INDEC: crecen los cuestionamientos a la medición de pobreza, que fue del 28% para 2025

El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre la incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos durante el segundo semestre de 2025 ofrece un mapa social que revela tanto avances como persistentes desigualdades territoriales.
Panorama general de la pobreza, según INDEC
- El 21% de los hogares y el 28,2% de las personas se encuentran bajo la línea de pobreza.
- Dentro de ese universo, el 4,8% de los hogares y el 6,3% de las personas están en situación de indigencia.
- En números absolutos, esto equivale a 2,1 millones de hogares pobres y 8,5 millones de personas, de las cuales 1,9 millones son indigentes.
Los números del INDEC relativos a la pobreza e indigencia son cada vez más cuestionados, tanto desde una perspectiva centrada en el método científico como desde el sentido común. Luego de más de una década de ajuste, pandemia, sequías y estancamiento económico, para muchos es difícil pensar en una pobreza por debajo del 30%.
Los cuestionamientos a la medición del INDEC

Isaac Rudnik, coordinador del Índice Barrial de Precios (IBP) del Conurbano Bonaerense del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), opinó en diálogo con ANSOL: «Los números del INDEC, están flojos de papeles en dos aspectos:
a) Insiste en sostener la medición de las canastas básicas sobre la base de un grupo de bienes y servicios de consumo que tiene más de 20 años y han quedado desactualizados, sobre todo en la proporción que son considerados. En estos días es más evidente que nunca que el motor de los incrementos de precios son los servicios.
b) La valoración de los ingresos de los trabajadores no registrados sigue un criterio diferente al de años anteriores, lo que da montos superiores, no porque necesariamente se incrementaron sus remuneraciones, sino porque se incorporan otros ingresos que antes también estaban, pero no eran considerados. La comparación no hace esa salvedad y, por lo tanto, no es válida (o por lo menos debería ser revisada)».
En el mismo sentido, Rudnik continuó: «Lo mas importante a tener en cuenta es que hay una franja de la población que oscila alrededor del 30%, que desde hace mas de dos décadas no supera la línea de pobreza. Los cambios sociales ascendentes o descendentes están siempre por debajo de esa línea, con todas las consecuencias que ello les trae».
Por su parte, Juan Pablo Costa, del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), detalló: «La medición de ingresos no laborales, a partir de 2024, mejora la captación de ingresos no registrados; especialmente, vinculados a pensiones, subsidios, Tarjeta Alimentar, etc. Esto genera una mayor captación de ingresos y así se reduce la pobreza, en comparación con años anteriores, cuando estos ingresos no se tenían en cuenta. El cambio metodológico en sí es bueno, pero el problema es que te rompe la serie y el Gobierno, en lugar de aclarar, aprovecha la confusión».
«El otro elemento tiene que ver con los trabajadores no registrados, donde el INDEC ve una mejora importante en sus ingresos, pero no se explica por qué. No se entiende. Otra cuestión es que no se corresponde el Índice de salario del INDEC con los propios microdatos utilizados en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)».
En el mismo sentido, continuó: «La subestimación de la canasta básica, a través de la no actualización de ponderadores del IPC. La Canasta Básica Total toma la proporción de gastos no alimentario sobre el total. Ahí, hay servicios públicos, transporte, etc. aumentaron mucho y el indicador no lo tiene en cuenta«.
Ante la consulta de ANSOL, la economista Mara Pedrazzoli puso la lupa en la medición: «Es muy dudosa la metodología para medir la pobreza, en función de una canasta de consumo y una línea de ingreso, que permiten mostrar que cada vez hay menos gente en condición de pobreza. Pero sumando datos de cierre de empresas, de caída de trabajo registrado, aumento de la informalidad y estancamiento de jubilaciones y salarios, etc. es lógico esperar que suba la pobreza«.
«Esto efectivamente ocurre, si se miran los datos de manera trimestral. Estuvo circulando información de consultoras privadas que evalúan esto y se advierte que, entre el 3er y 4to trimestre del 2025, la pobreza sube. Y son muchos los especialistas que esperan un aumento en el mismo sentido para el primer trimestre de 2026«, completó Pedrazzoli.
El peso de la economía real frente a la estadística de pobreza
Frente al 28,2% de pobreza reportado por el INDEC, el sector cooperativo emerge como un contrapeso estructural que genera hoy el 10% del PBI nacional. Mientras la medición oficial es cuestionada por la actualización de sus canastas, los datos del empleo registrado privado muestran una fragilidad tangible: entre finales de 2023 y diciembre de 2024 se destruyeron 118.019 puestos de trabajo asalariados (-1,9%), superando incluso la caída del sector público. En este escenario de retracción del mercado tradicional, las aproximadamente 17.000 cooperativas vigentes siguen sosteniendo el entramado productivo en 9 de cada 10 departamentos del país, actuando como un amortiguador social allí donde el empleo asalariado desaparece.



