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Cooperativa de árbitros en Santa Fe: organización para cumplir una función social en el deporte amateur

En la localidad de San Lorenzo, al norte de Rosario, un grupo de árbitros se organizó para capacitarse y formar nuevas generaciones. La pasión en una profesión que carga con prejuicios y el rol clave en las categorías formativas.

12 de mayo de 2023, CABA (Ansol) – En la localidad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe, la Cooperativa Regional de Árbitros realiza desde 2021 capacitaciones para mejorar el nivel de sus integrantes mientras amplía sus ramas desde el fútbol hacia el básquet, hockey y vóley. Desde la entidad, rubricada de manera oficial desde hace menos de un año, remarcan la importancia social del arbitraje en contextos de deporte infantil y amateur.

En diálogo con Ansol, Carlos Hernández -referente de la Cooperativa Regional de Árbitros- explica que luego de 30 años de existencia de las diversas ligas amateurs juveniles y de adultos, la formación y actualización de los árbitros no encontraba formalización alguna en la zona, que comprende localidades al norte de la ciudad de Rosario como Capitán Bermúdez, Fray Luis Beltrán, San Lorenzo y Puerto General San Martín.

La cooperativa se ocupa de ofrecer arbitrajes para el Torneo Regional Amateur, ligas como la Sanlorencina y de Villa Constitución, así como también para la Copa Santa Fe que disputan todos los clubes de la provincia, inclusive Newell’s, Rosario Central, Atlético Rafaela y otros con pasos por Primera División.

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«A partir de eso tenemos nuestra propia tabla de mérito que nos da la posibilidad a futuro de rendir en el Consejo Federal para tener el privilegio de llegar a ser asistente o juez de línea en los Torneos Federales. Es algo muy lindo para los jóvenes que se suman hoy a formarse», dice Hernández.

Allí, entre múltiples clubes que formaron a centenares de futbolistas profesionales de Argentina, se dependía de los colegios de árbitros de Rosario. Por eso surgió la iniciativa de organizar a los jueces deportivos en actividad en una cooperativa. Hernández alega que el formato cooperativo lo recomendó la municipalidad de San Lorenzo.

La Cooperativa ya logró concretar dos cursos completos de árbitro, de nueve meses de duración entre entrenamiento físico, aprendizajes teóricos y las prácticas. Desde la municipalidad se acompaña el proyecto a través de un instructor nacional, una preparadora física, un psicólogo deportivo y una nutricionista. 

«Empezamos siendo 33 personas que nos nucleamos allá por 2021. Hoy, a casi 18 meses de haber empezado, ya somos 77. Es sorprendente«, refiere. «La organización atrajo a muchísima más gente. La cantidad de chicos jóvenes que se sumaron es increíble. Chicos que estudian la carrera de Educación Física, que trabajan como policías o están en el Ejército», cuenta Hernández.

Explica que ejerce la profesión de árbitro desde la pasión, como aficionado. Pero cada vez se suma más y más gente. «Vienen a aprender chicos de 15 años que está en la secundaria y traen a sus amigos para hacer el curso». 

Además, Hernández explica que las localidades aledañas también requieren que los colegiados de otras disciplinas se integren a la Cooperativa Regional. «Por nuestra zona hay varios clubes que tienen hockey, vóley, básquet. Por ejemplo, nos llamó el municipio de Puerto General San Martín, que tienen al vóley bien arriba jugando contra Bolívar y esos clubes grandes en la Liga Profesional, para ver si podíamos extender la rama y nuclear a los árbitros de todas las disciplinas. Es cuestión de sentarnos, organizar un poquito y buscar un buen instructor», precisa.

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La función social de los árbitros

El arbitraje amateur es un oficio esforzado que además acarrea con muchos prejuicios sociales. Sin embargo, Carlos Hernández ofrece a Ansol una interpretación distinta de ese rol en contextos formativos infantiles y juveniles.

«En las ligas infantiles en las que trabajamos, tenemos que cambiar esa mentalidad del papá que te grita e insulta a vos o a sus hijos mientras están jugando. Las ligas nos apoyan mucho en ese sentido: donde se escucha un insulto, se para el partido y se trata de identificar al simpatizante, llamamos a los delegados de los clubes y se los advierte de que si pasa de nuevo se suspende la jornada o el partido. No puede seguir pasando esto en juveniles o infantiles. Los chicos tienen que disfrutar».

Cuenta que la Cooperativa Regional de Árbitros lleva de manera periódica las capacitaciones y actualizaciones de reglamentos a los clubes de los municipios cercanos. En particular apuntan a los directores técnicos. «Pasa muchas veces que los técnicos de los equipos son los mismos papás. Y cuando le pegan una patada a su nene dejan de ser técnicos para ser papás. Lo que hacemos es capacitar a esas personas para que cambien la actitud».

Hernández señala que la del árbitro amateur es una función ante todo social. «Vivimos tiempos muy complicados, entonces capaz la gente va y se descarga en la cancha. Pero no tiene que pasar eso porque trabajamos con chicos muy chiquitos, de 5 años», analiza.