ECONOMÍA

La respuesta a los acopiadores que piden el fin de las exenciones a cooperativas

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La semana pasada, se organizó un ataque a las cooperativas agropecuarias, por presuntos "privilegios".

(ANSOL).- En un lobby pocas veces visto contra el sector de la Economía Social y Solidaria, la Federación de Acopiadores le pidió al Gobierno de Javier Milei que le quite a las cooperativas la exención del Impuesto a las Ganancias. En una nota que difundieron en varios medios, dijeron que «es necesario terminar con privilegios y discriminaciones impositivas entre empresas de una misma actividad».

Un importante productor del campo cooperativo respondió a la consulta de ANSOL al respecto: «Que las cooperativas no pagan IIGG no es así. Lo hacen en cabeza del asociado al distribuir los excedentes (o «ganancias»). Las cooperativas tienen un régimen impositivo diferente, y debe distribuir 5% del excedente entre su personal, y otro 5% dedicarlo a educación, capacitación y aportes a la comunidad. Además del pago 2% del capital cooperativo. Lo que queda, se distribuye entre los socios que pagan así el Impuesto a la Ganancia por el excedente recibido«.

César Basañes, economista y gerente de la Confederación de Cooperativas de la República Argentina (COOPERAR), respondió a través de redes sociales: «Ojo con los ‘privilegios’ que están envidiando«, escribió.

«Les explicamos a los accionistas de las acopiadoras el tratamiento que tendrían si acceden a los mismos ‘privilegios’ que los accionistas de las cooperativas», dijo Basañes, para luego enumerar nueve puntos por los que los acopiadores de granos jamás aceptarían las mismas reglas del juego con las que deben convivir las cooperativas, en este caso, agropecuarias.

En primer lugar, dijo Basañes, «deberían donar el 5% de sus ganancias al personal», luego «deberían donar otro 5% a la educación», y en tercer lugar «no podrían retirar de su empresa las ganancias originadas en operaciones financieras; por ejemplo, el carry trade que quizás están aprovechando con los fondos que demoran en liquidar a los productores».

En cuarto lugar, «no podrían retirar las ganancias originadas en negocios inmobiliarios (por ejemplo, cuando el terreno de las instalaciones de acopio que estaban el medio rural, al crecer el pueblo adquieren el valor de terrenos urbanos). Eso, junto con los beneficios financieros, quedarían en una reserva irrepartible que no pueden tocar».

Sobre el punto que cuestionan los acopiadores (la exención impositiva), el economista de COOPERAR explicó: «sobre las ganancias que sí podrían retirar (las que surgen de la comercialización de granos), los accionistas deberían pagar Ganancias. Efectivamente, las cooperativas no pagan Ganancias, pero los productores asociados sí: sobre las originadas en sus operaciones con las cooperativas, que son las únicas a las que acceden». A eso le sumó que «vale aclarar que no pagan Ganancias ni tampoco pueden retirarlas sobre los beneficios que surgen de operaciones con productores que no son asociados (que, por otro lado, tienen derecho a asociarse, con un voto como todos, si así lo desean)».

Como si fuera poco, Basañes recordó que «si en algún año tiene la mala suerte de tener pérdidas, y estas afectan el valor del patrimonio, cuando vuelvan a tener ganancias no podrían retirarlas ni capitalizarlas a su nombre hasta no recomponer las reservas afectadas«. Y hablando de tributos, dijo: «Su empresa debería pagar un impuesto del 2% sobre su patrimonio neto, independientemente de si tuvo o no ganancias (contribución especial de las cooperativas, ley 23.427)«.

El octavo argumento del gerente de COOPERAR fue que si tuvieran las mismas reglas que las cooperativas, y el accionista llega a la conclusión que no le interesa el negocio, «sólo podría recuperar el valor de libros de sus acciones, ya sea originadas por aportes de capital propio o capitalización de beneficios. Esto es, la acción no otorgaría propiedad sobre el resto del patrimonio, en particular sobre el originado en operaciones ajenas al negocio principal (comercio de granos)».

Por último, concluyó: «si decide liquidar la empresa, todo el patrimonio que está como reserva irrepartible, iría al Estado«. Basañes así explicó que al cooperativista agropecuario «no le interesan las ganancias, porque lo que necesita es que el ingreso de la cooperativa (comisiones por el comercio de granos) sea lo menor posible, porque para él es un costo. De lo contrario estaría lucrando consigo mismo».

Finalmente, el gerente de Cooperar dejó un consejo: «Dejen a los productores adoptar las formas empresarias que libremente han adoptado, sin pedirle nada al Estado, y dejen de ir a llorarle a papá Estado para que les ponga palos a los competidores. En el mercado hay lugar para todos. Desde hace más de 100 años. No tengan miedo«.

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