Encuentro Nacional del Movimiento Campesino Indígena: «Nuestras luchas son largas en el tiempo»

(ANSOL).- Se realizó el Encuentro Nacional del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) – Somos Tierra, con una convocatoria de más de 200 integrantes de las organizaciones que lo componen, más académicos y organizaciones aliadas, en Carlos Paz, Córdoba.
El evento que se llevó a cabo entre el 16 y 17 de agosto, bajo el lema «Organizar, cuidar y luchar para alimentar a los pueblos«. Convocó también a integrantes de organizaciones de la Mesa Agroalimentaria Argentina, de otros movimientos campesinos vinculados a la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), movimientos sociales y del Movimiento Sin Tierra de Brasil.

A 20 años del grito de «Ocumazo», militantes del MNCI – Somos Tierra de todas las regiones del país se reunieron con la propuesta de actualizar y profundizar el análisis de la realidad que atraviesa al sector, para replantear los desafíos y las tareas que presenta esta etapa histórica.
«La profundización de las crisis, la ofensiva fascista y la perdida de esperanza que azota a nuestro pueblo nos requiere fortalecidos, plantando banderas de organización y de lucha», señaló un comunicado del Movimiento en redes sociales.
Carolina Llorens integra la coordinación nacional de MNCI-Somos Tierra y dialogó con ANSOL sobre el encuentro y sobre la coyuntura de los productores de la agricultura familiar y de los movimientos campesinos.
«Sabemos que claramente somos un objetivo a destruir porque somos las personas que estamos y defendemos los territorios, que queremos seguir arraigados en los territorios y que no somos funcionales a este modelo, donde el alimento es una mercancía; nosotros somos parte de un modelo donde el alimento es un derecho», diferenció Llorens.
Sobre el encuentro, la dirigenta del MNCI-Somos Tierra señaló que «se comenzó amasándolo entre las grandes dificultades que estamos viviendo; los vientos que empujan para el desencuentro, pero con la persistencia y empecinada lucha campesina, que justamente es enfrentar los vientos en contra y seguir teorizando el encuentro como una estrategia de resistencia».
«Sin encuentro no hay posibilidad de construir comunidad, de articular una lucha en común. Sabemos que es imprescindible que fortalezcamos la lucha en este contexto», enfatizó Carolina Llorens.

Llorens contó que participaron alrededor de 200 personas, que llegaron desde la Puna hasta la Patagonia; de todas las organizaciones provinciales que forman parte del MNCI-Somos Tierra en Jujuy, Misiones, Córdoba, San Juan, La Rioja, San Luis, Neuquén, Río Negro, Mendoza y también de organizaciones campesinas con las que se encuentran articulados en la CLOC- Vía Campesina.
Además, participaron miembros de organizaciones aliadas como la Federación de Cooperativas Federadas (FECOFE), de pueblos indígenas, y de organizaciones de otros países como el Movimiento Sin Tierra de Brasil y de Jóvenes Latinoamericanos por el Clima.
El MNCI se encentra estructurado con organizaciones de carácter provincial, de segundo y tercer grado, y nuclea comunidades, cooperativas y federaciones de Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Córdoba, Misiones, La Rioja, San Luis, Mendoza, Neuquén, y Rio Negro.

Debates en el encuentro campesino
«Trabajamos fuerte en la mística, que es muy importante, nos une, nos encuentra y religa nuestro sentido y nuestras luchas en común. Luego, con paneles disparadores y con la película Tiempo Circulares, de Andrés Dunayevich. Fue un disparador más para repensar los tiempos en los que estamos y los desafíos de este contexto», destacó la dirigenta.
Luego, llegaron dos días fuertes de discusión y reflexiones, «también siempre acompañados por un espacio de infancias en donde nuestros niños tuvieron su tiempo de juego, reflexión y compartida porque sabemos que la construcción es desde las infancias y con un espacio de feria cultural de intercambio de nuestras producciones».

Llorens contó que se debatieron estrategias de comercialización para fortalecer los lazos entre la producción, la comercialización y la fiesta, «que también es parte importante de compartir nuestros saberes, nuestras culturas, nuestras alegrías porque para resistir es fundamental mantener esa alegría y esa esperanza de otro futuro posible», explicó.
En cuento a los desafíos, Llorens señaló: «Es ver nuestro lugar central en la producción de alimentos. Ver cómo la agricultura campesina y las cooperativas son centrales en la producción de alimentos y cuáles son los desafíos, en un modelo corporativo de la alimentación que cada vez se concentra más en muy pocas manos».
«Entonces, tener más claramente una lectura de la coyuntura regional y nacional fue central en este encuentro, para identificar bien a cuáles son los enemigos que nos enfrentamos», remarcó Llorens.

El impacto del encuentro
Sobre el impacto del encuentro entre quienes participaron, Llorens destacó: «Lo que produce es ir compartiendo estrategias comunes, que a veces son parte de estrategias ya realizadas, pero sobre todo nos desafían a nuevas alianzas, a nuevas construcciones, a nuevas articulaciones tanto en la producción, en la comercialización y en la formación como un eje central».
«Nuestras luchas son largas en el tiempo y sabemos que este tiempo también va a pasar, pero necesitamos tener una formación y herramientas claramente estratégicas para los tiempos que vienen», planteó.
Finalmente, expresó: «Estamos en un momento de producir sin Estado y con un Gobierno que nos amenaza, que nos criminaliza, que nos violentan en los discursos; especialmente, a las mujeres campesinas. Sabemos que debemos tener una conciencia de la realidad para poder construir una resistencia a la medida del embate«.



