De las Ligas Agrarias a Naturaleza Viva: el legado de Remo Vénica e Irmina Kleiner para un nuevo sistema alimentario

En el marco de la invitación a la reflexión por los 50 años del golpe de Estado, integrantes de la economía social y solidaria se congregaron en el depósito de Alimentos Cooperativos en San Martín para participar de una jornada de encuentro y conversación junto a Remo Vénica e Irmina Kleiner. Los fundadores del proyecto Naturaleza Viva compartieron su trayectoria, que une la resistencia histórica de las Ligas Agrarias con la construcción actual de un sistema alimentario basado en la agroecología.
El encuentro, impulsado por Carlos Carballo, permitió trazar un puente entre las luchas rurales de los años 70 y los desafíos productivos del presente. Vénica y Kleiner, quienes tuvieron una fuerte influencia en el noreste argentino a través de las Ligas Agrarias, recordaron cómo la dictadura militar intentó desarticular sus procesos de organización, obligándolos a refugiarse en el monte chaqueño y los cañaverales santafesinos para salvar sus vidas.
El proyecto Naturaleza Viva, nacido tras el regreso del exilio de sus fundadores en Guadalupe Norte (Santa Fe), hoy integra una producción diversificada que incluye lácteos de tambo propio, montes frutales, granos, plantas aromáticas y tinturas madre bajo un modelo 100% agroecológico.

Creatividad frente a la adversidad
Lejos del relato romántico, el testimonio de los protagonistas se centró en la capacidad de generar alternativas productivas incluso en los contextos más hostiles. «Nos transmitieron que, incluso en los momentos más difíciles de nuestro país, la creatividad se puede activar para hacer proyectos transformadores pensando siempre en la comunidad», destacaron desde la Red de Alimentos Cooperativos.
Esta experiencia asociativa demuestra que el modelo de las Ligas Agrarias —cuya historia de resistencia y organización campesina podés leer en «50 años del Golpe | Ligas Agrarias: memoria, justicia y el rol del cooperativismo rural en la dictadura»— no fue destruido por la represión, sino que evolucionó hacia formas de producción que hoy garantizan alimentos sanos y a precios justos para miles de familias. Al respecto, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha reconocido en diversos informes la viabilidad de estos sistemas que combinan saberes populares con técnica moderna.

Biodiversidad como respuesta al monocultivo
La consolidación de Naturaleza Viva representa una alternativa tangible frente al modelo de agronegocios extractivista. Mientras que la lógica de mercado tradicional prioriza el monocultivo dependiente de insumos externos, esta cooperativa gestiona un ecosistema donde conviven el tambo, la huerta y los frutales. Este enfoque no solo permite la regeneración de la salud del suelo, sino que genera un valor agregado en origen que garantiza la estabilidad económica de las familias rurales, evitando el desarraigo y la migración hacia los cinturones de pobreza urbanos.
Este legado se inserta hoy en un mapa donde las empresas cooperativas rurales actúan como el último eslabón de defensa de la soberanía alimentaria. Según los últimos datos del Censo Nacional Agropecuario, el asociativismo es la herramienta que permite a los pequeños productores escalar su logística y llegar directamente a la mesa de los consumidores sin intermediarios. En un escenario de alta inflación alimentaria, el testimonio de Remo e Irmina confirma que la memoria no es solo un ejercicio de archivo, sino una fuerza productiva que se manifiesta en cada litro de leche y cada semilla que se defiende del avance de la concentración económica.
La jornada en San Martín cerró con una fuerte apuesta al futuro. Pese a haber atravesado persecuciones y exilio, Remo e Irmina transmitieron una energía que los participantes definieron como «juventud acumulada», impulsando a las nuevas organizaciones de la economía social a seguir construyendo alternativas a pesar de los contextos económicos complejos.




