
El cooperativismo continúa ampliando su presencia hacia sectores donde hasta hace poco parecía tener escaso espacio. Uno de los ejemplos más recientes llega desde Panamá, donde los futbolistas profesionales decidieron organizarse bajo un modelo cooperativo con la creación de la Cooperativa de Futbolistas Profesionales de Panamá (COFUTPRO), una entidad concebida para acompañar a los jugadores dentro y fuera de la cancha y brindarles nuevas herramientas para fortalecer su desarrollo
económico y personal.
La iniciativa fue presentada por la Asociación de Futbolistas Profesionales de Panamá (AFUTPA) junto con el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (IPACOOP). Durante el lanzamiento, el presidente de AFUTPA, Juan Ramón Solís, explicó que la cooperativa permitirá ampliar las oportunidades de desarrollo para los futbolistas y ofrecer alternativas que acompañen tanto su carrera deportiva como la etapa posterior al retiro.
La conformación de la nueva entidad también contó con el acompañamiento del Consejo Nacional de Cooperativas de Panamá (CONALCOOP), mientras que la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) presentó la experiencia como un ejemplo de cómo el
cooperativismo continúa adaptándose a nuevos sectores profesionales y sociales.
Más allá del anuncio institucional, la creación de COFUTPRO refleja una tendencia que comienza a observarse en distintos países: la búsqueda de mecanismos colectivos que permitan a los deportistas afrontar con mayor seguridad una profesión caracterizada por carreras relativamente cortas, ingresos desiguales y una elevada incertidumbre sobre el futuro laboral.
Una herramienta diferente a un sindicato
Aunque ambos modelos buscan mejorar las condiciones de vida de los futbolistas, una cooperativa cumple un papel diferente al de una organización gremial. Mientras los sindicatos concentran su trabajo en la representación de los jugadores y la defensa de sus derechos laborales frente a clubes y federaciones, una cooperativa incorpora además herramientas económicas y sociales administradas por los propios asociados.
En el caso de COFUTPRO, sus impulsores explicaron que la entidad buscará desarrollar instrumentos de apoyo económico, formación y ayuda mutua que acompañen a los futbolistas durante toda su trayectoria profesional y también una vez finalizada su
carrera deportiva.
Ese enfoque convierte al cooperativismo en un complemento de la representación gremial y no en un reemplazo. Mientras el sindicato protege derechos laborales, la cooperativa puede contribuir a fortalecer la estabilidad económica y la planificación del
futuro de quienes integran la actividad.

El respaldo del movimiento cooperativo internacional
La experiencia despertó rápidamente el interés del movimiento cooperativo internacional. Durante su visita oficial a Panamá, el presidente de la ACI, Ariel Guarco, destacó la creación de COFUTPRO y sostuvo que el cooperativismo continúa demostrando su capacidad para ofrecer respuestas concretas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de las personas, incluso en ámbitos donde hasta ahora había tenido escasa presencia.
Para la ACI, el proyecto constituye una muestra de que los principios de ayuda mutua, gestión democrática y participación económica mantienen plena vigencia frente a los desafíos que enfrentan nuevas generaciones de trabajadores y profesionales.
Un fútbol que también se profesionaliza fuera de la cancha
El nacimiento de COFUTPRO coincide con un período de crecimiento sostenido del fútbol panameño. Durante la última década, Panamá logró consolidarse como una de las selecciones con mayor desarrollo en Centroamérica. Tras conseguir su histórica primera clasificación a una Copa Mundial de la FIFA en Rusia 2018, el seleccionado volvió a asegurar su presencia en el Mundial de 2026, confirmando la continuidad de un proceso de crecimiento deportivo que fortaleció progresivamente sus estructuras profesionales y formativas.
Ese crecimiento amplió las oportunidades para numerosos futbolistas, pero también hizo más visibles desafíos relacionados con la planificación financiera, la protección social y la preparación para la vida después de la competencia profesional.
En ese contexto, la creación de una cooperativa especializada representa una herramienta novedosa para acompañar esa evolución y ofrecer mayores oportunidades de desarrollo a los jugadores. La iniciativa adquiere además una visibilidad especial en
el ciclo previo al Mundial de 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México y volverá a colocar al fútbol de la región en el centro de la escena internacional.



