«La Colmena»: Nació la primera cooperativa dedicada a la construcción de viviendas sustentables

"La Colmena": Nació la primera cooperativa dedicada a la construcción de viviendas sustentables

La conforman 14 familias que se dedican a la bioconstrucción y que se unieron para dar una alternativa al problema habitacional. “Buscamos organizarnos y pelear por un trabajo mucho más digno y al mismo tiempo ir construyendo el oficio de bioconstructor”, aseguró el presidente de la cooperativa.

En la localidad salteña de Vaqueros, se conformó la cooperativa de trabajo “La Colmena”, la cual se dedica a la construcción de viviendas a partir de materiales naturales.

En diálogo con Ansol, Walter Cáceres, presidente de la cooperativa, detalló que los miembros trabajaron de manera individual por muchos años en el rubro antes de unirse. “En un momento decidimos que debíamos organizarnos porque todos estábamos en la misma, entonces surgió estructurarse en una cooperativa. Satisface nuestras necesidades de decisión y tiene una perspectiva democrática, abierta, horizontal y eso nos cerraba un montón”.

“La necesidad que buscamos responder primero es laboral, poder organizarnos y pelear por un trabajo mucho más digno y al mismo tiempo ir construyendo este oficio de bioconstructor”, afirmó Cáceres.

El trabajo que realizan está orientado no solamente a la confección de los hogares, sino también a la instalación de nuevas tecnologías sustentables como paneles solares y estufas ecológicas. “Creemos que es el futuro de las nuevas viviendas”, sostuvo.

En otras ciudades aledañas de la comunidad se dieron experiencias similares, que sirvieron como ejemplo y referencia para la cooperativa. “Es un trabajo en conjunto. La Calderilla, La Caldera, San Lorenzo tienen experiencias autónomas de construcción sustentable así que nos nutrimos de eso. Es un diálogo permanente.”

El vínculo con los clientes

Por otra parte, Cáceres puntualizó en el diferencial que tiene este tipo de construcción en relación con el vínculo con los clientes. “A diferencia de las construcciones tradicionales, que están jerarquizadas, los clientes tienden a meterse de lleno, deciden. Por lo general quien encara una construcción así, tiene una mirada mucho más creativa y crítica”.

“Quieren intervenir, nos interpelan, deciden y ponen el cuerpo junto a nosotros”, sostuvo y también agregó que uno de los mayores beneficios que tiene la bioconstrucción es el bajo costo de los materiales.

Por último, describió qué planean para el futuro de la cooperativa. “Entre los asociados aspiramos a una sede, a un espacio físico, a aumentar nuestra capacidad productiva y crecer. El mayor sueño es convertirse en un actor social con perspectiva, con una mirada crítica hacia la sociedad, con una voz que tenga peso en las decisiones de la comunidad y al mismo tiempo una institución abierta y permeable a los cambios”, finalizó.