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Inteligencia Artificial: los debates sobre el conocimiento, el miedo, el trabajo y la ética

Columna de opinión.

Leandro Monk

Fundador de G-Coop y titular de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores de Tecnologías de Innovación y Conocimiento (FACTTIC)

Cuando hablamos de Inteligencia Artificial (IA) tenemos que diferenciar tres temas que son relevantes para el análisis, al menos desde la Federacion Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnologia Innovacion y Conocimiento (FACTTIC).

El primero es la apropiación del conocimiento público por parte de las grandes corporaciones. Las IA están alimentadas en su mayoría por el contenido público de internet que miles de millones de usuarios fueron publicando y armando. Y las corporaciones entrenan sus bichitos de IA, pero el resultado del conocimiento público no lo publican (o lo publican parcialmente). Y eso les genera una ventaja de mercado que explotan; es decir, no solo explotan a los trabajadores de sus empresas, sino a la sociedad toda que genera el contenido que ellos pueden extraer y apropiarse. En eso, me parece que es básico exigir la liberación del conocimiento, para que el conocimiento público que alimentó esas inteligencias artificiales se vea beneficiado del conocimiento público.

El segundo tema para tener en cuenta es la ola de miedo sobre los temas de IA. Las ideas como que «nos van a sacar el trabajo», «el mundo es inviable», «van a acabar con la raza humana» se deben adjudicar a la competencia por la atención en los medios de comunicación, en las redes sociales, donde sin tu titular, tu información no conmueve, no te llama hacer clic, entonces se toman ese tipo de estrategias de meter miedo o dar golpes bajos.

Inteligencia Artificial: los debates sobre el conocimiento, el miedo, el trabajo y la ética

Y ahí entra el tercer tema relacionado, que es el posible reemplazo del trabajo humano. En una primerísima instancia deberíamos estar contentos porque una cosa es que se reemplace el trabajo humano y otra cosa es que se reemplace el ingreso de los humanos, que son dos temas distintos; pero todos lamentablemente intuimos que, en estas reglas del juego actual, el trabajo que pueda ser reemplazado por una entidad autónoma de inteligencia artificial, es un ingreso menos. Ahí, justamente la problemática está en, como todas las tecnologías, en para qué se utiliza, quién la utiliza y con qué fin. En este caso, el debate está en si se utiliza para reemplazar trabajos y generar tasas de ganancia concentradas o si aporta a resolver necesidades de las personas; o sea, tecnología que tenga impacto social.

Esa es para nosotros la cuarta discusión. Las IA deberían responder a una determinada ética y eso hoy no pasa. Hay un ejemplo conocido, que dice que «nadie compraría un auto que no ha sido aprobado por la agencia de control de seguridad y que no tenga los dispositivos de seguridad, pero sí usaría algo que haya sido chequeado con la IA», porque hoy se están aprobando herramientas sin grandes pruebas internas. Estos cuatro temas integran una problemática importante para revisar el uso de la IA.