Marcelo Yaquet: «Los exportadores de carne hegemonizan el mercado interno»

El director de Fortalecimiento de los Sistemas Productivos Locales habló con Ansol sobre la problemática alrededor del precio de la carne y del rol de la economía social en el rubro.

Marcelo Yaquet: "Los exportadores de carne hegemonizan el mercado interno"

08 de Junio de 2022, CABA (Ansol). Marcelo Yaquet es director de Fortalecimiento de los Sistemas Productivos Locales, dentro del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca que conduce Julián Domínguez. Es referente de la economía popular en el sector de la carne a partir de ser uno de los trabajadores del frigorífico y matadero recuperado La Foresta, en La Matanza. En diálogo con ANSOL, apuntó contra los exportadores: «Controlan el comercio exterior y hegemonizan el mercado interno«.

Ansol: -¿Por qué se disparan los precios de la carne vacuna, aún más que la inflación general?

Marcelo Yaquet: -La cadena de valor de la carne vacuna es un entramado complejo, difícil de simplificarlo, si queremos recorrer la secuencia que va del animal en pie -en el campo- al bife que podemos tener en nuestro plato. A los eslabones principales de la cadena de valor, que son la producción primaria, valor agregado (Industria – Mataderos y Frigoríficos) y boca de expendio (Carnicerías, etc), hay que agregarle un número no menor de actores intermediarios entre un eslabón y el otro: alquiler de la tierra, alimentos, veterinarias, recría, hotelerías, corrales de engorde, consignatarios, remates, ferias, Mercado de Liniers, Matarife Abastecedor, transporte, exportadores, etc., etc. Cada uno de estos eslabones quiere obtener su rentabilidad. A ellos, hay que agregar la intervención de las industrias cartelizadas del subproducto (menudencia, cuero, sebo, hueso, sangre, etc.), que operan en cada planta matadero-frigorífica, incidiendo en la recaudación y en el precio final del producto.

La problemática se agudiza aún más por nuestra cultura; por el peso de la carne en la Canasta Básica Alimentaria, por la incidencia histórica en el mercado internacional, por el humor social que deriva del precio y, esencialmente, porque nuestro país -al igual que América Latina- está predeterminado en el contexto mundial a ser exportador de materias primas: alimentos, minería y energía, con el menor valor agregado posible.

«Hay que limpiar la cadena: menos intermediación, caminar el proceso de articulación y asociativismo entre el capital privado, social y estatal»

Por otro lado, la carne vacuna viene año tras año aumentando su precio en el mostrador, mientras el salario viene en baja, más allá de los resultados de las paritarias. La billetera de nuestro pueblo viene un año atrasada en relación con la inflación. En el primer semestre del 2011, el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) era de $ 1.840, mientras el dólar estaba en $ 4,120; 11 años después, el SMVM es de $ 38.940 y el dólar oficial hoy es de $ 125,25 -si vamos al informal, es de $ 206-. Es decir, nuestro SMVM equivalía a 446,60 dólares en 2011, mientras que hoy equivale a 310,89 dólares oficiales y 189,02 dólares informales. Para que hagan la cuenta quienes nos leen, el asado en mayo 2011 estaba promedio $ 30,74 por kg; en mayo de este año, el promedio por kg de asado fue de $ 1.049,47, según datos del IPCVA (Instituto de promoción de la Carne Vacuna Argentina) ¿Cuántos kilos de carne comprábamos con el SMVM en el 2011 y cuántos hoy?

En este contexto, las y los argentinos venimos consumiendo cada vez menos carne vacuna. En 1980, el consumo de carne vacuna era de 86,4 kg anuales por habitante. El año pasado (2021) el promedio anual nos dio 50 kg. Y en los primeros 3 meses de este año, estuvimos en un promedio de 43,7 kg anuales por habitante. Es decir, que en un poquito más de 40 años perdimos un consumo per cápita del 50%, a razón de 1 kilo por año.

A: -¿Cuáles son las principales dificultades del sector?

MY: -Cada eslabón de la cadena se encuentra con diferentes dificultades; en el sector primario, los pequeños y medianos productores tienen como problema el valor de la tierra; el valor del alquiler de la tierra, el precio del alimento balanceado, el mal manejo del suelo, genética, destete, acceso a la tecnología, etc. En la industria frigorífica, hay que diferenciar los frigoríficos para consumo interno con los grandes exportadores. Los frigoríficos consumeros son rehenes del precio de los subproductos y de los dueños de los animales en pie que van a faena (matarifes abastecedores) y de los costos de producción. Nos encontramos con plantas cerradas y muchas trabajando al filo o por debajo del punto de flotación. Y acá, desde mi mirada, no hay diferencias entre una privada y una cooperativa o empresa recuperada por sus trabajadores, como es el caso nuestro, de La Foresta. Corremos todos con las mismas posibilidades y dificultades del mercado.

El eslabón comercial (boca de expendio), también es un factor importante en la determinación el precio final del kilo de carne vacuna, enredado por los costos comerciales y las caídas de la venta. En resumidas cuentas, hay sectores de los tres eslabones que están bien y otros que la estamos peleando, ya sea privados o cooperativas o las experiencias existentes en manos de Estados locales y/o provinciales.

Marcelo Yaquet: "Los exportadores de carne hegemonizan el mercado interno"

A: -¿Cuáles son las políticas que están reclamando o necesitando para solucionarlas, desde La Foresta y desde el sector cárnico?

