InVivo impulsa la transformación agroecológica: una agricultura sostenible

(ANSOL).-La crisis climática y la creciente demanda de alimentos saludables y sostenibles han obligado al sector agrícola a repensar sus prácticas productivas. En este contexto, InVivo, uno de los mayores grupos cooperativos de Europa, asumió en los últimos años un papel protagónico en la transición agroecológica francesa. Desde 2022, la organización ha puesto en marcha una estrategia integral que abarca reducción de la huella de carbono, impulso a la biodiversidad, y transformación digital del sector agrícola, con resultados concretos que marcan el rumbo del futuro alimentario europeo.
Fundada en 2001, InVivo reúne a más de 192 cooperativas agrícolas en Francia, representando a cerca de 300.000 agricultores. Su alcance, sin embargo, trasciende el territorio nacional: su red de negocios se extiende a más de 30 países, actuando en segmentos como el comercio internacional de granos, la nutrición y la salud animal, la distribución de productos agroalimentarios y la vitivinicultura.
Uno de los ejes principales de la estrategia de InVivo es la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en toda la cadena de valor agrícola. En febrero de 2022, el grupo lanzó la Carbon Farming Unit, una división dedicada a promover prácticas agrícolas que capturen carbono en el suelo y reduzcan las emisiones derivadas de la producción de materias primas.
Esta unidad trabaja junto a productores locales para medir la huella de carbono de cultivos como la cebada, el trigo y el maíz. A través de protocolos de seguimiento y certificaciones ambientales, los agricultores pueden mejorar sus prácticas y acceder a mercados que demandan productos de bajo impacto ambiental. La meta a corto plazo es comercializar 500.000 toneladas de materias primas bajas en carbono en un plazo de dos años, integrando estos volúmenes en cadenas de producción de malta, pan y vino bajo la marca «Good Planet«.

El desafío de transformar el modelo agrícola
Consciente de que la transformación agrícola no puede lograrse de manera aislada, InVivo ha firmado acuerdos estratégicos que refuerzan su posición. En julio de 2024, selló una alianza con el Grupo Avril, especializado en oleaginosas, para promover la producción de semillas de colza y girasol cultivadas bajo prácticas regenerativas.
El acuerdo prevé que estas materias primas abastezcan a marcas de consumo masivo como Lesieur, con estándares de cultivo que preserven la fertilidad del suelo, reduzcan el uso de agroquímicos y fomenten la biodiversidad. Este modelo, que combina compromiso ambiental y rentabilidad, sienta las bases para una expansión progresiva de la agricultura regenerativa en Francia y la Unión Europea.
En paralelo al impulso agroecológico, InVivo apuesta fuerte por la innovación tecnológica. El programa «1000 fermes connectées«, lanzado en 2017, busca transformar las explotaciones agrícolas francesas en verdaderos laboratorios de tecnología aplicada.
Equipadas con sensores de suelo, estaciones meteorológicas inteligentes y plataformas de gestión agronómica en la nube, estas granjas conectadas permiten optimizar el uso de insumos, anticipar riesgos climáticos y mejorar los rendimientos con un enfoque sustentable. La experiencia recogida en estas explotaciones sirve como modelo para la adopción a gran escala de prácticas inteligentes que aumenten la resiliencia de la producción agrícola.
InVivo: buscar la soberanía alimentaria
A través de sus diversas iniciativas, InVivo busca no sólo mitigar el cambio climático, sino también fortalecer la soberanía alimentaria francesa y europea. El grupo ha fijado como meta duplicar su facturación hacia 2030, alcanzando los 12.000 millones de euros anuales, al tiempo que consolida su papel en el comercio internacional de granos, el desarrollo de semillas adaptadas al cambio climático, y la producción de alimentos bajos en carbono.
En el contexto actual de tensiones geopolíticas y crisis de suministros globales, estas acciones revisten una importancia estratégica: reducir la dependencia de insumos externos y garantizar la disponibilidad de alimentos saludables y accesibles para toda la población.
Aunque algunos proyectos, como Fermes d’Avenir, aún no logran abastecer el 15% del mercado francés de productos orgánicos como se había proyectado, el impacto de InVivo en la transición agroecológica es innegable. El grupo ha conseguido integrar sostenibilidad, innovación y competitividad en su modelo de negocio, demostrando que es posible conciliar rentabilidad económica con responsabilidad ambiental.
Su experiencia ya es observada de cerca por otras organizaciones cooperativas europeas que buscan replicar estrategias de bajo carbono, agricultura regenerativa y digitalización rural, confirmando a InVivo como un actor central en el rediseño del sistema alimentario del continente.




