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CAM: la Secretaría de Equidad de Género publicó su Informe Anual

El inventario de acciones con perspectiva de género realizadas por la Confederación durante el 2021 destaca el avance en la vinculación con el Estado, el compromiso territorial, la ayuda financiera a las víctimas de violencia de género y la capacitación de la Ley Micaela, entre otras medidas. 

5 de enero del 2021, CABA (Ansol).- La Secretaría de Equidad de Género de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM), a cargo de Blanca Suárez, compartió el Informe Anual 2021, que recolecta los avances realizados en materia de género, como la participación en la conformación y gestión de la Red Latinoamericana de Mujeres de la Economía Social, las capacitaciones en la Ley Micaela en las diversas provincias y la presencia territorial a lo largo del país para acabar con la violencia de género, entre otras acciones. 

En comunicación con ANSOL, Blanca Suárez expuso los resultados del Informe Anual: “ Es un balance altamente positivo, es una gran alegría saber que los objetivos que nos hemos propuesto al arrancar el año se han podido ir materializando, venciendo todos los obstáculos que, por supuesto, siempre hay, pero que las mujeres mutualistas de CAM pudimos sortearlos”. 

La integración internacional de las mujeres mutualistas

El Informe cuenta, además, con un calendario virtual donde se exponen las medidas tomadas por la Secretaria de Equidad de Género de la Confederación durante el 2021 y destacan, entre otras iniciativas, la participación en la Red Latinoamericana de Mujeres de la Economía Social y Solidaria, donde la entidad pudo coordinar un “Trayecto de formación en gobernanza de las organizaciones con perspectiva de género”.

En ese sentido, Suárez comentó: “Fuimos capaces de formar un trayecto de formación de características únicas, con la participación no solo de los doce países que conforman la Red sino de universidades locales que brindaron un aporte académico en la formación. Creemos y estamos convencidas de que si hay algo que empodera a las mujeres es el conocimiento, la formación, la capacitación, y ese es uno de los grandes objetivos que prevalece dentro de nuestra red”. 

“Además, en octubre, se logró promover un encuentro donde la Red Latinoamericana también pudo tomar contacto con otras redes y estuvieron presentes mujeres africanas y francesas. Ese encuentro fue fantástico: poder ver que a pesar de las distancias y las culturas las mujeres de Economía Social y Solidaria estamos todas atravesadas por lo mismo y tenemos la necesidad de ser reconocidas en el trabajo y de tener la oportunidad de ir liderando los espacios”, aseguró.

Los desafíos del año entrante

En relación a las expectativas para el 2022, la secretaria de Equidad de Género de CAM resaltó: “Somos conscientes de que hay un contexto que, al menos de arranque, ante esta nueva ola de contagios, nos condiciona pero nos impulsa a agudizar nuestra inteligencia y nuestra imaginación para ver de qué manera llegamos a todos nuestros asociados como lo hemos hecho en años anteriores, donde la pandemia hizo que trabajamos más en aspectos sociales y estamos orgullosas porque de eso se trata: somos entidades que trabajamos en la Economía Social y Solidaria, no puede ser de otra manera”. 

“El desafío lo tenemos como sociedad, al márgen del género: ver cómo generamos nuevas conductas e impulsamos buenas prácticas, respetando la vida. Eso lo vamos a lograr de manera conjunta porque sino no hay cambio posible, podemos hacer muchas marchas pero si no nos unimos realmente las mujeres van a seguir sufriendo las violencias y esto no lo tomamos como sociedad”, aseguró.

Además, Suárez enumeró algunos propósitos específicos que tienen desde la Secretaría: “Poder conseguir que haya más mujeres en los espacios decisivos, que se le de la apertura a la mirada de la mujer en las entidades. Otro gran desafío es lograr que de una vez haya medidas de acción positivas hacia las mujeres, lograr perforar esa agenda política para que desde el Congreso haya medidas de acciones positivas para que nos ayuden. Por último, pensar también que como mujeres somos las formadoras de masculinidades y tenemos que deconstruirnos nosotras en prácticas que también todavía llevamos adelante”.