“Hay un rechazo generalizado de todos los movimientos populares”

"Hay un rechazo generalizado de todos los movimientos populares"

Por Gildo Onorato, secretario gremial de la UTEP y dirigente del Movimiento Evita.

Las palabras de la vicepresidenta generaron un rechazo generalizado entre todos los movimientos populares. Primero, por el desconocimiento profundo de la realidad sociolaboral de nuestro país, sin tampoco tener en cuenta las grandes transformaciones que hay en el capitalismo, que puede crecer y generar rentabilidad sin la demanda de mano de obra. Reducir la economía a los programas sociales es otra forma de estar muy lejos de los problemas de la clase trabajadora. 

También generó un profundo rechazo el carácter de desprecio que manifestó sobre las organizaciones populares y la violencia con la cual se dirigió hacia nuestros compañeros y compañeras. Ese rechazo fue unánime entre las organizaciones sociales, entre ellas la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que es la que nuclea a las más importantes organizaciones del país.

Reducir el problema de la Economía Popular a los planes sociales significa abordar los problemas estructurales de nuestro país desde la superficialidad. La Economía Popular es una estrategia de trabajo generada desde la subsistencia básica, construyendo nuevas actividades de trabajo por fuera de las actividades bajo convenios colectivos. Eso ha producido una perspectiva laboral comunitaria y productiva de nuevo tipo, que no entra dentro de los parámetros de la economía de mercado. Aquello que el mercado y el Estado no han podido resolver, la Economía Popular le ha dado una impronta para empezar a resolverlo con una perspectiva de crecimiento de abajo hacia arriba y desde la periferia hacia el centro, realizando una estrategia de dignificación de las actividades.

Es importante lo planteado por el Movimiento Evita porque los programas sociales son una porción minoritaria de la realidad sociolaboral de nuestro país y es importante que construyamos instituciones que den respuesta a esta nueva realidad, como el Renatep (Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular), que ha iniciado el registro de los trabajadores de la Economía Popular o como la UTEP, que es la representación sindical de los trabajadores y trabajadoras de la subsistenicia básica.

Somos comprendidos y escuchados por el Gobierno. Con este Gobierno, construimos dos instrumentos muy relevantes: el Renatep -que estaba incluido en la Ley de Emergencia Social y que nunca se implementó- y la UTEP. El Renatep ha permitido registrar a casi cuatro millones de habitantes de nuestro país, para saber a dónde están, quiénes son, a qué se dedican, qué producen y con quiénes están asociados. De esa manera, sin mediar ninguna campaña territorial ni publicitaria, en un año y medio llegamos al número de cuatro millones. La UTEP, en tanto, es un sindicato basado en normativas de la organización internacional del trabajo y permite generar la sindicalización en una nueva forma de organización del trabajo: sin patrón, dando por cuenta que trabajo y empleo no son sinónimos y esa es una gran transformación en el mundo sociolaboral del siglo XXI.

Se generan estos estigmas a partir de los prejuicios propios, de no comprender la realidad y, a la vez, porque cuando la política en general -más allá del discurso del lunes- ve reflejado el protagonismo de los movimientos populares lo que ve en el espejo es el fracaso de sus políticas sociales.

El conflicto social ya no es el mismo que hace un tiempo. Antes, el conflicto social se organizaba a través del ingreso, de las condiciones de trabajo y de las actividades formales. Hoy, el conflicto social incluye el ingreso, el trabajo, la disputa por la salud, la educación, la alimentación, la conectividad, la infraestructura social… y ese conflicto social se concentra en el territorio, en las comunidades de base, desde donde nacemos los movimientos populares; por eso, es importante darle una perspectiva productiva, laboral y comunitaria a la nueva realidad que han expresado durante mucho tiempo los movimientos populares.

Hoy, hemos logrado un protagonismo en el debate público y en la existencia territorial sin parangones históricos. Es más, estamos también construyendo representación política como en el caso de la compañera Mariel Fernández, de Moreno, que es una de esas compañeras que revolvían la olla y hoy ha logrado ser intendenta de un municipio. Por eso, generaron indignación -principalmente, en las compañeras- las palabras de nuestra querida vicepresidenta.