Red de CALISAS: se presentó el informe anual de Soberanía Alimentaria

(ANSOL).- Con la presencia de representantes de universidades y colectivos de la agricultura familiar y de la Economía Social y Solidaria de todo el país, se realizó en la provincia de Río Negro, el Encuentro de la Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria y Colectivos Afines de la República Argentina (CALISAS). Durante el evento, se presentó el tercer informe anual de la situación de la Soberanía Alimentaria en Argentina 2024.
El documento advierte sobre una constante pérdida de soberanía agravada por las políticas implementadas por el actual Gobierno Nacional: «La concentración de la tierra, el predominio del monocultivo y cómo la dependencia del comercio internacional afecta la autonomía en la provisión de alimentos».
Las jornadas se llevaron a cabo en la sede de El Bolsón, de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), con una Asamblea general de la Red para elegir nuevas autoridades y un momento abierto a toda la comunidad, en el que se presentó el Informe Anual sobre la Soberanía Alimentaria.
El informe anual de la Red de CALISAS

El informe contiene ejes como el de políticas públicas y estrategias colectivas de organizaciones vinculadas a la producción y consumo de alimentos; la agricultura familiar, campesina e indígena; los sistemas de garantía participativa y los nodos agroecológicos; el análisis del Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) y el impacto en la Soberanía Alimentaria; un relevamiento de espacios agroecológicos; y los Indicadores de la Soberanía Alimentaria.
Tomás Ares es abogado devenido en agricultor, productor del proyecto productivo Bioma, en la localidad de Lago Puelo. Junto la politóloga Belen Dhiel, fueron los engranajes de la organización del encuentro.
Ares comentó respecto de la presentación del informe que «esta vez, fue abierto al público, invitando a toda la comunidad y a diferentes actores. Con muy buena convocatoria, a sala llena, con gente escuchando muy atentamente el informe, el cual lo dividimos en apartados para poder hacer presentación».
Para Ares, los indicadores de la Soberanía Alimentaria intentan dar cuenta de la evolución de la misma en la Argentina y cómo se va avanzando en detrimento de ella. «Finalmente, se hizo una gran puesta en común y se abrió el debate a las preguntas, lo cual también dio la posibilidad de que la comunidad se exprese».
El trabajo de la Red CALISAS se realiza junto a diferentes actores sociales, productores campesinos, pueblos originarios, profesionales de la salud y militantes sociales.
En sus conclusiones, el documento asegura que «la conformación de cooperativas ha sido en la mayoría de los casos el modo de organizarse para dar respuestas a sus necesidades. De esta manera, despliegan diversas estrategias para hacer frente a la crisis».
Advierte que «se destaca como denominador común el desfinanciamiento y/o eliminación de políticas públicas, tanto las destinadas a la producción como a la asistencia alimentaria en el periodo analizado».
A su vez, destaca que «las mujeres ocupan un lugar central en la producción, en la reproducción social y en la organización política de las experiencias relevadas».
También afirma que «los comedores, en su mayoría, registran un aumento en la demanda mientras que los recursos estatales disminuyen, lo que los obliga a depender de redes de solidaridad».
Por el lado de los trabajadores estatales vinculados al sector, el informe asegura que «la preocupación de lxs trabajadorxs estatales va más allá de sus honorarios. Precarizados, en ocasiones con contratos informales, sin recursos en el presente y con una futura jubilación que no haría justicia a sus años de entrega y dedicación a las políticas agroalimentarias».
Para finalizar, el documento concluye que «la estimación de la Soberanía Alimentaria argentina evidencia que el país se encuentra en crisis. Si bien el país cuenta con una alta capacidad de producción, la concentración de la tierra, el predominio del monocultivo y la dependencia del comercio internacional afectan la autonomía en la provisión de alimentos».
«Además, el retroceso en políticas públicas orientadas a la agricultura familiar y al acceso equitativo a los recursos naturales profundiza las desigualdades dentro del sector agropecuario y compromete el acceso a los alimentos por parte de la población», apunta.
Y propone «para avanzar hacia la Soberanía Alimentaria, es fundamental una mayor diversificación productiva, el acceso equitativo a la tierra y los recursos naturales, y el fortalecimiento de políticas públicas que fomenten la producción agroecológica y el consumo de productos locales».
Asamblea de la Red de CALISAS

Además de la presentación del informe, en el encuentro se realizó la Asamblea de la Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria y Colectivos Afines. Un espacio donde representantes de las distintas universidades y colectivos afines que participan en la red evalúan, reflexionan sobre lo que vino pasando en sus territorios y lo que vino haciendo la red, y tratan de coordinar propuestas de trabajo, estrategias y objetivos para el año siguiente.
«La asamblea la hacemos todos los años como red, para hacer encuentros presenciales. En esta oportunidad, participaron representantes de 12 universidades de todo el país, bien federal, lo cual le dio mucha riqueza. Fueron alrededor de 25 personas que fueron llegando desde diferentes lugares del país los fuimos recibiendo en nuestras casas y otros alquilando espacios cerca de la UNRN, que fue la sede del encuentro», narró Ares, en diálogo con ANSOL.
Luego de terminada de la jornada en la universidad, se realizó una visita a la Chacra Bioma, donde se mostró el sistema productivo. Y después los participantes tuvieron el agrado de encontrarse con Betiana, una Machi de la comunidad de Mascardi, que relató su proceso como Machi, su uso medicinal para sanar a su comunidad, y su experiencia.
La asamblea tuvo un espacio de presentación sobre cómo venía trabajando cada una de las cátedras individualmente y «otra instancia más de debate, de ¿cómo seguimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿con qué lineamientos?, lo cual fue muy enriquecedor y muy agradable, de poder encontrarse después de tanto tiempo de compartir la virtualidad», agregó Ares.
«Para abastecer el encuentro, se trabajó constantemente con productores locales que acercaron comida agroecológica de primerísima calidad, lo cual también le dio un tinte más agroecológico al encuentro», resumió Ares.
«Fue un encuentro muy positivo. Creo que en términos personales nos dejó la alegría de ponerle cuerpo a los encuentros. Cuando hay una configuración tan complicada de nuclearnos y encontrarnos a diario, creo que se disfruta mucho esos momentos. Y la fuerza para seguir trabajando en el proyecto, en el informe del año que viene, que ya de alguna forma empezamos a delinear sobre qué, sobre qué temáticas abordar», finalizó Tomás Ares.



