Orden de desalojo contra la Asamblea Juan B. Justo y Corrientes, gestora de la cooperativa La Yumba

La Asamblea de Juan B. Justo y Corrientes, que funciona en el barrio porteño de Villa Crespo, se encuentra en estado de alerta luego de que el organismo de Administración de Bienes del Estado (AABE) les notificara de una orden de desalojo para dentro de 10 días, con una nota que dejaron en la puerta del local.
La asamblea, que se fundó durante las jornadas de lucha popular del 2001, se encuentra en un espacio ubicado en la Avenida Corrientes 6114, que fue cedido en comodato por el Gobierno Nacional en 2004, y donde funciona la cooperativa de consumo La Yumba, la radio comunitaria «La Asamblea» (FM 94.1), una olla popular, talleres, actividades culturales y apoyo escolar, entre otras actividades.
En un comunicado difundido en redes sociales, la asamblea señaló: «No somos intrusos. Durante todo este tiempo hemos sostenido un espacio abierto a la comunidad«. En conjunto, reclaman: «No, al intento de desarmar el tejido solidario construido en nuestro barrio desde el 2001. No, al Desalojo de la Asamblea de Corrientes y Juan B. Justo«.
La voz de la Asamblea
Mini Pérez, una de las fundadoras del espacio, denunció en diálogo con ANSOL: «Este desalojo es un ejemplo más de la política de este Gobierno, que busca destruir todo lo que no se alinea con sus intereses. Es un intento de borrar la identidad del barrio, de eliminar los espacios de encuentro y de lucha».
Pérez también se refirió a la forma en que se les notificó el desalojo. «Fue un papel pegado en la puerta, sin previo aviso, sin diálogo. Es la forma en que este Gobierno trata a las organizaciones sociales, como si no fuéramos nada. Pero no nos van a callar, no nos van a intimidar«.

200 personas que comen gracias a la Asamblea
La olla popular de la asamblea es uno de los proyectos más importantes, ya que brinda comida a más de 200 personas por semana. «La olla es un ejemplo de la solidaridad popular», dijo Pérez.
«La gente se une para ayudar a los que más lo necesitan, y eso es lo que queremos seguir haciendo. Repartimos más de 220 porciones de comida, y la gente sigue llegando. Es un crecimiento que nos aterra porque sabemos que es un reflejo de la situación de personas que están viviendo en la calle; jubilados y familias que no tienen para comprar carne«.
«Si bien estamos en este momento tan horroroso, donde parece que lo único que existe en este mundo es la crueldad, y el que está abajo, que quede más abajo, y el que está rico, que se enriquezca más. Hay una solidaridad popular que nosotros, francamente, la vemos todos los días. Si no, es imposible hacer una olla para tanta gente», apuntó Pérez.
La cooperativa La Yumba
La cooperativa La Yumba, que funciona en el mismo espacio que la asamblea, es otro de los pilares del proyecto que se vería afectado por el desalojo. «La Yumba es un espacio de consumo responsable, donde los vecinos pueden comprar productos frescos y de calidad a precios justos«, explicó Pérez.
«Es un ejemplo de cómo la economía social puede ser una herramienta de cambio. Queremos seguir trabajando para que la gente tenga acceso a alimentos saludables y a precios justos«.
La Yumba es una cooperativa de consumo que funciona en el mismo espacio que la asamblea. «Trabajamos con productores de la economía social, que nos proveen de frutas, verduras, lácteos y otros productos«, explicó Pérez y agregó: «De esta manera, podemos ofrecer precios justos, y al mismo tiempo, estamos apoyando a la economía local».
La cooperativa La Yumba también es un espacio de encuentro y de formación para los vecinos del barrio. «Ofrecemos talleres y charlas sobre temas como la soberanía alimentaria, la economía social y la producción sustentable«, dijo Pérez. «Queremos que la gente se sienta parte de un proyecto colectivo, que se sienta empoderada para tomar decisiones sobre su propia alimentación y su propio consumo».

El impacto del desalojo
El desalojo de la asamblea y de La Yumba no solo afectaría a los proyectos que se desarrollan en el espacio, sino también a la comunidad en general. «La Yumba es un espacio de referencia para muchos vecinos del barrio, donde se encuentran, donde se informan, donde se organizan. Si nos desalojan, estaríamos perdiendo un espacio fundamental para la comunidad«.
En La Yumba, se comercializan productos elaborados por cooperativas, empresas recuperadas y productores de la economía social y la agricultura familiar como alimentos frescos, bebidas artesanales, productos de limpieza, juegos para niños, artículos de diseño, indumentaria y libros, entre otros.
«Para la cooperativa y para los productores, es cada vez más difícil y, por supuesto, también para los consumidores. Tener un consumo responsable, saber a quién le estamos comprando y ayudar a los que producen es muy difícil», admitió Pérez.
«Pero son estas semillas, estos pequeños brotes, estas construcciones de poder popular que hemos ido haciendo en tantos años, que te puedo asegurar que no nos van a llevar puestos«, replicó.
En este contexto, se convocó a una asamblea para organizar la resistencia y se lanzó una campaña de firmas de adhesión y apoyo en las redes sociales. «Vamos a dar la batalla en todos los terrenos, en el legal, pero por supuesto también por las redes, con las movidas, en la calle«, aseguró Pérez.
«No nos van a llevar puestos. Vamos a seguir existiendo, vamos a seguir funcionando, vamos a seguir creciendo, a pesar de todo«, concluyó la fundadora de la Asamblea. La organización convoca a vecinos y organizaciones a acompañar y visibilizar el reclamo, al tiempo que distribuyó un petitorio para juntar firmas en apoyo a la Asamblea y contra el desalojo, al que se puede acceder en este formulario.



