El último molino de la ciudad celebra su primer año de recuperación

(Ansol).- «Lo único que falta para poder vender es esperar una semana a que la jueza laboral autorice. Ayer mandó a revisar las máquinas. Por eso también hay que festejar», explicó a esta agencia Álvaro Rivero, trabajador del ex Molino Osiris, quien detalló que mañana, desde las 20, realizarán el festival para conmemorar el primer año de autogestión.
Actualmente son 20 los asociados de la Cooperativa 31 de Octubre, con la que recuperaron al último molino porteño: 10 menos que hace un año, cuando comenzaron a autogestionarse luego de que la patronal (Rafael Alberto Cisilino y Cristina Lisanti) los despidiera sin previo aviso ni indemnización.
«Los dueños querían que la fábrica cerrara porque lo que les daría mayores ganancias serían los negocios inmobiliarios», describió a Ansol Ramón Escalante, otro de los asociados.
El molino, que ocupa media manzana, está ubicado en el barrio porteño de Parque Patricios, a pocas cuadras de la nueva sede del gobierno de la Ciudad, que disparó los valores de los inmuebles de la zona y generó una gran especulación.
Orígenes
En noviembre de 2014, los trabajadores resistieron en la empresa para evitar el vaciamiento y el desmantelamiento, dos meses después hubo un primer intento de desalojo y en abril llegó el ataque: una patota ingresó al molino, sin embargo un vecino pudo avisar a prefectura y fueron detenidos.
Pese a las dificultades económicas y políticas, los trabajadores celebrarán porque «hay 365 razones para seguir para seguir luchando», refirieron.
«Te invitamos a participar de otro festival pero éste, aparte de tener todos los ingredientes de los anteriores, tiene uno que a nosotros los trabajadores nos llena de alegría y orgullo: es el festival del año, sí, un año de lucha por el derecho al trabajo», invitaron los asociados de la cooperativa que ahora gestiona el último molino porteño.