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Mario Glanc: «Con las elecciones, se abre el postergado debate de la reforma del sistema de salud»

El especialista en políticas de gestión sanitaria concedió una entrevista a Ansol para debatir conceptos sobre los planteos del referente de Javier Milei en materia salud.

18 de agosto de 2023, CABA (Ansol) – El doctor Mario Glanc, director académico del Instituto de Política, Economía y Gestión en Salud e integrante de la Federación Argentina de Mutuales de Salud (FAMSA), se refirió a las definiciones de su colega Eduardo Figueira Lima, reputado como referente en materia de salud del precandidato ganador de la PASO presidencial, Javier Milei. En diálogo con ANSOL, Glanc precisa conceptos y abre interpretaciones sobre lo que es posible conocer de la plataforma electoral de La Libertad Avanza de cara a las elecciones generales de octubre.

– ¿Qué le deja el planteo del doctor Eduardo Figueira Lima, al que se referencia como voz autorizada por Javier Milei en el área de salud?

– Estoy en condiciones de darte algún tipo de opinión sobre lo que dijo el doctor Filgueira Lima, pero no sobre lo que dice La Libertad Avanza. No me consta que  coincidan exactamente. Conozco la plataforma política libertaria, por lo menos en la versión que circuló en estos días, y si bien es cierto que en el área de salud está planteado como él lo presenta, hay algunos comentarios en el área de lo que llaman Capital Humano que se chocan con lo que dijo. Por ejemplo, plantean que el mejor sistema de educación y salud es privado, pero no se puede llegar a eso hasta que Argentina no sea un país próspero. Eso es una barbaridad porque no existe país en el que todo  el sistema de salud sea privado. Ni los más liberales como EEUU, que tiene un gasto en salud 50% público y 50% privado. Es un objetivo inalcanzable porque nunca toda la población va a poder tener acceso a un sistema de salud equitativo si eso parte de su capacidad de compra en un mercado obviamente orientado al lucro, cuando es un derecho básico. Es una aberración y estoy seguro que Filgueira Lima no afirma eso. 

Dicho esto, algunos de los planteos del doctor en ese reportaje no son despropósitos desde mi punto de vista. El tema de los seguros provinciales. Argentina tiene 24 provincias, 24 constituciones provinciales y 24 jurisdicciones que se ocupan de la salud, porque es algo que no compete al estado nacional. Cada provincia tiene población sin cobertura, población de obra social propia como IOMA en provincia de Buenos Aires. Es sensato que cada provincia pudiera estructurar un sistema de aseguramiento que implique que las personas son nominadas, que haya una cartera de servicios para toda la población. Lo que tenés en tu obra social o prepaga es un aseguramiento. Lo que tiene hoy una persona sin eso es que tiene que ir a golpear la puerta de un hospital. Lo van a atender, pero no es lo mismo que tenga un derecho adquirido como programa de prestaciones explícito, cartilla, nominalidad o credencial, que ir a un hospital. Desde ese punto de vista, estoy totalmente de acuerdo.

En cuanto al seguro de enfermedades de alto costo para toda la población, es una reivindicación largamente soñada porque ahí sí en los países más avanzados en materia de salud buscan darle una cobertura integral  a todas las personas que no puedan cubrirlas de su propio bolsillo u organizaciones más chicas. Es el ejercicio de la capacidad negociadora del Estado, además. No es lo mismo comprar para 45 millones que para 450 mil. 

Había otro punto que tiene que ver con el primer nivel de atención, los cuidados comunes para toda la población, que me parece bien. Pero el pensamiento central es este: ¿se puede estructurar un sistema de salud desde una filosofía liberal? Sí, siempre y cuando se entienda que el punto de partida es totalmente distinto para la gente en este país, que tenemos un 50% de pobreza y que hay un rol indelegable del estado en garantizar el acceso efectivo a ese derecho básico

– Hay en el planteo de Figueira Lima una constante mención a la eficiencia en los hospitales públicos, la cual llegaría a partir de que se sometan a la competencia. Esto viene a que la salud pública tendría «cautiva» a la gente, y mediante el seguro médico es una forma de liberación para gastarlo donde uno quiera. ¿Es algo realista hoy en día? ¿Cuánto podría el estado argentino asegurarle a cada habitante para su seguro de salud? ¿Existe algo parecido en el mundo que haya funcionado?

