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“Se tiene que repensar esta agricultura porque no está a favor de la vida”

(Ansol).- “Es posible producir sin el paquete de agrotóxicos”, coinciden los ingenieros agrónomos Santiago Sarandón y Eduardo Cerdá ante Decí Mu, el programa radial de la cooperativa Lavaca.

“Cuando encontrás un establecimiento que funciona económica y ecológicamente extensivo, como La Aurora, los productores cambian la pregunta ¿se puede cultivar agroecológicamente? hacia ¿cómo lo hago?”, contó Santiago Sarandón, investigador de la Universidad Nacional de La Plata.

Resaltaron que Argentina está, como nunca, sometida al monocultivo, y Sarandón detalló: “20 millones de hectáreas con un solo cultivo, la soja transgénica. Nunca se había dado que una especie ocupara semejante proporción de tierras del país. Eso genera dependencia económica y vulnerabilidad ecológica de un sistema tan amplio”.

Agregó que se potencian exponencialmente los problemas de malezas y sentenció: “Este modelo está colapsando”.

Por su parte, Eduardo Cerdá, comentó que los suplementos rurales ya no hablan de las virtudes de la soja, sino de problemas de salud, pérdida de productores por aumento de costos por encima del crecimiento de los rendimientos, inundaciones.

“Gastamos tres o cuatro veces más que hace quince años y solo duplicamos los rendimientos. Este tipo de agricultura no es viable sin agroquímicos”, ejemplificó sobre los problemas económicos.

Por otro lado, mostró que han subido los niveles de enfermedades crónicas como el cáncer, relacionados con problemáticas más complejas como suicidios, y subrayó: “Hoy hay una alerta grande. Se tiene que repensar esta agricultura porque no está a favor de la vida”.

“La ciudadanía rodeada y fumigada por productos agrotóxicos se enfrenta a productores que no saben hacerlo de otra manera. Cuando podemos contar que se puede hacer con menos costos, estos se interesan”, dijo Cerdá y propuso fomentar comunidades locales para dar respuestas que se puedan replicar porque, según Sarandón, «Se está cayendo el mito de los agrotóxicos». 

Existe una red de municipios que fomentan la agroecología propulsada por quienes, en un principio, no querían sentir el olor de los pesticidas, y más tarde conocieron nuevas desventajas.

“3000 hectáreas en Guaminí sin agrotóxicos contagiaron a otros 150 municipios que sancionaron ordenanzas en favor de la agroecología. Esperamos que sirva para poder visibilizarlo”, concluyó Cerdá.