Cada 10 de mayo, el Día Internacional de la Argania recuerda el valor ambiental, cultural y económico del argán (Argania spinosa), un árbol endémico del suroeste de Marruecos cuya presencia resulta decisiva para el equilibrio ecológico de la región. La Reserva de Biosfera de la Arganeraie, reconocida por la UNESCO, abarca más de 2,5 millones de hectáreas en la región de Souss-Massa y constituye una barrera natural frente a la desertificación, al tiempo que sostiene una actividad productiva de creciente proyección internacional.
De sus frutos se obtiene un aceite altamente valorado tanto en la gastronomía como en la industria cosmética, generando una cadena de valor que involucra a miles de familias rurales. En ese entramado, las cooperativas de mujeres se han convertido en actores centrales, no sólo por su aporte económico sino también por la preservación de conocimientos tradicionales transmitidos durante generaciones por las comunidades amazigh.
La Alianza Cooperativa Internacional (ACI) destacó en 2026 el papel de estas organizaciones como herramientas para fortalecer la autonomía económica femenina y profesionalizar una actividad que durante décadas permaneció relegada al ámbito doméstico. Sin embargo, también advirtió que la organización cooperativa, por sí sola, no alcanza para corregir los desequilibrios de una cadena dominada por grandes compradores y exportadores.
Marjana y Ajddigue, dos experiencias con identidad propia
Entre las cooperativas más representativas figura Marjana, creada en 2005 en las cercanías de Essaouira. Integrada por unas 70 mujeres rurales, la organización combina la producción de aceite de argán con la preservación de métodos tradicionales de elaboración y la mejora de las condiciones económicas de sus asociadas. Su experiencia fue presentada este año por la ACI dentro de las campañas dedicadas a visibilizar el liderazgo femenino en el movimiento cooperativo.
Una trayectoria similar desarrolla Ajddigue, fundada en 1997 con el propósito de incrementar los ingresos de sus integrantes mediante la producción colectiva, el uso compartido de recursos y la protección del bosque de argán. Aunque ambas comparten objetivos, también evidencian la diversidad existente dentro del sector: cada cooperativa posee escalas de producción, canales comerciales, certificaciones y capacidades organizativas diferentes.
Lejos de constituir un universo homogéneo, las cooperativas de argán representan una amplia variedad de experiencias que responden a las características sociales, económicas y ambientales de cada territorio.

Un movimiento cooperativo en expansión
El crecimiento del cooperativismo femenino en Marruecos también se refleja en las estadísticas oficiales. Según la Oficina de Desarrollo de la Cooperación (ODCO), al finalizar 2025 el país contaba con 8.027 cooperativas integradas por mujeres, que reunían a 73.733 asociadas y representaban alrededor del 12% del total de cooperativas marroquíes.
Con el objetivo de fortalecer ese ecosistema, en abril de 2026 el programa Lalla Al Moutaâouina distinguió a 29 organizaciones e impulsó un esquema de acompañamiento que combina capacitación, asistencia técnica y seguimiento durante un año.
Más allá del reconocimiento público, la iniciativa apunta a consolidar capacidades de gestión, facilitar el acceso a mercados y fortalecer la permanencia de las organizaciones en sus comunidades. Su impacto, sin embargo, dependerá de que esas herramientas logren traducirse en mayores ventas, mejores ingresos y una inserción comercial más sólida.
El desafío de capturar el valor del argán como producto global
La expansión de la demanda internacional de aceite de argán no siempre se traduce en mejores condiciones para quienes participan en su producción.
Un reportaje publicado por Associated Press en 2025 mostró que muchas trabajadoras continúan recibiendo apenas una fracción del valor final del producto. La prolongada sequía redujo la disponibilidad de frutos, mientras que la presencia de numerosos intermediarios y el poder de negociación de grandes empresas exportadoras limitan la capacidad de las cooperativas para capturar una mayor parte de la renta generada por la cadena.
En numerosos casos, las cooperativistas perciben ingresos que apenas alcanzan o incluso quedan por debajo del salario mínimo mensual, pese a que el aceite de argán se comercializa internacionalmente como un producto premium.
A estas dificultades económicas se suman amenazas ambientales cada vez más visibles. La reducción de las precipitaciones, el sobrepastoreo y el avance de la degradación del suelo afectan la regeneración del bosque y comprometen la disponibilidad futura de materia prima. En ese contexto, aumentar la producción sin criterios de manejo sostenible podría poner en riesgo el propio recurso del que depende toda la actividad.

Cómo lograr que el valor permanezca en las comunidades
Frente a ese escenario, las cooperativas aparecen como una herramienta para fortalecer el poder de negociación de las productoras, mejorar la comercialización y favorecer una distribución más equitativa de los beneficios. Sin embargo, para consolidar ese proceso resultan necesarias políticas que amplíen el acceso al almacenamiento, impulsen la venta directa, faciliten certificaciones accesibles y permitan desarrollar capacidades locales de procesamiento, envasado y exportación.
La trazabilidad también puede desempeñar un papel decisivo. Sistemas de certificación confiables y contratos transparentes permitirían diferenciar el aceite producido por cooperativas del comercializado a través de intermediarios, haciendo visible el trabajo de quienes sostienen la actividad desde el origen.
El desafío consiste en lograr que una mayor proporción del valor generado permanezca en las comunidades donde nace el producto. La conmemoración del Día Internacional de la Argania aporta visibilidad a esa discusión, pero la verdadera medida del éxito será que la protección del bosque, la preservación del conocimiento amazigh y el trabajo de miles de mujeres rurales encuentren un reconocimiento económico acorde con el prestigio internacional que hoy posee el aceite de argán.



