
Cuando se habla de las grandes cooperativas agroalimentarias de América Latina, Aurora Coop ocupa un lugar destacado. Con sede en Chapecó, en el estado brasileño de Santa Catarina, la organización integra a 14 cooperativas agropecuarias y articula el trabajo de más de 150.000 familias rurales. A través de una amplia cartera de marcas comerciales, sus alimentos llegan a más de 80 países, consolidando a la cooperativa como uno de los principales actores del sector alimentario brasileño.
Sin embargo, el desafío que hoy enfrenta la cooperativa va mucho más allá de aumentar su producción. Durante los últimos meses, Aurora anunció un nuevo ciclo de inversiones destinado a modernizar su estructura industrial, especialmente en la cadena porcina, con un programa cercano a los 230 millones de dólares que incluye la construcción de un nuevo frigorífico en São Miguel do Oeste y la ampliación de su capacidad de faena.
La decisión responde a una demanda creciente tanto del mercado brasileño como de las exportaciones, donde la carne porcina viene ganando participación. Pero esa expansión también obliga a resolver uno de los principales problemas que atraviesa actualmente el agronegocio brasileño: la disponibilidad de trabajadores calificados.

Crecer ya no depende de invertir
El presidente de Aurora Coop, Neivor Canton, advirtió recientemente que una eventual reducción de la jornada laboral en Brasil tendría un impacto considerable sobre el funcionamiento de la cooperativa. Según las estimaciones de la organización, para mantener un nivel de producción similar al actual sería necesario incorporar alrededor de 11.000 nuevos trabajadores, una cifra difícil de alcanzar en regiones donde la oferta de mano de obra ya resulta insuficiente.
Más allá del debate legislativo brasileño, el planteo revela un problema estructural que también afecta a otras grandes empresas agroindustriales: producir más ya no depende únicamente de incorporar nuevas plantas o aumentar las inversiones, sino también de garantizar personal capacitado para operar cadenas productivas altamente tecnificadas.

Innovación para sostener la competitividad
Las inversiones anunciadas para 2026 no buscan únicamente ampliar la producción. También apuntan a modernizar una infraestructura construida en distintas etapas del desarrollo de la cooperativa, incorporando nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia, la competitividad y las condiciones de trabajo.
El nuevo frigorífico previsto en São Miguel do Oeste reemplazará una planta inaugurada en 1980 e incorporará tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia energética, las condiciones laborales y los estándares sanitarios. La capacidad de procesamiento de cerdos pasará de aproximadamente 2.000 a 5.000 animales diarios, mientras que la capacidad total de la cooperativa crecerá de 34.000 a cerca de 37.000 cerdos faenados por día, con el objetivo de alcanzar 46.000 en los próximos años.
Este proceso refleja una tendencia que atraviesa a buena parte del cooperativismo agroindustrial: la necesidad de invertir de manera permanente para sostener la competitividad internacional sin perder el vínculo con la base de productores que constituye el corazón del modelo cooperativo.
Aurora Coop: mucho más que una empresa de alimentos
El crecimiento de Aurora Coop también estuvo acompañado por programas de bienestar animal, capacitación técnica y sostenibilidad.
Desde 2008 la cooperativa viene invirtiendo de manera continua en mejoras para toda la cadena productiva. Solo en iniciativas vinculadas al bienestar animal destinó más de 200 millones de dólares, incorporando nuevas tecnologías, modernizando instalaciones y capacitando a miles de trabajadores y productores rurales. Estas acciones le permitieron obtener reconocimientos internacionales y reforzar su posicionamiento en mercados donde la trazabilidad y los estándares de producción adquieren cada vez mayor importancia.
Ese compromiso también fue reconocido recientemente por el ranking Merco Brasil 2025, donde Aurora Coop volvió a ubicarse entre las empresas más responsables del sector alimentario. La cooperativa alcanzó el segundo lugar entre las compañías del rubro, el sexto puesto en responsabilidad ESG y el séptimo en gestión del talento, resultados que reflejan una estrategia orientada no solo a crecer en producción, sino también a fortalecer su reputación, la sostenibilidad y el desarrollo de las personas.



