UNQ: intensas jornadas sobre la Economía Social y Solidaria

(ANSOL).- En el marco del Año Internacional de las Cooperativas, la Octava Semana Nacional de la Economía Social y Solidaria (ESS) y la Primera Semana Latinoamericana y Caribeña de ESS, la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), llevó adelante diversas actividades que incluyeron charlas, debates, seminarios, la Feria de la Economía Social y Solidaria (que este año celebra su 15° edición), Créditos para la comercialización solidaria, talleres, festivales musicales, jornadas de reflexión, inscripción a carreras vinculadas a la ESS, radio en vivo, teatro comunitario y encuentro de estudiantes, entre otras acciones.
Fue en ese marco, que se realizaron las actividades para difundir y fortalecer la economía social y visualizar el trabajo que se realiza en la UNQ, con cooperativas, mutuales, clubes, asociaciones, emprendimientos y otras redes.
Bárbara Altschuler es doctora en Ciencias Sociales, directora del Observatorio del Sur de la Economía Social y Solidaria «CREES» y docente de la UNQ. En diálogo con ANSOL, señaló que «fue una semana recargada para la Red Universitaria de Economía Social y Solidaria (RUESS), porque estamos en el Año Internacional de las Cooperativas y hemos dado un paso hacia la Primera Semana Latinoamericana y Caribeña de la Economía Social y Solidaria porque se han adherido también otras redes de América Latina, como las RUESS de Chile, de México, el Comité PROCOAS de AUGM, la red UNICOSSOL de Colombia, la Red de Incubadoras Tecnológicas de Cooperativas Populares (ITCP) de Brasil, la Cátedra UNESCO de Economía Social y Solidaria y un montón de redes con las que venimos articulando» (ver (https://www.ruess.com.ar/semana-latinoamericana-y-caribena-de-economia-social-y-solidaria).
Las jornadas en la UNQ

Las actividades de la Octava Semana Nacional de Economía Social y Solidaria fueron co-organizadas con la Red de Municipios Cooperativos y la Confederación Cooperativa de la República Argentina (COOPERAR) en diferentes partes del país.
Las Jornadas en UNQ reunieron a líderes, investigadores y organizaciones para reflexionar sobre cómo los territorios impulsan la transición hacia un futuro más justo, equitativo y sostenible con espacios de diálogo, aprendizaje y cooperación donde la economía social y solidaria se vive y se construye desde las comunidades.
La Feria de la Economía Social y Solidaria de la UNQ, reunió a más de 200 empredendedores/as vinculadas/os a diversas organizaciones sociales y redes del territorio, que presentaron una gan cantidad de productos gastronómicos y polirrubro con productos locales, regionales y artesanías. Hubo también talleres, música en vivo y teatro comunitario.
Para los organizadores del espacio de comercialización, en particular la Mesa de Promoción de la Economía Social y Solidaria de Quilmes (MEPESS): «La Feria es mucho más que un evento, es el resultado de 15 años de construcción y trabajo colectivo entre la Universidad y la comunidad y estamos cumpliendo 15 años de la feria de ESS».
También estuvieron abiertas al público las inscripciones para la Tecnicatura Universitaria en Economía Social y Solidaria (TUESS) de la UNQ, con momentos de apoyo para facilitar la inscripción y conocer la propuesta de la carrera (ver https://linktr.ee/tuess).
«Tuvimos una muy buena convocatoria a las diversas actividades y jornadas de trabajo, con más de 200 emprendedores en la Feria de la Economía Social, con personas, organizaciones y redes que hace 15 o 20 años vienen trabajando estas temáticas y personas nuevas que se acercaron», remarcó Bárbara Altschuler.
A todo esto, se sumaron charlas y seminarios de la ESS en el marco de la Semana de la ESS y créditos a la Comercialización Solidaria para docentes, estudiantes y trabajadores afiliados de los sindicatos de la UNQ.

Circuitos socioeconómicos alimentarios
En particular, desde el Observatorio del Sur de la ESS de la UNQ se organizó en este marco la Jornada Circuitos Socioeconómicos Alimentarios: experiencias, políticas públicas y universidades, que tuvo como objetivos intercambiar saberes y experiencias de articulación interinstitucional y socio-territorial entre universidades públicas, nacionales y de América del Sur, que trabajan conjuntamente con organizaciones socioeconómicas y programas públicos de la Provincia de Buenos Aires, en el acompañamiento y desarrollo de Circuitos Socioeconómicos Alimentarios (CSEA).
«Tuvimos una mesa regional poniendo en diálogo la experiencia de estos circuitos de la economía social con la participación de la Universidad Federal de Santa Catarina de Brasil, la Universidad Católica del Maule de Chile e invitadas especiales de México también», destacó Altschuler.
Los circuitos alimentarios están orientados por dos propósitos centrales. Por una parte, contribuyen a mejorar las condiciones de venta, trabajo, ingresos y acceso a recursos a la agricultura familiar y campesina, las micro y pequeñas empresas locales, los emprendimientos socioeconómicos y las cooperativas de producción y comercialización de alimentos vinculados a los mismos.

