ECONOMÍA

El cooperativismo vitivinícola aportó el 22% de la cosecha 2025 en Mendoza

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Un reciente informe de ACOVI revela que la producción superó los 3,2 millones de quintales elaborados, lo que representa un crecimiento interanual del 18,5%.

(ANSOL).- La Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (ACOVI) presentó su último informe, donde se confirma que el sector cooperativo continúa consolidándose como una de las cadenas productivas más relevantes del ámbito vitivinícola mendocino.

En el marco de la presentación se destacó que «para la cosecha 2025, las cooperativas de la provincia aportaron el 22% del total recolectado, superando los 3,2 millones de quintales elaborados, lo que representa un crecimiento interanual del 18,5%«.

De acuerdo con los datos oficiales, la cosecha 2025 en Argentina alcanzó un total de 19,8 millones de quintales, lo que significó un aumento del 4% respecto al año anterior. «Mendoza lideró ampliamente la producción, con 14,8 millones de quintales, cifra que representa el 75% del total nacional y un incremento del 6,5% en relación con 2024«, informaron.

Teniendo en cuenta que la situación del productor es compleja, y tomando como parámetro de base que la actividad de cosecha representa el 30% de los costos de producción, desde el sector cooperativo se busca dar respuesta acompañando con diversos mecanismos y beneficios a quienes se encuentran integrados.

Cosecha

En la presentación del informe estuvieron el presidente de ACOVI, Fabián Ruggeri, acompañado por Rubén Panella, titular de FECOVITA (Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), Marcelo Federici, Secretario de dicha entidad; y el Gerente, Juan Rodriguez. También participaron miembros de la Comisión Directiva de ACOVI, como su vicepresidente, Jorge Barbero; la Secretaria, Cecilia Binolfi; el Protesorero, Jesús Gasques y el Gerente, Nicolás Vicchi.

En la conferencia de prensa, Ruggeri expresó: “La asociatividad permite que nuestros productores aumenten su rentabilidad en la mejora de la producción, bridándoles insumos a menor costo y financiado, y porque tenemos un equipo de profesionales que los asesoran permanentemente”.

El titular de ACOVI destacó los diferenciales en el costo de cosecha mecanizada frente a los sistemas más tradicionales: “los incrementos interanuales que hemos tenido, en cuanto a costos, han sido menores a los de la inflación, especialmente la cosecha mecanizada, que tuvo costos por debajo de la cosecha manual y asistida”.

Por su parte, Rubén Panella habló de la de situación de mercado del vino: “los dos primeros meses del año han tenido un crecimiento importante, y los siguientes son crecientes pero estables. Dentro del sistema cooperativo hemos tenido un buen desempeño frente al mercado, pero el consumo está atravesando un momento difícil”.

Asismismo, Marcelo Federici, remarcó la importancia del porcentaje de uva destinada a mosto, que este año superó el 23% predefinido según el acuerdo Mendoza – San Juan.

Análisis de sistemas de cosecha y sus costos

A la hora de proyectar los costos de la vendimia 2025, se evaluaron tres sistemas de cosecha: manual, mecanizada y asistida. Cada uno presenta particularidades en cuanto a eficiencia, costos y tecnología aplicada.

Cosecha manual: incremento y dependencia de la mano de obra

En la cosecha manual, los costos aumentaron respecto al año anterior. En el caso de la uva tinta común, se registró un aumento del 44% interanual, fijando el valor de la ficha de cosecha en $600. Para la uva varietal, el incremento fue del 39%, con una ficha de $850. Ambos valores están calculados bajo el supuesto de uso exclusivo de mano de obra intensiva.

Este sistema, aunque tradicional y todavía ampliamente utilizado, es muy sensible al rendimiento del viñedo. A mayor rendimiento, el trabajo se vuelve más ágil, lo que permite una disminución en el costo del tacho; en cambio, en fincas de bajo rendimiento, la recolección es más lenta y el precio de la ficha suele aumentar.

Los principales factores que explican el aumento en los costos de este sistema están vinculadas al incremento de los jornales, que subieron más del 80% en el último año, entre otros.

Cosecha mecanizada: eficiencia creciente y más oportunidades para pequeños productores

Durante la vendimia 2025, el 21% del total nacional se cosechó mediante sistemas mecanizados, alcanzando casi 3,9 millones de quintales. Este sistema domina en provincias como Neuquén (95,5%) y La Pampa (85,3%), mientras que en Mendoza, dentro del sistema cooperativo, el uso de cosecha mecanizada viene aumentando considerablemente.

En términos económicos, la cosecha mecanizada experimentó un aumento del 34% interanual tanto en uva tinta común como varietal, teniendo en cuenta que el valor del alquiler del servicio (en dólares) ha sido el mismo y con similar tipo de cambio.

En un análisis comparativo, para la uva tinta común, el sistema mecanizado resultó un 7% más económico por hectárea respecto a la cosecha manual, gracias a su mayor rendimiento y eficiencia operativa. Sin embargo, en el caso de la uva varietal, la recolección manual todavía se muestra más competitiva, generando un ahorro de aproximadamente un 3% por quintal frente al método mecanizado.

Al respecto Fabián Ruggeri recalcó que “desde el sistema cooperativo financiamos al productor para que pueda avanzar en la mecanización de su cosecha, mientras que para la cosecha asistida cada vez tenemos más hectáreas cultivadas que cosechan mediante el sistema de bines, tractoelevadores y carros cosecheros”.

Cosecha asistida: eficiencia con mejores condiciones laborales

Este sistema, que combina recolección manual con herramientas de apoyo como carros o bienes, ofrece ventajas en términos de condiciones laborales y eficiencia. En el caso de la uva tinta común, los costos aumentaron un 51% respecto al año anterior, mientras que para la uva varietal el incremento fue del 54%.

A pesar del alza en los costos, la cosecha asistida muestra beneficios importantes. Frente a la cosecha tradicional, este sistema resultó un 8% más eficiente para uva tinta común y un 11% en el caso de uva varietal. Esta mejora se explica por la posibilidad de trabajar con menos personal, optimizar tiempos y ofrecer mejores condiciones de trabajo para los cosechadores, lo que permite una recolección más ágil y de mayor calidad.

El rol estratégico del cooperativismo vitivinícola y desafíos futuros

El sistema cooperativo ofrece importantes ventajas en cuanto a accesibilidad a tecnología y reducción de costos mediante economía de escala. Gracias a este modelo, pequeños y medianos productores pueden acceder a maquinaria y servicios que, de forma individual, estarían fuera de su alcance.

En ese sentido, Ruggerí expresó: “La asociatividad permite que nuestros productores aumenten su rentabilidad en la mejora de la producción, bridándoles insumos a menor costo y financiado, y porque tenemos un equipo de profesionales que los asesoran permanentemente”.

Sin embargo, para consolidar estos avances, se requiere:

  • Líneas de financiamiento específicas para equipar empresas de servicios agrícolas.
  • Incentivos fiscales para quienes adopten sistemas más eficientes como la cosecha asistida, especialmente mediante reducciones en la tarifa de Corresponsabilidad Gremial.
  • Adecuación de la tarifa de acarreo, adaptándola a la realidad productiva de Mendoza y evitando la aplicación de criterios equivalentes a la zona núcleo.

El sistema cooperativo no solo crece en volumen, sino que se posiciona como una herramienta clave para la sustentabilidad y modernización de la vitivinicultura mendocina.

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