CONINAGRO pidió eliminar retenciones por el impacto de la guerra en Medio Oriente, pero el Gobierno aún no da señales

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Ltda. (CONINAGRO) volvió a reclamar medidas concretas para aliviar la presión sobre el sector productivo, aunque por ahora no encuentra respuestas del Gobierno nacional. La entidad advirtió que el conflicto bélico que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán generó un fuerte impacto sobre los costos de la agroindustria argentina y pidió eliminar los Derechos de Exportación (DEX) al trigo para amortiguar el golpe económico.
Según detalló la entidad,las restricciones en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 33% de los fertilizantes y el 25% del comercio energético mundial, provocaron una escalada internacional de precios. El petróleo Brent llegó a picos de 115 dólares, con una suba del 35%, mientras que en Argentina el gasoil aumentó un 25%. A esto se suma el incremento superior al 84% en el precio internacional de la urea.
De acuerdo con las estimaciones técnicas de CONINAGRO, producir una hectárea de trigo será en promedio 110,30 dólares más caro para la campaña 2026/27. El mayor impacto corresponde a fertilizantes, con un sobrecosto de 87,40 dólares por hectárea, mientras que el combustible suma otros 22,90 dólares. Las zonas más afectadas serían el sudeste bonaerense y el núcleo norte de Buenos Aires-sur de Santa Fe.

Ante este escenario, la entidad propuso eliminar las retenciones del 7,5% que actualmente paga el trigo. Sobre un precio FOB proyectado de 240 dólares por tonelada, CONINAGRO calculó que la quita de los DEX implicaría un beneficio de 72 dólares por hectárea, cubriendo el 65% del aumento de costos derivado del conflicto internacional.
La organización sostuvo que la medida “no debe verse como un gasto, sino como una inversión necesaria para garantizar la siembra y exportaciones superiores a los 3.000 millones de dólares para la próxima campaña”.
Además, reclamó revisar impuestos provinciales y tasas municipales vinculadas a logística y operación portuaria, así como el impacto financiero de los regímenes de retención bancaria como SIRCREB.

Sin embargo, pese al planteo del sector, desde CONINAGRO reconocieron que hasta ahora hubo escasas respuestas oficiales. Según pudo saber ANSOL, dentro de la entidad crece la preocupación por la falta de definiciones: “Por ahora nada, y lo que se habla del rebote en la macro por el ingreso de dólares de la cosecha está en veremos. Hay que esperar al 18 de mayo, ese día hablamos, pero por ahora seguimos igual, con altos costos para la producción y un dólar atrasado, lo que perjudica al productor”, señalaron desde la organización.
DESCARGÁ EL INFORME COMPLETO AQUÍ
CONINAGRO respaldó el nuevo régimen de formalización laboral
En paralelo, CONINAGRO sí valoró positivamente la puesta en marcha del Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), reglamentado mediante el Decreto 315/2026.

La entidad consideró que la medida representa “un paso en la dirección correcta” para reducir el costo del empleo formal y ampliar la base de trabajadores registrados. El nuevo esquema permite que los empleadores tributen un 2% al SIPA/FNE/AAFF y un 3% al INSSJP/PAMI durante los primeros 48 meses de cada nueva relación laboral con trabajadores actualmente no registrados, en reemplazo de las alícuotas generales que en algunos casos alcanzan el 23,5%.
Desde CONINAGRO remarcaron que “la informalidad laboral en la Argentina no es un fenómeno cultural sino una respuesta racional a un costo de registro prohibitivo” y señalaron que la reducción de la carga impositiva sobre el trabajo “aparece como un factor clave para incentivar la contratación, mejorar la competitividad y fortalecer el entramado productivo”.
Asimismo, la entidad sostuvo que continuará acompañando políticas públicas que promuevan “un entorno más dinámico, competitivo e inclusivo” para el sector agropecuario cooperativo.



