado, porque es representativo, democrático, con la mirada en las necesidades concretas y capaz de ofrecer desarrollo para una vida más humana.

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