MY: La Foresta no se salva sola, ni ninguna unidad productiva, ya sea de capital privado, social o del Estado. Hay que entender que no hay industria agroalimentaria, si no hay productores primarios que produzcan vacas, que den terneros y que se lo lleve a novillitos, novillos, vaquillonas. En los últimos 50 años, no tuvimos ni crecimiento de stock ganadero ni de toneladas de carne, con o sin hueso producidas.

El Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca puso hace poco en funcionamiento el Plan GanAR -Plan de Ganadería Argentina- y el ministro Julián Domínguez está recorriendo el país junto a cada gobierno provincial, con los actores sociales y económicos de la cadena. El Plan tiene como objetivo aumentar la producción de terneros para aumentar la producción de faena, incrementar el peso de las medias reses en gancho, avanzar en buenas practicas ganaderas, ir hacia tecnología de insumos y procesos para mejorar productividad, dese una mirada sustentable, etc. Son acertados estos propósitos, hay que direccionarlos, esencialmente hacia las/los pequeños y medianos productores primarios, a la industria cárnica de capital nacional, privado, social (cooperativas, recuperadas) y de capital del Estado, rever tema impositivo, teniendo en cuenta segmentación en el sector.

Desde mi mirada, hay que limpiar la cadena: menos intermediación, caminar el proceso de articulación y asociativismo entre el capital privado, social y estatal, en clave de sistemas productivos locales y mercados de cercanía. Y estos últimos lineamientos hacen a todas las cadenas agroalimentarias.

«En los últimos 50 años, no tuvimos ni crecimiento de stock ganadero ni de toneladas de carne»

A: -Relacionabas la caída del consumo histórico de consumo de carne con el precio solamente o ¿hay otras razones?

MY: -Hay una caída del consumo de carne vacuna como ya fue explicado, que tiene que ver con el bolsillo/salario de las y los trabajadores, pero también hubo un incremento de consumo bestial de carne aviar (pollo) y del cerdo. Entre el 1980-1990 estábamos entre 10 y 11 kilos por habitante por año de consumo de pollo; en el 2000, pasamos a 26 y 27 kg/habitante/año; en el 2020, se pasó a 46 kg. En el cerdo, se dio la misma proyección: en el 2000, consumíamos entre 3,5 y 4 kg, hoy estamos alrededor (depende la fuente) entre 16 y 20 kg, por habitante/año. Es decir, contando solamente con estas proteínas cárnicas, estamos en un promedio arriba de 100 kg /habitante/año.

Pero los números son números y no reflejan la realidad en su totalidad, estamos con población por debajo de la línea de pobreza como país, con desocupación, y trabajadores pobres.

A: -¿Cómo se desacoplan los precios locales de los internacionales según tu mirada?

MY: -Hablar de esto implica inmediatamente hablar de retenciones. Y las retenciones aparecen como la solución inmediata al problema de los precios de materia prima que producimos en la ruralidad. En primer lugar, Argentina tiene retenciones y cupos de exportación, por ejemplo, en el trigo. Argentina puede solamente exportar, si cubre la demanda del mercado interno, y en soja tenemos una retención del 33%. El problema real es que los exportadores controlan el comercio exterior y hegemonizan, por poder económico, el mercado interno. Nos tenemos que preguntar, ¿en manos de quién está la producción de materia prima y de alimentos en la Argentina? Hay experiencia, por ejemplo, en el sector lácteos, con intervención de los Estados locales, articulados con productores privados (tamberos), tiene el litro de leche fluida a la mitad de precio de la primera marca, que copa el mercado. Pero también hay industrias del sector lácteo de pequeñas y medianas empresas que también tiene el litro de lecha a un 35-40% menos que la 1° marca. Es necesario conformar un bloque económico y social del sector agroalimentario que se trasforme en la base de sustentación de la democratización de la producción, elaboración y comercialización. Es decir, articular el capital privado, social y estatal, la agricultura familiar, campesina e indígena, las/los pequeños y medianos productores, las cooperativas y recuperadas del sector, los estados locales, las entidades gremiales del sector, CONINAGRO, FECOFE, FAA, hay Sociedades Rurales, Consorcios Rurales y Asociaciones de Productores que están conformadas por pequeños y medianos productores, hay que apostar al asociativismo. Si no somos capaces de conformar y avanzar en esta política de ruralidad e industrialización del sector, nos devoran los mostros económicos de la industria alimenticia de afuera. Por eso, desde el MPA, planteamos Independencia Económica y Soberanía Alimentaria.

«Los exportadores controlan el comercio exterior y hegemonizan, por poder económico, el mercado interno»

A: -¿Qué rol cumple en este sentido la Dirección de Sistemas Productivos Locales?

MY: -La Dirección es parte de la Subsecretaria de Pequeños y Medianos Productores Agroalimentarios que conduce la compañera Milagros Barbieri, que a su vez está enmarcada dentro de la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, cuyo secretario es Luis Contigiani, y Julián Domínguez, el ministro. La subsecretaria Barbieri nos impulsa a trabajar cara a cara con el sector AGROPYME, en el camino de la sustentabilidad económica, social y ambiental. Aparte de mi dirección, que desarrolla la relación con los municipios fomentando las mesas locales de producción agroalimentaria, la Subsecretaría desarrolla el fortalecimiento del sector, con capacitación, formación, género y jóvenes, cooperativas, bioinsumo, desde una mirada federal, en línea con las políticas agrobioindustriales del Ministerio.