Al mismo tiempo, tienden a mejorar las condiciones de acceso a una alimentación más saludable para las familias y comunidades destinatarias, en particular para trabajadores y sectores medios y populares urbanos.
Incluyen también formas asociativas o comunitarias de innovación social y organización del consumo, que posibilitan una mayor accesibilidad y mejora en la dieta alimentaria, por vincularse mayormente a alimentos frescos en transición agroecológica.
«Fue muy interesante pensar las distintas estrategias y formas de gestión para vincular a productores con las cooperativas de comercialización y las y los consumidores organizados», remarcó la directora del Observatorio de la ESS.
«Tuvimos también una mesa muy interesante con programas y políticas públicas de la provincia de Buenos Aires, que apoyan estos circuitos, como es el programa Mercados Bonaerenses del Ministerio de Desarrollo Agrario y el programa de Entramados Productivos del Ministerio de Infraestructura y Servicios», explicó la doctora en Ciencias Sociales.
Sobre el vínculo entre la perspectiva de género y la economía social y solidaria, Altschuler destacó: «Contamos también en esta mesa con la participación del Ministerio de las Mujeres de la Provincia de Buenos Aires. Esto es muy importante porque en muchos casos estos circuitos alimentarios están fuertemente sostenidos y protagonizados por mujeres que defienden y promueven el alimento sano, la agroecología y el comercio justo. Así que esta mesa con políticas públicas fue muy interesante, en este contexto de complejidad y de crisis que atraviesan muchas de las cooperativas y experiencias de la ESS, para pensar juntos y juntas cómo mejorar y profundizar los vínculos y las articulaciones entre Estado, Universidad y organizaciones del territorio”.
Talleres temáticos

Por la tarde, se realizaron talleres temáticos con fuerte participación de estudiantes, graduados/as y organizaciones sociales, pensando en la cuestión de género y las dificultades y estrategias para la sostenibilidad económica, la gestión económica, comercial y financiera, las problemáticas logísticas, y la cuestión de la agroecología y la producción de alimentos soberanos (Programa completo de la jornada aquí: https://docs.google.com/document/d/1ooOXpHOYRLkGoGXoMLESl_CBT6rGKbTYGtU9KOf-7NE/edit?usp=sharing)
La Primera Semana Latinoamericana y Caribeña de Economía Social y Solidaria estuvo organizada por siete redes universitarias de Argentina, México, Colombia, Chile y Brasil junto al Comité de Procesos Cooperativos y Asociativos de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (PROCOAS – AUGM) y la Cátedra UNESCO de ESS.
A la hora de reflexionar sobre la relevancia de estos encuentros en el marco del contexto político y socioeconómico , la docente de la UNQ resaltó: «Estamos preocupados por el avance de las derechas, pero también reconocemos que sigue viva esta red y seguimos encontrando y reencontrándonos, porque la economía solidaria no está encapsulada en sus prácticas y debates, sino que nos vamos integrando con quienes vienen trabajando en la cuestión de géneros y feminismos, la cuestión de la agroecología y la agricultura familiar, etc. Así que estos encuentros nos fortalecen para generar conocimientos, aprendizajes y hacer nuevas preguntas».
«Creo que estamos en un proceso de rearticulación, de reencuentro, de pensarnos juntos y juntas, construyendo alternativas. Esto es muy saludable. Siempre estamos invitando también a sumarse a nuestra Tecnicatura Universitaria en ESS. Es algo también que tenemos que apostar a sostener y sumar a nuevos compañeros y compañeras que se formen en estas temáticas en la universidad pública», agregó la directora del Observatorio de la UNQ.
En cuanto al encuentro de experiencias de diferentes instituciones de Latinoamérica, Bárbara Altschuler resaltó: «Recibir colegas de universidades de otros países es algo que siempre nos permite pensarnos, y a su vez, aprender de estas otras experiencias. Es interesante esta posibilidad de seguir encontrándonos y ver las distintas trayectorias, compartir nuestras experiencias, enfoques y metodologías de trabajo como así también aprender cosas de ellos».

«Por ejemplo, de los chilenos que quizás son más operativos y herramentales, tienen más clara la cuestión de la gestión económica, comercial de los mercados; lo mismo con Brasil, que tienen una enorme experiencia en vinculación campo-ciudad y muchos movimientos de desenvolvimiento rural. En Santa Catarina por ejemplo trabajan con lo que llaman Núcleos de Producción y Consumo, donde la universidad lo que hace es vincular grupos de productores agroecológicos organizados con grupos de consumidores, para la distribución de a través de las canastas de alimentos».
«Estas células tienen una gran trayectoria por todo el movimiento agroecológico y del Movimiento Sin Tierra en Brasil, pero también ellos ven la fuerza que hay en la Argentina en el movimiento de la economía social y solidaria, las cooperativas de comercialización y la integración del sector cooperativo en entidades de segundo grado, así como el modo en que las universidades trabajamos con el territorio, con las organizaciones, desde la extensión, la formación, la incubación universitaria y la investigación- acción», destacó Bárbara.
«En este contexto oscuro, difícil, duro, que nos toca vivir en Argentina, también vernos en el espejo de otros países que han pasado períodos difíciles y otras trayectorias nos hace aprender mucho, comparar y poner en diálogo estas experiencias con otras formas de gestión y de trabajo que siempre son formas de aprendizaje y de esperanza», concluyó la especialista en ESS.



