ECONOMÍA

FACC, 75 años construyendo futuro con el crédito cooperativo

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Una semblanza de la FACC Crédito. El apogeo de los 60, la crisis de los 90, el resurgimiento en los 2000 y la actualidad promisoria, en épocas de concentración económica.

(ANSOL).- El 25 de noviembre de 1950, con la participación de 14 cooperativas de crédito, se fundó la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito (FACC). A lo largo de su historia, esta entidad ha sido protagonista del movimiento cooperativo nacional, llegando a agrupar a 292 entidades durante los años 60 y desempeñando un rol fundamental como promotora del crédito solidario al servicio de empresas, comercios y trabajadores de todo el país.

Uno de los impulsores clave de esta gesta fundacional fue el Dr. Emilio Bernardino Bottini, primer presidente de la FACC -entidad que cumplió 75 años de vida- y ferviente defensor de la integración cooperativa y del desarrollo del crédito como herramienta de inclusión económica y social.

Durante las décadas siguientes, las cooperativas de crédito se consolidaron como sostén financiero de miles de pequeñas y medianas empresas, cumpliendo un rol decisivo en la generación de empleo y riqueza en todo el territorio nacional.

Sin embargo, a fines del siglo XX, cambios normativos y políticas de globalización y concentración financiera impactaron profundamente en el sector. En particular, la elevación de las exigencias de capitales mínimos dispuesta por el Banco Central de la República Argentina obligó a muchas entidades a fusionarse o directamente a cesar su actividad, lo que dificultó gravemente la sostenibilidad del modelo y derivó en la desaparición de una parte significativa del entramado cooperativo de crédito.

El protagonismo de FACC en el nuevo ciclo

A pesar de ello, y fiel al espíritu resiliente del movimiento cooperativo, sobre el cierre del siglo pasado se inició un nuevo ciclo de creación de cooperativas de crédito, orientadas a ofrecer soluciones concretas, cercanas y eficientes a comunidades tradicionalmente desatendidas por el sistema financiero convencional.

Estas entidades, que no captan ahorro público, se han posicionado como actores clave en la democratización del crédito, priorizando la cercanía, el conocimiento mutuo con sus asociados y la adaptación de sus servicios a las realidades locales.

En este proceso, la FACC ha sido protagonista. No sólo en la articulación institucional y política del sector, sino también como fuente permanente de asesoramiento, capacitación y acompañamiento técnico y normativo para sus entidades federadas.

Un capítulo destacado corresponde al impulso de las «Nuevas Cajas de Crédito Cooperativas«, con más de 12 proyectos presentados en distintas regiones del país. Pese al compromiso institucional y las gestiones desarrolladas, los proyectos no obtuvieron aprobación a nivel nacional.

Otro hito importante se dio en 2012, cuando la Unidad de Información Financiera (UIF) incorporó a las cooperativas de crédito y mutuales de ayuda económica como sujetos obligados en la prevención del lavado de activos y la financiación del terrorismo (Resolución 11/2012).

Esta normativa implicó profundos cambios operativos y normativos, ante los cuales la FACC brindó asistencia técnica, promovió espacios de formación y articuló el diálogo con los organismos de control, actuando como nexo con el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), designado como organismo colaborador por la UIF.

En materia de formación, además de organizar cursos de capacitación para sus asociadas, la Federación promueve y patrocina eventos especializados en prevención de lavado de activos junto a entidades de referencia como FININT, FAPLA y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), reafirmando su compromiso con la profesionalización del sector.

El espíritu de integración regional se expresó en 2014 con la organización del Primer Congreso del Cooperativismo de Crédito e Integración Latinoamericana, con fuerte apoyo de INAES, que reunió a más de 200 referentes del continente y permitió avanzar en estrategias comunes de desarrollo regional.

FACC

El ingreso del El Hogar Obrero

En 2020, la Federación vivió un hecho institucional trascendente con el ingreso como asociada de El Hogar Obrero, cooperativa emblemática con más de un siglo de trayectoria y matrícula Nº 1 del INAES.

Este acontecimiento marcó un reconocimiento mutuo entre trayectorias históricas que comparten valores y visión de futuro. También se incorporaron mutuales con servicios de ayuda económica, que encontraron en FACC un espacio de representación y acompañamiento.

Otro hecho destacado ha sido la participación de las cooperativas BICA y COINAG, ambas asociadas a FACC, en la creación de Banco BICA y Banco COINAG respectivamente. Aunque adoptaron la figura jurídica de sociedades anónimas reguladas por el BCRA, brindan servicios fundamentales a las cooperativas de crédito, ampliando las capacidades operativas del sector.

Actualmente, la FACC continúa fortaleciendo su rol como entidad de segundo grado, brindando acompañamiento permanente a sus entidades federadas, a través de capacitaciones, asistencia normativa y representación institucional, trabaja para que sus asociadas puedan adecuarse a los nuevos marcos regulatorios, profesionalizar su gestión y ampliar el alcance de sus servicios.

Además, integra activamente la Confederación Cooperativa de la República Argentina (COOPERAR), donde ejerce la vicepresidencia, fortaleciendo el trabajo conjunto entre sectores del movimiento cooperativo a nivel nacional e internacional.

La alternativa de las cooperativas de crédito

En un sistema financiero cada vez más concentrado, las cooperativas de crédito representan una alternativa genuina. Aunque representan una porción pequeña del total de préstamos otorgados en el país, su impacto es profundo: conocen a sus asociados, operan en sus comunidades, evalúan riesgos con cercanía y compromiso, y ofrecen servicios adaptados a realidades que muchas veces el sistema bancario ignora.

Esto se traduce en mayor capilaridad territorial y en un fuerte sentido de pertenencia, como se evidenció en momentos críticos, como la crisis de 2002 y la pandemia de 2020/2021. Datos de un informe elaborado en base a la información relevada por el BCRA, indican que al cierre del año pasado las entidades federadas financian alrededor de 160.000 individuos y más de 1000 empresas y representan una cartera aproximada de US$ 47.000.000 en el caso de los individuos y US$ 52.000.000 para las empresas.

En forma consolidada, el total de créditos otorgados por las entidades federadas asciende a aproximadamente USD 100.000.000, reflejando el volumen significativo de operaciones que estas entidades gestionan dentro del sistema financiero no bancario.

Hoy, al cumplir 75 años de historia, la FACC celebra no sólo su legado, sino también el presente activo y comprometido de sus entidades federadas, que día a día sostienen una forma solidaria y confiable de brindar crédito, apostando al desarrollo de las personas, las comunidades y el país.

Esta celebración adquiere un valor aún más simbólico al coincidir con el Año Internacional de las Cooperativas proclamado por la Organización de las Naciones Unidas, una oportunidad para visibilizar y poner en valor el aporte del modelo cooperativo al desarrollo sostenible, la inclusión financiera y la construcción de una economía más justa y solidaria.

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