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Día del Trabajador: historias de 3 cooperativas de la Argentina

Inmigrantes que se instalaron en zonas rurales y armaron su propia fuente de trabajo, fábricas recuperadas por sus ex empleados y mujeres víctimas de violencia de género que encontraron en la unidad laboral una salida a su infierno. Experiencias cooperativas que en Argentina tuvieron de todo.

1 de Mayo de 2023, CABA (Ansol) – El recorrido de las asociaciones de los trabajadores en el país no es nuevo y tuvo de todo. Desde inmigrantes alemanes que se instalaron en zonas rurales y armaron su propia fuente de trabajo, pasando por fábricas recuperadas por sus ex empleados hasta mujeres víctimas de violencia de género que encontraron en la unidad una salida a su infierno. Por eso, ANSOL trae historias de 3 cooperativas de la Argentina en este 1° de Mayo, Día del Trabajador.

Lo cierto es que las primeras cooperativas argentinas estuvieron asociadas con la llegada de inmigrantes europeos que traían consigo las ideas de la solidaridad, la cooperación y el mutualismo, y otras visiones revolucionarias para la época como las ideas socialistas y anarquistas. A partir de 1910 comenzaron a organizarse encuentros entre las cooperativas que por entonces se distribuían en el país, con los objetivos de intercambiar experiencias, comparar estatutos sociales, y coordinar iniciativas comerciales conjuntas.

Cien años después de aquellas primera experiencias, el sector cooperativo se erigió como salida ante las crisis. Así, fueron conformando un sector aún más amplio, denominado Economía Social y Solidaria, donde conviven distintas experiencias asociativas. A continuación, repasamos historias de 3 cooperativas de la Argentina.

La primera fábrica cooperativa de mujeres constructoras

Día del Trabajador: historias de 3 cooperativas de la Argentina
Historias de 3 cooperativas de la Argentina

La Asociación Civil Ampliando Derechos viene tratando problemáticas de violencia de género hace 9 años en Santa Fe. Mediante un proyecto que presentaron en el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad de Nación, pudieron conseguir los fondos para poner en funcionamiento la unidad productiva, que está en proceso de convertirse en la cooperativa Gea Eco Constructora.

Así, este 2023 pudo adquirir la maquinaria que les permite fabricar eco ladrillos, que necesita muchos menos materiales que el ladrillo normal, es menos costoso y no daña el medio ambiente. De esta forma, logarán dar trabajo a entre 15 y 18 personas del barrio Belgrano, de Rosario, de un rango etario que va desde los 19 años hasta los 50.

La presidenta de Ampliando Derechos y futura presidenta de la cooperativa, Nora Giacometto, expresó a ANSOL: «Este proyecto lo veníamos pensando desde hace rato por las situaciones particulares que hemos detectado entre las compañeras que asistimos, este una de esas situaciones complicadas es justamente el tema de la vivienda».

«Hay un déficit habitacional fundamentalmente para las mujeres que son cabeza de familia, que es lo que, a nosotros, como una organización que trabaja las cuestiones de género, nos preocupa. Entonces veíamos que la única salida era, de alguna manera, involucrarnos en todo lo que es el tema el tema de construcción», explicó la presidenta de la cooperativa.

Para la idea, se basaron en acciones que fueron implementadas en otros países: «Estuvimos siguiendo noticias de proyectos que se llevaron adelante durante la primera presidencia de Lula da Silva. En Minas Gerais, las mujeres que eran cabeza de familia y que estaban solas armaron, a través del municipio, un proyecto parecido al nuestro que les permitió construir su propia vivienda».

Cooperativa Aceitera La Matanza: de recuperar la fábrica a ser reconocida por el cuidado ambiental

Día del Trabajador: historias de 3 cooperativas de la Argentina
Historias de 3 cooperativas de la Argentina

El 14 de julio del 2016, a los trabajadores de la empresa Agroindustria Madero les llegó la notificación oficial de algo que era un rumor cada vez más fuerte: la patronal declaraba la quiebra y había 126 hombres y mujeres sin empleo ni indemnización. Hoy, a seis años de aquellos días, la historia es otra. Así nació la Cooperativa Aceitera La Matanza, un ejemplo de autogestión.

Lo cierto es que cuando Agroindustrias Madero quebró, quedaron solo 20 trabajadores. Es que como pasa en muchas historias de fábricas recuperadas, la gente tiene que comer y no todos podían aguantar en la aceitera sin cobrar. Pero los que quedaron, no se detuvieron.

Finalmente, para agosto del 2016 lograron que se les otorgue la matrícula de cooperativa y la justicia los autorice a trabajar en el lugar, por lo que fueron una de las primeras empresas recuperadas por sus trabajadores en la era del ex presidente Mauricio Macri en el poder. Hoy la Aceitera emplea a casi 100 compañeros, están en 400 toneladas por día en cuanto a molienda, de los cuales el 80% va a Molinos Cañuelas.

En octubre del 2022 la Cooperativa Aceitera La Matanza volvió a ser noticia al recibir oficialmente su declaración de adecuación ambiental y así se transformó en la primera empresa recuperada del conurbano en dejar de ser considerada un agente contaminante por la Autoridad Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR).

Playadito: la yerba de la Selección Argentina es de una cooperativa correntina

Día del Trabajador: historias de 3 cooperativas de la Argentina

Se trata de la Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig, que produce la famosa yerba Playadito, y que en medio del mundial de Qatar se desayunó con una publicación en la red social Twitter que confirmaba que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) le lleva a Lionel Messi y compañía ese producto para cuando tomen mate en la concentración. Si bien es verdad que una parte del equipo usa la uruguaya Canarias (que se produce en Brasil), ver una marca nacional en el equipaje de la selección que nos va a representar en el Mundial de Qatar 2022 le sacó una sonrisa a más de uno.

Sobre todo, a los 126 asociados y 350 empleados que tiene la institución en Colonia Liebig, una localidad fundada en 1924 por un grupo de alemanes en el departamento correntino de Ituzaingó, donde hoy viven casi 2.500 habitantes. «Uno tiene el sueño de participar de un Mundial, pero no teníamos idea de las valijas repletas con nuestra yerba. Uno siempre sueña con ese momento, es el sueño del pibe«, expresó aún sorprendido Ricardo Handziak, presidente de la cooperativa que produce Playadito.