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Los trabajadores también puede ser dueños de sus empresas

«Obreros de la industria que reabren las puertas de de fábricas cerradas, jóvenes profesionales que se animan a desarrollar emprendimientos asociativamente, vecinos que encontraron una salida laboral en su barrio tras años de desocupación y hasta personas que lograron construir su propia herramienta de reinserción a pesar de estar privadas de su libertad.

Todas esas alternativas, entre otras, viene ofreciendo el cooperativismo para ingresar o para mantenerse en el mundo del trabajo, en un contexto de desequilibrios globales inquietantes aunque, al mismo tiempo, con respaldos de políticas a nivel local que hicieron factibles aquellas oportunidades.

Hoy, desde el propio sector cooperativo se calcula que hay más de 480 mil puestos de trabajo generados directa o indirectamente por este tipo de empresas. De esos, unos 25 mil ya existían y fueron mantenidos después de estar en peligro por el cierre de empresas, que fueron recuperadas por sus propios trabajadores.

El Estado Nacional, en una alianza estratégica con las entidades representativas del movimiento cooperativo organizado, ayudó a crear herramientas para sostener en un primer momento, sobre todo, a las experiencias más débiles. En esta línea, la difusión de este modelo sigue invitando, después de doce años de crecimiento que dejaron atrás la crisis profunda, a miles de trabajadores a hacerse cargo de su destino.

Son un modelo versátil y viable

A nivel internacional, las cooperativas dan empleo a más de cien millones de personas, un 20 por ciento más que todas las multinacionales en su conjunto. Además, el movimiento cooperativo a nivel global representa un poder económico apenas inferior a la quinta economía del mundo.

Estos datos demuestran que, como señalaron en varias ocasiones líderes mundiales, hay modos de organización de la producción superadores al dominado por el capital, causante de grandes crisis económicas y sociales. Hoy, como ayer en nuestra región, muchos países centrales siguen sumiendo a la cuarta parte de su juventud en la desocupación.

Mientras tanto, surgen con fuerza las respuestas cooperativas al modelo neoliberal, que no encuentra respuestas a las consecuencias de sus propios desfalcos. Como reveló un artículo reciente del New York Times, la reconversión de empresas es creciente en países como Italia, España y Francia.

«Las cooperativas han demostrado ser un modelo empresarial versátil y viable, que puede prosperar incluso en épocas difíciles», auguró el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, al declarar al 2012 Año Internacional de las Cooperativas.

Promueven la equidad

Desde su asunción en el Vaticano, el Papa Francisco viene cuestionando al sistema dominante y llamó en varias oportunidades a fortalecer nuevas formas de economía. Hace poco, ante un grupo de dirigentes de la Confcooperative italiana, graficó: «Hoy es una regla -no digo normal, habitual€¦, pero se la ve muy a menudo-: «¿Buscas trabajo? Ven, ven a esta empresa. Once horas, diez horas de trabajo, 600 euros. ¿Te gusta? ¿No? ¡Pues vete a tu casa!». ¿Qué hacer en este mundo que funciona así?». En ese mismo discurso se declaró «fanático de las empresas recuperadas».

El propio Francisco subrayó en las últimas horas que es «un escándalo que las mujeres ganen menos que los hombres». En este punto, también las cooperativas son consideradas por su capacidad de fortalecer la equidad de género. El 10 de marzo, en Naciones Unidas, se dieron a conocer los resultados de una encuesta según la cual 8 de cada 10 personas opina que este tipo de empresas permite mejor que otras del sector privado o del público la participación de las mujeres, y un 75 por ciento vio crecer efectivamente esa participación en los últimos veinte años.
*Confederación Cooperativa de la República Argentina (Cooperar) «