1° de Mayo | Alejandro «Peluca» Gramajo: «la gente no le cree más al Gobierno, hay una bronca creciente»

En el marco del 1° de Mayo, Día de los trabajadores y trabajadoras, el secretario general de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), Alejandro «Peluca» Gramajo, analizó en el programa Bancame Hasta Mañana de FM La Tribu, la situación de la economía popular, cuestionó las políticas del gobierno nacional y advirtió sobre el deterioro social y laboral en la Argentina actual.
Gramajo destacó en primer lugar la “multitudinaria movilización que se dio este jueves en Plaza de Mayo y que también se replicó en todo el país”, con manifestaciones masivas en distintos puntos. En ese sentido, subrayó como un dato central “la unidad de todos los trabajadores”, con participación activa de la economía popular en articulación con la Confederación General del Trabajo (CGT).
Situación de los trabajadores de la economía popular este 1° de Mayo
“El deterioro es absoluto”, afirmó Gramajo al describir la situación de los trabajadores del sector. Señaló que la caída del ingreso y las condiciones de vida obligan a millones de personas a “rebuscársela para poder parar la olla y resolver aspectos elementales”, incluso sin alcanzar a cubrir necesidades básicas durante todo el mes.

El titular de la UTEP dijo que se complicaron «las posibilidades de rebuscársela o de autoinventarse más trabajo para tratar de sobrevivir, ni siquiera de llegar al final del mes, sino a los primeros días del mes; rebuscándosela para poder parar la olla y resolver aspectos elementales del funcionamiento de la vida de las familias de los sectores más humildes«.
Adiós al programa Volver al Trabajo: la polémica de los vouchers
Consultado sobre el reemplazo de programas sociales por vouchers de capacitación impulsado por el Ministerio de Capital Humano, Gramajo fue tajante: “es una mentira eso”, y sostuvo que el problema de fondo no es la capacitación, sino la transformación estructural del mundo del trabajo. “Hay una nueva realidad que no se resuelve con capacitación, se resuelve con un modelo económico, de desarrollo y de producción”, afirmó.
En esa línea, explicó que la informalidad laboral excede fenómenos visibles como el trabajo en plataformas o el fraude empresarial, y está vinculada a procesos globales como la concentración económica y los cambios tecnológicos. «Hemos vivido en los últimos 15 o 20 años un proceso de transformación tecnológica que en una primera fase generó lo que generó, expulsando a una masa de trabajadores a nivel global muy importante a la informalidad y que ahora estamos viviendo otra fase de esa revolución tecnológica que es la inteligencia artificial, que todavía no se ha profundizado el impacto negativo que va a tener en términos de trabajo, esto requiere pensar modelos alternativos«, dijo Gramajo.

En ese sentido, concluyó que «todo el problema, toda la política esta de capacitación que dicen, fracasó con (Mauricio) Macri, fracasó con Alberto Fernandez, fracasa ahora con Milei, porque el problema es mucho más profundo, no es un problema de capacitación. Creer que resolver ese problema con capacitación es una mentira absoluta”, insistió, y denunció que estas políticas forman parte de un “proceso de ajuste” orientado a desmantelar programas que alcanzaban a cerca de un millón de trabajadores.
La interna política y cómo canalizar la bronca
Sobre el escenario político, el dirigente calificó la situación económica, social y política como de “alta gravedad” y consideró que el gobierno de Javier Milei “no le va a encontrar una salida para su continuidad”. “Es un gobierno absolutamente fracasado”, aseguró Gramajo, al tiempo que describió un escenario de creciente conflictividad social, deterioro del transporte público y pérdida del poder adquisitivo.
Además, planteó que el ascenso de Milei no es un fenómeno aislado sino consecuencia de una crisis estructural que se arrastra desde el Crisis de 2001 en Argentina. “No es un problema electoral, es un problema de modelo de país”, remarcó, y llamó a la dirigencia del campo nacional y popular a construir una propuesta que aborde integralmente la desigualdad, la pérdida de soberanía y la informalidad laboral.
En relación a los indicadores laborales, cuestionó las cifras oficiales de desempleo del 7,5% a diciembre 2025. “El número es engañoso”, sostuvo, al explicar que el crecimiento del trabajo informal oculta la precarización. Recordó que durante la pandemia, el programa Ingreso Familiar de Emergencia «estaba diseñado para 3,5 millones de personas, pero se inscribieron 12 millones, lo que evidenció la magnitud del problema».

También advirtió sobre una “etapa de implosión” en la que, tras una primera fase de caída del consumo y aumento de la depresión social, ahora se observa mayor participación en protestas y un incremento del conflicto. “La gente no le cree más, hay bronca creciente”, afirmó.
La resistencia de las cooperativas
Finalmente, al referirse a la situación de las cooperativas, destacó su capacidad de resistencia a pesar de la crisis: “porque también hay una cultura comunitaria de supervivencia permanente, porque las cooperativas, sobre todo las que están más vinculadas a la economía popular, hay una lógica de supervivencia, de solidaridad que por ahí no pasa en otro sector. Una pyme que tiene un proceso de estabilidad de 10, 15 o 20 años se enfrenta a problemas que antes no tenía y la tendencia es cerrar».
Lo diferenció del caso de las cooperativas, donde «hay redes solidarias, redes comunitarias de intercambio, hay una posibilidad de supervivencia que no quiere decir que estén bien bajo ningún punto de vista». Y puso como ejemplo la crisis de sectores como el textil y los recicladores urbanos.
En el caso de los cartoneros, explicó que el precio del cartón cayó drásticamente: “hace tres años valía cerca de 300 pesos, hoy se paga 40 pesos el kilo”. Esto obliga a jornadas laborales cada vez más extensas sin alcanzar ingresos suficientes. “No hay forma de conseguir que el precio del cartón signifique un volumen importante de dinero para resolver los problemas de las familias. Entonces hay sectores que están muy en crisis y otros que están sobreviviendo sobre todo porque hay redes comunitarias y de intercambio que permiten subsistir”, concluyó.



