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Excombatientes de Corrientes: el modelo mutual para garantizar la salud y enfrentar los recortes del PAMI

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El Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas (CESCEM) Corrientes consolida un modelo asociativo pionero en la atención sanitaria postguerra. Ante la histórica ausencia del Estado y los recientes recortes nacionales en salud, los veteranos administran su propio Centro de Rehabilitación y sostienen una red de contención que abarca desde la asistencia psicológica hasta viajes de sanación a las Islas Malvinas.

En Corrientes, la provincia que envió proporcionalmente la mayor cantidad de soldados conscriptos a la Guerra de Malvinas, el regreso tras el alto el fuego estuvo marcado por el abandono institucional. Ante esa realidad, los exsoldados se nuclearon en torno a una necesidad urgente y vital: la contención frente al olvido y el tratamiento de las secuelas de la guerra.

Así nació en 1982 el Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas (CESCEM) Corrientes, una entidad que en 1985 obtuvo su personería jurídica y que entendió desde el principio su misión a través de la economía social. Para los excombatientes correntinos, el asociativismo fue la herramienta elegida para resolver una demanda colectiva insatisfecha y autogestionar el cuidado de su propia salud física y mental tras la guerra.

«A diferencia del personal de cuadro que ya eran empleados y tenían toda la cobertura, nosotros, los soldados, volvimos sin nada. No teníamos obra social, no teníamos recibo de sueldo y tuvimos que luchar por todo», resume José Galván, presidente del CESCEM, en diálogo con ANSOL. De la conscripción a la trinchera y, de allí, a la orfandad civil: esa fue la realidad para miles de jóvenes a lo largo del país.

Un Centro de Rehabilitación sin fin de lucro

El mayor hito organizativo de la entidad fue la creación del Centro de Rehabilitación del CESCEM. Este proyecto logró canalizar la demanda de salud de los excombatientes desde un modelo estrictamente mutual y autogestionado, sustentado por el aporte de sus propios asociados.

Al eliminar el lucro privado en la prestación médica, la Casa de Salud del Centro garantiza los servicios en varias especialidades clínicas y psicológicas con un enfoque centrado en la problemática específica del veterano. El modelo de gestión es directo: sus directivos son excombatientes. Es decir, los propios destinatarios del servicio son quienes administran los recursos del establecimiento, asegurando no solo transparencia institucional sino un nivel de empatía que ninguna prestadora comercial podría ofrecer.

«Nadie vuelve sano de una guerra. Todo lo que conseguimos fue luchando», reafirma Galván. Para el presidente de la institución, el proceso de sanación clínica está intrínsecamente ligado al hecho de juntarse, aliarse y trabajar colectivamente como camaradas: la organización entre pares es, en sí misma, parte del tratamiento.

Recortes en PAMI y la red local de contención

La fortaleza institucional del CESCEM quedó demostrada recientemente ante la crisis de prestaciones a nivel nacional. Las políticas de ajuste del Gobierno golpearon fuertemente a las familias de los veteranos: Malvina Echavarría, referente del Centro de Hijos de Excombatientes, denunció públicamente que el PAMI ha retirado durante el último tiempo las prestaciones de salud a más de 20.000 hijos de veteranos en la provincia de Corrientes.

Ante la suspensión del servicio por parte del PAMI, el CESCEM funcionó como una verdadera red de seguridad para las familias. La solución surgió desde la propia organización: la entidad reforzó rápidamente sus vínculos y convenios territoriales con el IOSCOR (Instituto de Obra Social de Corrientes) y activó gestiones directas con el directorio del PAMI local para resolver casos urgentes, todo mientras sostenía su atención primaria a través de su propia estructura médica. El modelo mutual demostró ser el único paracaídas efectivo ante el vaciamiento estatal.

Los viajes para sanar la herida en Malvinas

Además de la atención clínica, el CESCEM lleva adelante un programa terapéutico único en su tipo. Luego de décadas de espera, el Centro logró organizar viajes contingentes de veteranos correntinos para regresar a las Islas Malvinas. El objetivo es eminentemente terapéutico: sanar la herida psíquica abierta por no haberse podido despedir formalmente de sus compañeros en 1982.

La organización de estos regresos masivos al territorio insular funciona como un cierre para el estrés postraumático de muchos soldados. «Es curativo», cuentan desde el Centro sobre la experiencia en las islas. «Había excombatientes que directamente no hablaban sobre el tema, que tomaban muchísimos medicamentos; y cuando llegan a Malvinas es como si se sacaran una mochila de encima. Vuelven recuperados, sanados de otra forma».

Con más de cuatro décadas de trayectoria, aquel grupo de soldados de Corrientes que regresó sin cobertura forjó una institución que marca el rumbo del mutualismo en el NEA. «Fuimos trabajando en conjunto porque la celeste y blanca nos tiene que unir bajo la democracia», concluye Galván, evocando luego los versos del padre y poeta Julián Zini para homenajear el legado de la institución: una labor que se sostiene no solo por los vivos, sino porque también «se lo debemos a quienes hacen guardia desde Malvinas, y que algún día han de brotar».

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