Estudiantes convertirán aceite de cocina usado en biocombustible para reducir la contaminación

(Ansol).- «Decidimos realizar este proyecto con la idea de quitar del medio la contaminación del aceite usado», aseguró Manuel Campos, microbiólogo y docente del establecimiento educativo, a El Megáfono.

Campos, junto al ingeniero mecánico Javier Puiatti y a los estudiantes del colegio Leonardo Da Vinci de la ciudad cordobesa de Río Cuarto, desarrollan el proyecto para convertir el aceite de cocina usado en biocombustible y, de ese modo, reducir la contaminación.

«En Río Cuarto hay un problema tremendo con respecto a la recolección de residuos: no es diferenciada, se mezclan todos los residuos y eso genera una contaminación cruzada. Entonces, empezamos a hablar de eliminar esa contaminación. Existen residuos sólidos y líquidos, pero en nuestra ciudad nadie se ocupa de los líquidos», detalló el microbiólogo.

«El principal residuo líquido es el aceite, que es tremendamente contaminante porque disminuye la capacidad de albergar vida microbiana en el agua, por ende crea un desequilibrio ecológico bastante grave», añadió, al tiempo que adelantó que con el proyecto participarán en la Feria Nacional de Ciencia y Tecnología, que se realizará el 21 de septiembre en la provincia de Misiones.

En detalle

«Un litro de aceite contamina mil litros de agua, por tanto por cada litro de aceite que nosotros transformamos en biodiesel, hay mil litros de agua que zafan de ser contaminados», especificó Campos.

«El biodiesel -continuó- es un combustible útil. Si bien no pretendemos llegar a una producción industrial, sí tratamos de demostrar que esta basura, tan peligrosa, se puede transformar en un recurso que puede utilizar cualquier empresa para ofrecer un producto nuevo en el mercado».

Otros proyectos amigables con el planeta

Conjuntamente, en el colegio Leonardo Da Vinci se están realizando otros dos: un sobre energía solar térmica, que implica la producción de vapor a partir de energía solar; y otro sobre minería urbana, donde los estudiantes recolectan basura electrónica y la disminuyen a sus mínimos componentes para obtener beneficio económico de lo que se venda.