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Experiencias de la Incubadora de Cuidados

Columna de opinión.

Por Ariana Sacroisky

Economista e investigadora

Una de las principales actividades que ha realizado la Incubadora de Cooperativas y Mutuales de Cuidados en este año y medio de trabajo, ha sido la asistencia técnica en la formulación de proyectos, impositivo-contable y legal. Este recorrido ha dejado lecciones en el equipo de la Incubadora, que fortalecen su tarea cotidiana.

Gustavo Sosa, Coordinador General de la Incubadora, nos presenta el marco en el que se realiza esta tarea. Con 17 años de trabajo con cooperativas, ha brindado asistencia técnica inicialmente desde el sector público (desempeñándose por 11 años como asesor legal del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social -INAES-), y continuó luego como profesional independiente, aunque también desarrollando la tarea docente desde la Universidad.

Por lo tanto, cuando desde el INAES, con la presidencia de Mario Cafiero, surgió la idea de una incubadora que brindara acompañamiento técnico a las cooperativas de cuidados, esto aparecía en principio para Gustavo como una continuidad de su actividad previa. Sin embargo, en esta ocasión, existía una diferencia clara, que él se ocupa de destacar: ahora el acompañamiento “integraba un proyecto”.

De allí que los requerimientos de asistencia que se reciben por parte de las cooperativas y mutuales no involucran sólo a las empresas que los realizan, sino que estas consultas han permitido ir identificando problemáticas y necesidades comunes, y, a partir de ellas, diseñar formaciones acordes de distinto tipo.

De este modo, “una asistencia técnica o asesoría profesional se convierte en una capacitación, y esto se vincula con la actividad docente, que me involucra”, cuenta Gustavo. Y sigue: “Gracias a estas dinámicas, los grupos se conocen entre sí, reconocen que tienen problemáticas comunes y que en ocasiones es necesario construir soluciones en conjunto. Así, se fortalece el entramado, las redes, que es el objetivo de fondo de la Incubadora”.

Fernando Padrón, con el apoyo de referentes de la Incubadora en los distintos territorios, es quien da respuesta a las empresas para darle forma a la presentación de proyectos.

Hasta el momento, desde la Incubadora se ha asistido a más de 50 entidades, 25 de las cuales ya han podido presentar sus proyectos a distintos organismos del Estado, fundamentalmente el INAES, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. 

En su tarea, a través del contacto directo, Fernando busca generar un intercambio rico con los grupos y, en conjunto, dar forma acabada a las ideas iniciales. Al momento de redactar los proyectos, se procura desarrollar una explicación precisa sobre todos los pasos necesarios para hacer realidad el proyecto.

“El acompañamiento a las cooperativas y mutuales de cuidados en la formulación no es una tarea sencilla, ya que se trata de saberes específicos con los que en muchas ocasiones las empresas de la economía social no cuentan”, explica Fernando. Se realiza un acompañamiento personalizado, que requiere un tiempo considerable para dar lugar al intercambio de ideas. Y, en este aspecto, “contar con una muy buena comunicación con las entidades y respetar su impronta es fundamental para la tarea”, reflexiona.  

“Cada proyecto es único y refleja necesidades de la cooperativa o la mutual, por ello formular es una tarea es en sí mismo positiva. Diseñar la propuesta, redactar los antecedentes, identificar el problema y desarrollar las actividades necesarias para darle una solución, no sólo tienen sentido en pos de obtener financiamiento, sino que ordena la propia práctica de la empresa y sus metas a futuro”, concluye.

Experiencias de la Incubadora de Cuidados

La asistencia contable e impositiva de la Incubadora es brindada por el contador Rodrigo Olgado, quien reflexiona: “En distintos lugares del país existe cierta desinformación en materia impositiva, de gestión y jurídica. A veces no está disponible, o está, pero de manera parcial y muy general. Trabajando de modo interdisciplinario, la Incubadora colabora para que las empresas puedan atravesar esta barrera”.

Rodrigo explica que, además de a las empresas de la economía social, desde la Incubadora también se orienta a las personas profesionales que trabajan para estas empresas (en material contable-impositiva, legal y la formulación de proyectos). Si las cooperativas tuvieran que abonar por estos honorarios de asistencia, “serían pocas las que tendrían acceso”.

Siendo parte del proyecto de la Incubadora, las cooperativas acceden no sólo a la asistencia del equipo técnico, sino también a una vinculación con aquellas cooperativas con mayor trayectoria, lo cual les resulta muy nutritivo. Al identificar las problemáticas comunes “ya no se sienten solas”.

En lo que hace a asistencia legal, además de Gustavo Sosa, participa en esta tarea la abogada Victoria Techeira.

Victoria cuenta que este recorrido en la Incubadora ha significado, sobre todo, un gran aprendizaje. “Desde lo legal aprendí a entender las actividades que llevan a cabo cada una de las cooperativas con las que trabajamos. En el caso de las que recién empiezan, buscamos asistirlas para que se adecúen a un objeto social que se encuentre dentro de los parámetros de la ley, y puedan así comenzar a funcionar. Para aquellas cooperativas que están formadas, las acompañamos en el proceso de fortalecimiento”, explica.

En relación a las políticas públicas, Victoria cuenta que desde la Incubadora se ha avanzado en la articulación con organismos del Estado para garantizar derechos. En este caso “buscamos garantizarles a las cooperativas el acceso a la información de todas las cuestiones legales que necesiten, y así poder seguir generando empleo”, reflexiona.

En lo que hace a las principales consultas en materia legal que realizan las empresas, las mismas se vinculan, explica Victoria, con el régimen laboral al cual deben adecuarse las personas asociadas. Al no regirse por la ley de contrato laboral, existen situaciones que se dificultan, y la única alternativa es guiarse por la ley de cooperativas.

El objetivo de la Incubadora en lo que hace a Asistencia Técnica de aquí a fin de año consiste en procurar que las cooperativas que se encuentran en la fase inicial, la de incubación, logren estar al día (o al menos en condiciones de ponerse al día), en lo que hace a documentación y gestiones ante INAES. A su vez, se propone que dispongan de la base de conocimiento necesaria para avanzar en sus gestiones diarias. Superada la incubación, “las cooperativas y mutuales podrían avanzar hacia una fase de fortalecimiento institucional y, de este modo, proyectarse en mayor medida hacia el futuro”, concluye Gustavo.