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El Papa Francisco a los Movimientos Sociales: «Combatan la economía criminal con la economía popular»

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Fue en la reunión con movimientos sociales de todo el mundo, conmemorando los diez años en conmemoración por los diez años de Encuentros Populares en la que el Papa Francisco plantó la bandera de las Tres T: Tierra, Techo y Trabajo. En representación de la Argentina estuvo Alejandro Gramajo, secretario General de UTEP.

(ANSOL).- El viernes se realizó el Simposio de Conmemoración por los 10 años del primer encuentro mundial de movimientos populares en Roma, Italia; promovido desde el Vaticano por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. En el evento el Papa Francisco habló a diferentes referentes de Movimientos Sociales, entre los que estuvo Alejandro “Peluca” Gramajo, Secretario General de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP).

Si bien no estaba planeado, durante la intervención de Gramajo se presentó el sumo pontífice el cual dio un discurso prácticamente «programático», el cual comenzó señalando que «no puede sustraerse la centralidad de los pobres en el Evangelio. Y esto no es comunismo, es Evangelio puro”. De esta manera, señaló que en la propuesta de las tres T (tierra, techo y trabajo) reside el punto central de la acción de los movimientos sociales que trabajan en nombre de la dignidad humana, la justicia social y el desarrollo de los más pobres y rechazados. Las tres T, dice el Papa Francisco, representan «un anhelo que debería estar al alcance de todos, derechos sagrados recordados también por la Doctrina Social de la Iglesia». De ahí la advertencia de afrontar «el escándalo de la pobreza no recurriendo a estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos, sino convirtiéndolos ellos mismos en actores del cambio, para hacer soplar el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor».

En este mismo sentido, manifestó su preocupación por los sectores que siguen excluidos y, puntualmente, haciendo una referencia específica por la situación que atraviesa la Argentina con la política de ajuste y los protocolos represivos. «Ustedes tienen que ayudar a los políticos para que no se entreguen a los cocodrilos, para que no se arrodillen ante la estatua de oro por miedo al horno. Ustedes tienen que ser custodios de la justicia social. Tienen que estar ahí para recordarles al servicio de quién están«, les dijo Francisco.

Además, en su intervención arremetió contra el colonialismo y no dejó de aportar su mirada sobre la Argentina: «yo pienso en las experiencias de nuestro país, donde el colonialismo se llama ‘litio’, y se explota a tanta gente«. Paso seguido, instó a la acción: «el grito de los excluidos también puede despertar las conciencias adormecidas de tantos dirigentes políticos que son en definitiva los que deben hacer cumplir los derechos económicos, sociales, culturales que ya están consagrados por las leyes pero que no se cumplen«.

Y agregó: «si los movimientos populares no reclaman, si ustedes no gritan, si ustedes no luchan, si ustedes no despiertan conciencias, las cosas van a hacer más difíciles, los movimientos populares deben ser custodios de la Justicia Social«, aconsejó el Papa Francisco a Alejandro Gramajo.

En su discurso, el sumo pontífice también señaló problemáticas en los barrios como el narcotráfico: «Crecen sobre la tierra arada por la miseria y la exclusión que, en definitiva, son su condición de posibilidad. Crecen cuando no hay integración socio urbana y se dejan marginados los barrios de los pobres sin agua, cloaca, luz, clubs y parroquia».

Por último, destacó también en repetidas oportunidades la importancia del rol de los movimientos sociales dejando un claro y contundente mensaje: «Les pido por favor que las enfrenten de manera indirecta, el trabajo que realizan ustedes (los movimientos populares) y algunas personas de la Iglesia es muchas veces la última barrera de contención, sigan combatiendo la economía criminal con la economía popular».

Por su parte, Alejandro Gramajo, como parte de la única organización en representación de la Argentina, dió cuenta de la importancia de la experiencia de sindicalización de los trabajadores de la economía popular que se viene atravesando en el país: «Es la primera vez –y me animo a decir, en el mundo- que se reconoce un sindicato de los trabajadores excluidos del sistema formal. En nuestro país la UTEP logró reconocimiento institucional en el Ministerio de Trabajo y eso permitió para nosotros algo que hoy también tiene una dimensión histórica, y que tiene un carácter estratégico, que es el acercamiento de los trabajadores excluidos a la herramienta principal de representación que tienen los trabajadores en nuestro país que es la Confederación General del Trabajo”.

Al mismo tiempo destacó los desafíos para vertebrar un programa común de los pueblos de Sudamérica con centro en el protagonismo popular como motor de las transformaciones.

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