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Cooperativa La Comadreja: construyendo para desarmar prejuicios en el Delta

Un colectivo transfeminista en los partidos bonaerenses de Tigre y San Fernando construye casas en las islas bajo la lógica cooperativa y el interés profundo por alimentar una grupalidad distinta.

2 de junio de 2023, CABA (Ansol)Cooperativa La Comadreja es un colectivo de construcción integrado por transmasculinidades, mujeres cis, lesbianas y personas no binarias, abierta a la grupalidad de la comunidad LGBTIQ+. Sus integrantes viven y trabajan en la primera y segunda sección del Delta bonaerense, en los partidos de Tigre y San Fernando. Desde 2020 se organizaron con los objetivos de aumentar la cantidad de trabajo y compartir conocimientos.

Explican que comenzó en uno de los encuentros transfeministas, donde durante el trabajo de comisiones sobre problemáticas e intereses surgió el interés de un grupo importante por el rubro de la construcción. Incluso se fantaseó con un barrio ecotransfeminista. Algunas personas ya trabajaban en ese rubro y otras querían iniciarse en ese oficio.

«El trabajo de construcción y mantenimiento de hogares es algo importante y no se hace fácil porque somos un grupo vulnerable a violencias y discriminación», explican. Por eso, sumar conocimientos para la independencia es clave.

Una cooperativa pandémica

La iniciativa para armar una cooperativa nació en plena pandemia, donde se hizo más acuciante la necesidad de redes de apoyo mutuo, pero ante todo de aprendizajes. Algunas personas tenían poca instrucción, otras nada. Las primeras obras fueron una especie de taller, en el que se enseñó carpintería de obra para hacer las bases de construcción. Entonces quienes tenían más experiencia iban enseñando a quienes que no cómo se usan las herramientas, cuáles son las medidas de seguridad necesarias.

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La paga fue socializada, para contrarrestar la costumbre de ciertos espacios en el rubro en los que para aprender hay que trabajar gratis. Pero eso no es sostenible, porque así solo pueden aprender quienes no tienen una necesidad económica.

Por ejemplo, los jornales correspondientes a cuatro personas se repartían entre todas aquellas que participaron aprendiendo. «Seguía siendo precarizado, pero era mejor que trabajar gratis«, aclaran.

El objetivo en todo momento fue lograr la retransmisión solidaria de conocimientos hasta que la cooperativa alcanzó la capacidad para tomar más trabajos, dada la ampliación de las potencialidades de sus integrantes.

Del aprendizaje a la profesionalidad y la calidad

Esos conocimientos adquiridos y compartidos al interior de la cooperativa son particulares para la arquitectura que se desarrolla en el Delta: no toda persona capacitada en albañilería y construcción conoce las precauciones y estructuras especiales que hacen falta para que una casa se sostenga sobre el suelo barroso del humedal, en el que cada seis horas cambia el nivel de los canales y arroyos, subiendo y bajando hasta dos metros.

«Todas las casas en el Delta ceden un poquito con los años hasta que se asientan en su lugar», explican desde la cooperativa, «por lo que nos esforzamos para hacer trabajos con mucha dedicación de tiempo, materiales y previsión«. Ante todo, el interés está en que las construcciones queden bien, duren décadas y satisfagan a quien contrata.

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En la actualidad, La Comadreja es una cooperativa de construcción profesional que entrega casas llave en mano, listas para habitar. Eso implica preparar el terreno, construir con altos estándares de calidad, tender los servicios de electricidad y agua y pintar.

Se trata de una cooperativa integrada a INAES, donde el trabajo administrativo («burocrático», aclaran) se lleva a cabo en conjunto, rotando las responsabilidades para no desalentarse y cansarse. Señalan la importancia de llevar adelante una correcta administración, porque eso permite sumarse a las convocatorias de los ministerio de Géneros y Desarrollo Social que apuntalen los ingresos.

Aseguran que la clave que ordena y vuelve virtuosa la grupalidad está en una constante apertura al diálogo para resolver incomodidades, conflictos y emergentes. «Solidaridad, sororidad, grupalidad. Nos preocupa sentirnos bien», explican, en una búsqueda que, hasta el momento, ha logrado experiencias inéditas en lo benéfico.