50 años del Golpe: masivo acto en el CCC Gorini por Memoria, Verdad y Justicia
En el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC), se realizó el 18 de marzo un multitudinario encuentro en conmemoración del 50 aniversario del golpe de Estado de 1976. Bajo el lema «Presente de lucha, un porvenir de esperanza«, la jornada reunió a referentes del periodismo, la ciencia, la política, el cooperativismo, los derechos humanos, la docencia universitaria, el sindicalismo y las artes, en una propuesta que buscó historizar el terrorismo de Estado y, al mismo tiempo, interpelar los desafíos políticos y culturales del presente.
El evento se realizó en la Sala Solidaridad del CCC, con retransmisión en la Sala LOZA y la Sala Osvaldo Pugliese, y emisión en vivo por el canal de YouTube.
El acto fue auspiciado por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC) junto al propio centro cultural, y tuvo como eje el homenaje a los 30.000 detenidos-desaparecidos, la reafirmación de las consignas de Memoria, Verdad y Justicia, y el repudio al terrorismo de Estado, incorporando, en consonancia, nuevas consignas como el rechazo a la guerra en Medio Oriente y a las intervenciones en América Latina.
Terrorismo de Estado: de 1930 al golpe de 1976

La apertura estuvo a cargo de Juan Carlos Junio, quien trazó una línea histórica de la violencia estatal en el país, desde el golpe de 1930 encabezado por Uriburu, pasando por las masacres de la Patagonia y la Semana Trágica, hasta las dictaduras posteriores y las represiones al Cordobazo, el Mendozazo y el Rosariazo.
«Llegamos al 76, que instituye el terrorismo de Estado, la entrega económica y cultural de la Nación. La barbarie«, sintetizó. En ese marco, convocó a «recordar y homenajear a los 30.000 compañeros» y a recuperar los ideales de transformación social desde nuestra identidad histórica.
Entre las voces más destacadas, Taty Almeida definió al proceso como un «golpe cívico, militar y clerical«, denunciando la complicidad de sectores de la jerarquía eclesiástica. Recordó que su hijo fue desaparecido en 1975, antes del golpe, y advirtió sobre un «gobierno negacionista» en la actualidad. «La única lucha que se pierde es la que se abandona. No nos han vencido. La lucha continúa. Lo decimos nosotros, que a pesar de las sillas y los bastones, seguimos de pie», afirmó.

El periodista Eduardo Aliverti retomó un texto de María Seoane para analizar el crecimiento del negacionismo. Señaló que estas posturas «pasaron de una marginalidad provocadora al centro de la escena» y que ya no niegan, justifican. En ese sentido, planteó la necesidad de revisar las propias formas de comunicación: «Hay que dejar de convencer a los convencidos y seducir por fuera de los mensajes fáciles y panfletarios. Muchos de los convencidos eran presuntos; y lo peor, entre los jóvenes».
Memoria en educación, cultura y medios
A través de intervenciones audiovisuales, Víctor Hugo Morales, desde París, denunció el retiro de una placa en homenaje a los desaparecidos en la Casa Argentina de esa ciudad, y alertó sobre el avance de una «ultraderecha» que consideró no muy distinta de la derecha tradicional.
Por su parte, Sonia Alesso destacó el trabajo de memoria en el ámbito educativo, recordando que entre 600 y 780 docentes fueron desaparecidos, y subrayó que «la escuela tiene que ser un territorio de paz«. El actor y director Pompeyo Audivert reivindicó el rol del arte como herramienta de resistencia frente a una matriz cultural dependiente de intereses internacionales.

Testimonios y memoria viva
El testimonio del actor Juan Leyrado aportó una dimensión sensible al encuentro. «Las imágenes eran muy crueles, muy turbias, y penetraban en mi pecho sin pedir permiso. Las sigo teniendo«, expresó, al tiempo que confesó sentir hoy «indignación, bronca» ante lo que definió como un contexto de «traición». También destacó la importancia de estos espacios para «no sentirse solo» y reafirmar la construcción colectiva.
Desde una perspectiva generacional, la artista Malena D’Alessio, integrante de HIJOS, llamó a «pararse en la historia no desde la impotencia sino desde la potencia», proponiendo «sacar la historia de la vitrina y reinterpretarla en el presente» para recuperar la fuerza transformadora de quienes fueron desaparecidos.
Proyecto de país y disputa cultural

El científico Alberto Kornblihtt advirtió que el país atraviesa «un mal momento» en el que se buscan revertir valores profundamente arraigados, no solo en derechos humanos sino también en convivencia social. «No basta con la autocrítica. Tenemos que construir en quién depositamos nuestras esperanzas y cuál es el proyecto de país», sostuvo.
En la misma línea, el diputado y dirigente cooperativo Carlos Heller afirmó que «la madre de todas las batallas es la batalla cultural: la batalla de las ideas«, y cuestionó la centralidad de debates personalistas en detrimento de los proyectos de país.
Vinculó el golpe de 1976 con una continuidad de políticas económicas que identificó en «las cuatro M: Martínez de Hoz, Menem, Macri y Milei«, y recordó la resistencia del movimiento cooperativo frente a la ley de entidades financieras durante la dictadura, que logró modificarse mediante la movilización popular.

La periodista Nora Veiras reflexionó sobre el rol de los medios durante la dictadura y en democracia, poniendo el foco en el silenciamiento y la complicidad frente a crímenes como el secuestro y la tortura de niños.
Por su parte, el filósofo y politólogo Eduardo Rinesi cuestionó la idea subyacente del gobierno actual que «la sociedad no existe», a la que definió como un programa político antes que una descripción. «Para que haya sociedad tiene que haber memoria; no como ejercicio nostálgico, sino como ejercicio militante de un legado», afirmó, y subrayó la relación inseparable entre verdad y justicia al finalizar su intervención: «Para que haya verdad tiene que haber justicia. Para que haya sociedad, tiene que haber memoria«.
Cultura, poesía y cierre del encuentro por Memoria, Verdad y Justicia

El encuentro contó además con la participación de la actriz Ingrid Pelicori, quien aportó lecturas poéticas, y con intervenciones previstas de Teresa Parodi y Felipe Pigna, quienes no pudieron asistir por razones de salud y demoras en vuelos, respectivamente.
Con una amplia diversidad de voces, reflexiones y expresiones, la jornada reafirmó la vigencia de la lucha por los derechos humanos y la necesidad de proyectar un futuro basado en la memoria activa, la justicia social y la participación popular, recuperando los ideales de quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado.



