TRABAJO

Una cooperativa coordinó una red textil de varias provincias para confeccionar las estolas de la visita del Papa

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La Cooperativa de Trabajo Textil San Cayetano organizó la producción de 4.800 estolas y 9.500 pecheras para las celebraciones de León XIV en Argentina. El trabajo reunió a talleres de Salta, Chubut, Santa Fe y Buenos Aires, en un proceso que se puso en marcha en septiembre y debió completarse en tiempo récord.

Una red de talleres textiles de distintas provincias se puso en marcha para confeccionar parte de los elementos que acompañarán las celebraciones del papa León XIV durante su visita a la Argentina. La coordinación estuvo a cargo de la Cooperativa de Trabajo Textil San Cayetano, que organizó la producción de 4.800 estolas y 9.500 pecheras junto a unidades productivas de Salta, Chubut, Santa Fe y Provincia de Buenos Aires. El desafío fue distribuir el trabajo, garantizar la calidad de las prendas y cumplir con los plazos de un acontecimiento de alcance nacional.

La convocatoria llegó a principios de septiembre, cuando desde la Conferencia Episcopal comenzaron a solicitar presupuestos para confeccionar unas las estolas. “Nos convocaron a principios de septiembre, cuando estaba confirmado que el Papa visitaba Latinoamérica. Desde la Conferencia Episcopal empezaron a pedir presupuestos a distintos lugares para la confección de 4 mil estolas y, como habitualmente trabajamos con Cáritas, presentamos nuestro proyecto. Dijimos que teníamos la capacidad de producir esa cantidad y la otra propuesta fue que la confección estuviera repartida no solo en Capital, sino en otras provincias de todo el país, a través de una red textil”, contó a ANSOL Marisa Serrano, integrante de la cooperativa.

El proyecto atravesó una etapa de diseño y aprobación de muestras, medidas y telas. Finalmente, el pedido quedó conformado por 4.500 estolas blancas y otras 300 de color morado, destinadas a los obispos. A ese trabajo se sumó la confección de pecheras para identificar a quienes participarán de las celebraciones como ministros de la comunión, servidores y voluntarios.

Una red textil con presencia en varias provincias

La producción involucró a talleres de distintas localidades. En Salta participaron tres unidades productivas; en Chubut, otras tres; en Santa Fe, un taller de Rosario; y en Buenos Aires se sumaron espacios de San Martín, Lomas de Zamora, Chascomús y la Ciudad de Buenos Aires, donde funciona la sede de San Cayetano.

La cooperativa centralizó la compra de los insumos y el corte de las telas, que luego fueron distribuidos entre los talleres. Una vez terminadas, las prendas regresaron a la sede para el estampado y la organización logística de los envíos hacia los lugares donde se realizarán las misas.

“Acá en Buenos Aires se compraban los insumos y el corte de tela, y aún estamos enviando a los distintos talleres, que luego vuelven y se estampan acá. Y de acá se hace la logística para que lleguen a cada misa que dé el Papa”, explicó Serrano.

“Esta red textil la conformamos hace 3 años. La mayoría son talleres que forman parte de la diócesis de Cáritas, muchas integradas por mujeres y en pueblos alejados, donde se dificulta el acceso a insumos o materiales con buenos materiales. Y esto significa una posibilidad grande de trabajo y participar de un evento histórico”, señaló.

Para las unidades productivas que integran la red, el encargo significó una oportunidad de trabajo y de participación en una actividad de alcance nacional. También puso a prueba una modalidad de organización que permite distribuir tareas, reunir capacidades productivas y coordinar la entrega de grandes cantidades de prendas en plazos acotados.

De un emprendimiento en Liniers a una cooperativa de trabajo

La Cooperativa San Cayetano nació en 2018, a partir de una experiencia de acompañamiento a personas en situación de calle o con consumos problemáticos que funcionaba en el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers. Cuando algunas de esas personas finalizaban su recorrido y buscaban reinsertarse laboralmente, encontraban dificultades para acceder a un empleo.

En ese contexto, recibieron la donación de máquinas de coser y comenzaron a desarrollar un emprendimiento productivo. La iniciativa creció, se trasladó posteriormente a Versalles y en 2019 obtuvo su forma jurídica como cooperativa de trabajo, con inscripción en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES).

Actualmente, San Cayetano reúne a más de 40 personas: la mayoría trabaja en la Ciudad de Buenos Aires y cuenta, además, con una sede en Chascomús integrada por seis mujeres. Entre sus clientes y espacios de articulación se encuentran organismos del Gobierno porteño, organizaciones sociales, la Universidad Católica Argentina (UCA), Cáritas, fundaciones, Médicos Sin Fronteras y distintas empresas.

Uno de los proyectos que desarrolla desde hace tres años es una iniciativa de reutilización textil junto a Edesur. La empresa entrega uniformes en desuso que la cooperativa transforma en distintos accesorios y luego vuelve a comprar para obsequiar a sus trabajadores.

Trabajo digno y acompañamiento integral

Además de la generación de empleo, San Cayetano sostiene una propuesta de acompañamiento integral para sus integrantes. El objetivo es que el trabajo cooperativo esté acompañado por el acceso a derechos y recursos que muchas veces resultan difíciles de alcanzar para quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

“El trabajo de la cooperativa, además de trabajo digno, es brindar contención integral, como terminar los estudios primarios y secundarios. Tenemos una médica que controla el área de salud, porque muchos de nuestros integrantes vienen de situaciones complejas y el acceso a los recursos es complicado. Se trata de brindar soluciones integrales, que haya comunidad”, explicó Serrano.

La confección de las estolas y pecheras para la visita papal representó, en ese marco, un desafío productivo y colectivo. La cooperativa debió coordinar a los talleres, organizar los materiales y los traslados, y controlar que las prendas cumplieran con las condiciones requeridas.

“Para nosotros que nos hayan confiado este trabajo nos da orgullo, felicidad, emoción, y es un desafío porque en tiempo récord tuvimos que confeccionar un montón de pecheras, estolas, y que salgan bien, que se vea la calidad y el trabajo en equipo, con otras organizaciones”, concluyó Serrano.

La experiencia mostró cómo una red de unidades productivas de la economía social puede articular capacidades de distintas localidades para responder a un encargo de gran escala. Detrás de las prendas que acompañarán las celebraciones del Papa hay talleres, trabajadoras y trabajadores, organización colectiva y una cooperativa que convirtió una oportunidad laboral en un proyecto compartido.

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