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Cooperativa TES y CEES-UNTREF presentaron el estudio sobre la Economía Popular, Social y Solidaria

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Los principales resultados del estudio sobre el sector. La importancia de la confianza y el desafío de una mayor integración.

(ANSOL).- El Centro de Estudios de la Economía Social de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (CEES-UNTREF) y la Cooperativa TES publicaron un informe en el que analizan los consumos generales, productivos, internos, servicios, medios de pago más utilizados y las dificultades para realizar intercambios entre organizaciones de la Economía Popular, Social y Solidaria (EPSyS).

Los principales resultados del estudio

Según el estudio, «las organizaciones participantes presentan una importante diversidad en cuanto a tamaño, ubicación y tipo de actividades económicas que desarrollan. No obstante, se observa una primacía de cooperativas de trabajo ubicadas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)».

En lo que respecta a la cantidad de integrantes por organización, el informe describe que «más del 65% de las entidades participantes tienen 20 o menos personas asociadas. La mayor parte es de menos de 10, seguida por experiencias integradas por entre 10 y 19, y 20 y 50 miembros. Es decir, la mayor parte de las respuestas del estudio proceden de entidades pequeñas y medianas».

En cuanto a las actividades productivas, se destacan: «Construcción, productos de librería, gráfica, impresiones, textil (blanco, merchandising, ropa infantil, indumentaria gastronómica, ropa de trabajo, remeras), cerámica, producción agroecológica, obras públicas, elaboración de alimentos (panificados, postres, pastas, jugos, huevos), producción hortícola, marroquinería, calzados en general y de seguridad, metalurgia, juguetes».

El análisis concreto de los consumos de las organizaciones dice que «los consumos se organizan en tres categorías generales: los insumos productivos, los consumos internos y los servicios. La mayor cantidad y diversidad de los consumos identificados de las entidades participantes se refieren a insumos específicos para la producción».

Por otra parte, se analizan los medios de pago. En este sentido, el informe puntualiza que los medios de pago utilizados por las organizaciones para financiar sus consumos también son diversos. Se observa una preponderancia del uso de débito y transferencia, seguido por el pago en efectivo. 

En relación con los criterios para la toma de decisiones sobre los consumos entre organizaciones del sector, «predominan el precio, la calidad y el vínculo con los proveedores; en ese orden«.

estudio

La confianza, un pilar de la economía social

En las instancias que se llevaron a cabo y los instrumentos utilizados en el marco de este proceso, las organizaciones participantes destacaron que la confianza es el factor más relevante para decidir y realizar compras

En este sentido, Monserrat Miño, de la Cooperativa TES y del Centro de Cooperativas y Economía Social de la Facultad de Ciencias Económicas, de la Universidad de Buenos Aires (UBA), analizó: «Emergió una cuestión muy importante y que entendemos que es un punto de partida muy interesante de remarcar que es la confianza como factor fundamental que tienen las organizaciones a la hora de comprar, de elegir proveedores, etc.».

«Hay muchísimas organizaciones que han desarrollado vínculos con proveedores, con la confianza como sustento y como base, entonces esto nos parece fundamental para cualquier acuerdo más a un comercial», completó.

Más allá de los intercambios comerciales, la integración abona a la construcción de capital social y a la generación de redes de confianza y reciprocidad entre las experiencias y personas participantes, una base necesaria para la identificación de necesidades y estrategias comunes.

El estudio sobre las dificultades del sector

En cuanto a las dificultades explicitadas para realizar consumos entre organizaciones, la investigación cuenta que la disponibilidad de los productos que se necesitan es la respuesta elegida en más de la mitad de los casos, sumado a los costos más altos, costos logísticos para el traslado e inexistencia de alternativas de productos.

Este último resultado se puede vincular con la falta de información y de conocimiento actual sobre las alternativas de abastecimiento en otras organizaciones del sector. «La falta de conocimiento mutuo, de información sobre el sector y de estructuras específicas que posibiliten o faciliten la vinculación en este ámbito ocupan un lugar central para explicar este potencial», detalló el estudio.

Monserrat Miño señaló: «Nos encontramos con que, si bien existen por ejemplo muchas herramientas digitales, comunicacionales para buscar por rubros, por productos, por servicios, etcétera, incluso delimitadas territorialmente, hay muchos espacios, muchas organizaciones que aún no están al tanto de la oferta y de la demanda de otras entidades, por más que nos cruzamos, nos encontramos, tenemos cierta referencia y aún falta profundizar en esa difusión de oferta y de demanda que generamos».

El desafío de la integración

«Más allá de esto, los actores participantes en la actividad destacaron de forma explícita y unánime la pertinencia de avanzar hacia un proceso de mayor integración económica y comercial a nivel sectorial en los diferentes territorios del país. De este modo, la integración se plantea a la vez como debilidad, necesidad y oportunidad para el sector», detalló el informe. 

Durante los encuentros y en la elaboración del estudio, se destaca que para la integración se propuso avanzar hacia la identidad compartida para un espacio de integración económica y comercial, fortalecer el conocimiento mutuo y las relaciones de confianza entre las entidades, promover diálogos para generar los primeros acuerdos comerciales, identificar sectores a incorporar, productos y servicios más demandados y necesidades de oferta.

Para Fernández Miranda, «existe una marcada afinidad de valores y afinidad ideológica entre las organizaciones que participaron en este estudio, lo que entendemos que también es una motivación y un factor posibilitador para la integración».

«Una estrategia necesaria a mediano plazo consiste en la articulación de forma estable entre actores que puedan reunirse para comprar en conjunto. Al respecto, cabe interrogarse por los pasos previos que serían necesarios, teniendo en cuenta la planificación que contemple posibles acciones como partes de un proceso», reflexionó el estudio. 

Por otra parte, Monserrat Miño consideró que «los márgenes de comercialización que se venden a otras entidades tienen mucho por crecer, mucho por dar y que podrían ser una respuesta muy interesante a esta necesidad que tenemos de incrementar las ventas; no es una cuestión excluyente del sector, pero nos atraviesa con singularidad».

En este sentido, Fernández Miranda, consideró que, para avanzar hacia una mayor integración, lo primero es tratar de generar una mayor circulación de información de posibilidades de compra de bienes y servicios dentro del propio sector. «Creemos que los retos principales pasan por fortalecer la vinculación es que la comunicación sea más fuerte dentro del campo y solidificar relaciones de confianza«.

El estudio de CEES y TES

El trabajo abarca los resultados de un cuestionario virtual, realizado a 98 organizaciones de la EPSS y la sistematización de dos encuentros con entidades del sector para generar diálogos, intercambios y conocimiento colectivo durante 2024. El estudio tiene un enfoque mixto de investigación que combina metodologías cuantitativas y cualitativas. Forma parte también del proyecto Construcción de Mercados Intercooperativos en la EPSS.

Rodrigo Fernández Miranda, integrante del CEES-UNTREF, explicó sobre el estudio: «La contextualización del informe se da en un escenario adverso y hostil para la sostenibilidad de los actores de la EPSyS. Con posibilidades nulas de articulación o de apoyo con el Estado, contexto de recesión económica en el cual las organizaciones tienen que sostener sus ventas».

En el mismo sentido, continuó: «A su vez, en términos culturales y simbólicos, un discurso desde el poder que tiende a criminalizar los procesos colectivos, a reivindicar la competencia como única forma de regulación de las relaciones sociales y a establecer el individualismo en nuestra sociedad».

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