– Depende de qué hagas y cómo lo hagas. Hay países en los que tras un proceso los hospitales públicos se reconvierten a instituciones autogestionadas que pueden integrar redes de servicios de salud. De esto es un caso Uruguay. Hay países donde pasó algo similar con resultados discutibles por idiosincrasias muy diferentes como es Inglaterra. Y tenés países donde se intentó y fue, por lo menos inicialmente un desastre para la salud pública, como en Colombia. De lo que se trata, y él así lo dice es de dotar a los hospitales capacidad de gestión y exigencia de eficiencia. 

Entendámoslo de esta manera: No estoy defendiendo una plataforma que no conozco en profundidad  y una ideología que de ningún modo comparto. Simplemente estoy decodificando las declaraciones de su referente en salud. Quiero tener mucho cuidado con eso. 

Hay un primer punto que plantea Figueira Lima y es sobre adónde tienen que ir los recursos, ¿a la demanda o la oferta? Si es a la oferta, yo la alimento aumentando el número de hospitales. Si es a la demanda, los recursos van adonde  la gente lo necesita. Está claro que la opción es ir por la demanda. Pero puede existir demanda y no oferta,por ejemplo en zonas con baja densidad poblacional. Entonces el Estado tiene que hacerse cargo y subsidiar la oferta en zonas donde no existen incentivos para que un seguro público o el mercado lo hagan. Corramos al costado todo tipo de fundamentalismos al respecto. Es un enfoque posible.

Segundo punto: ¿pueden un hospital público “competir” con las instituciones privadas? Te diría que los hospitales tales (son sólo ejemplos) como el Argerich, El Cruce, Garrahan o Fernández pueden competir con un sanatorio de primer nivel. Pero un pequeño hospital del interior de Santa Fe o provincia de Buenos Aires no puede hacerlo. Es un almacén de barrio contra el supermercado. Si basas su financiamiento exclusivamente en su capacidad de competir entre sí, necesariamente el resultado es nefasto. Entonces depende de cómo se estructure. Por ejemplo: a través de conformación de redes integradas de servicios de salud.

¿Está mal pensar que el mercado pueda participar del mercado de la salud bajo financiamiento público? En Argentina ocurre, porque posiblemente tengas una obra social y derives aportes a una empresa de medicina privada. Estás usando recursos públicos, entre comillas, para servicios privados. Entonces tiene razón, desde mi mirada, cuando el doctor pregunta por qué hay un intermediario que se queda con un peaje. 

Luego, la palabra eficiencia como tal, más allá de lo que diga, no es una mala palabra. Creo que además es un error que ha cometido el pensamiento progresista en Argentina a nivel histórico cuando le regaló la eficiencia a los planteos de la derecha o relegando esta necesidad de eficiencia excluyentemente al mercado. En realidad cuanto menos recursos contás, más es articular políticas públicas eficientes públicos. Eficiencia no significa gastar menos. Eficiencia significa gastar bien.

Ante la sorpresa por el triunfo en las PASO de Milei, hay un apuro por dar definiciones, pero hasta el momento son conceptos muy generales. Creo que hay que mirar la línea directriz de todo esto. Quedan claros los marcos conceptuales de Milei, Massa y Bullrich, pero sinceramente, qué van a hacer concretamente en el plano de la salud, creo que no lo saben ellos tampoco. Las opiniones de Figueira Lima en ese reportaje tienen el enorme mérito de abrir un debate imprescindible y largamente postergado: el de la reforma de un sistema de salud que imperiosamente necesita ser reformulado. Desde ese punto de vista, rescato no sólo estas opiniones preliminares sino que me parecen mucho más razonables de lo que se podría esperar en paralelo a lo que dijo en su momento el propio Milei. En otras palabras: de la compra – venta de órganos a la estructuración de seguros provinciales, la racionalización del gasto y la autogestión de los establecimientos públicos, hay una alentadora distancia.