Emergencia cultural: cooperativas apoyan proyecto chaqueño

En medio del encendido debate y las protestas por la reforma laboral que continúa su curso legislativo, dos sectores que ya vienen muy golpeados hicieron escuchar su voz: la cultura y la comunicación piden la emergencia cultural y periodística.
Tanto el Frente Cultural Federal como la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) y los sindicatos de prensa provinciales se movilizaron por el rechazo a la derogación del estatuto del periodista y el desfinanciamiento al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y Radio y Televisión Argentina (RTA).
En este contexto, un grupo de diputados de la Legislatura chaqueña viene impulsando junto a trabajadores locales un proyecto de ley de declaración de emergencia en la cultura y los micro, pequeños y medianos medios de comunicación.
Durante la presentación del proyecto, en el Sindicato de Prensa de Chaco señalaron que se prevé en la legislación también un plan de contingencia que impulse a dichos sectores en crisis, aliviando sus costos en servicios y facilitando acuerdos y convenios con estamentos y empresas del Estado. Todo, con el fin de mantener la actividad y, buscando así, garantizar el derecho a la libertad de expresión.
Los impulsores del proyecto de emergencia

El proyecto de emergencia tuvo el apoyo de cooperativas históricas de Resistencia como la empresa recuperada La Prensa Limitada, editora de El Diario de la Región, y la Cooperativa de Servicios Culturales Sala 88 Limitada. La presidenta de la sala de teatro, Rocío Blotta ratificó su apoyo a este proyecto.
«Siempre defendemos a la cultura como derecho y al ser cooperativa llevamos como bandera la frase de que ‘nadie se salva solo’. Por eso, apoyamos y acompañamos el reclamo, en esta y en todas las luchas«, apuntó Blotta.
Blotta comentó a la agencia ANSOL que el vaciamiento del sector de las actuales gestiones afectaron en la «reducción del fomento». «Es decir, ninguno de los dos gobiernos (nacional y provincial) generan políticas culturales en las que incluyan a las salas independientes, ni tampoco subsidios por lo cual el trabajo en la cooperativa se hace más difícil».
La presidenta de la entidad sumó a esto la reducción en la cantidad de público y alumnos que históricamente atrajo la sala. También habló del permanente aumento de los servicios, sumado a que se redujo el público y la cantidad de alumnos y aumentaron los servicios.
«En una crisis generalizada la cultura y el entretenimiento pasan a segundo plano (en cuanto a gastos per capita) lo que nos afecta directamente. Se hace más difícil y hay que empezar a recortar gastos para sobrevivir«, concluyó Blotta, sobre la situación de emergencia.



