La propuesta feminista dentro del Encuentro de la Economía de las y los Trabajadores

(ANSOL).- Durante el X Encuentro Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras desarrollado en La Rioja, se realizó una mesa de discusión llamada «La economía de las y los trabajadores desde una perspectiva de géneros«, con fuerte anclaje feminista.
Esta temática transversal durante el encuentro arrojó en las conclusiones propuestas concretas. Primero, pensar y empezar a construir en Argentina «una reforma laboral cooperativista y transfeminista«.
También expandir la mirada «productivista» de la Economía Social y Solidaria (ESS) y empezar a hablar de la «autogestión de la vida«, reforzando dos ejes que ya están en el encuentro, pero aún con escasa representatividad: la economía del cuidado y la soberanía alimentaria.
La experiencia de las investigadoras mexicanas Guadalupe Flores y Celia Pacheco sobre un grupo de docentes, en el caso de la primera, y desde la Central de Nuevos Trabajadores, la segunda; afianzó la idea de red de apoyo como estrategia ante situaciones comunes como las violencias hacia las mujeres, la carga diferente de horas en el trabajo o la desigualdad en las oportunidades e ingresos.
Pacheco agregó a Analía Yoma, periodista y feminista riojana que sumó datos y estadísticas de Argentina actualizadas, que confirmaron la feminización de la pobreza, como afecta la vida y la dignidad la falta de ingresos y trabajo formal en las mujeres.
Desde Chile, las mujeres de la Federación de Trabajo Solidario (TRASOL) invitaron a «una independencia de clase y política, para resolver los problemas desde una lucha práctica y concreta».
Feministas autogestivas

Fue cuando la integrante del Comité Organizador e histórica dirigente de la empresa recuperada rosarina La Cabaña, Edith Encina, tomó la palabra que las lágrimas corrieron. La necesidad de acuerparse, de encontrarse, escucharse y abrazarse en la integralidad de la experiencia humana es una propuesta macro de la perspectiva de géneros.
«Ya recuperamos una fábrica. También recuperamos personas en su momento. Llegó el momento de recuperarnos nosotras«, dijo Encina desde la autoconciencia colectiva propia de una idea que rondó la mesa, la de «poner el cuerpo».
Las mujeres de Feminismos Autogestionados (FEMA) presentaron una historicidad de su espacio y de los debates que se vienen haciendo hacia dentro del sector cooperativo y autogestionado. Y retornaron esta idea sintetizada en el trabajo. No se trata solo de la producción, sino también de la reproducción de la vida.
Se trata de disputar sentidos dentro de una práctica democrática, colectiva, participativa, que se percibe en constante movimiento. De «inventar nuevas categorías» que suplan la ausencia de poder y autoridad que deja despojarse del modelo del que procedemos: «verticalistas, extractivistas y abusivos«, señalaron desde Fema.
El modelo cooperativo viene a probar la eficacia de producir y reproducir desde esta otra perspectiva, que prioriza lo humano por sobre el capital. Por eso, la propuesta de pensar «una reforma laboral feminista y cooperativa, que hable de autogestión y de flexibilidad (ante estos factores de desigualdad debatidos en la mesa) sin precarización», apuntaron.




