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Cooperativa Felipe Varela: la potencia de la organización para producir un nuevo barrio en Ciudad de Córdoba

Familias sin acceso al crédito hipotecario construyen su hogar en base a un esfuerzo comunitario, impulsado por la cooperativa del Movimiento Evita.

03 de agosto de 2023, CABA (Ansol) –La Cooperativa Felipe Varela desde 2009 impulsa el crecimiento de un barrio en la zona sur de de la Ciudad de Córdoba, promoviendo un modelo de acceso a la vivienda alternativo a las lógicas del mercado inmobiliario actual y abriendo la posibilidad para que familias sin acceso al crédito hipotecario construyan su hogar en base al esfuerzo comunitario.

En diálogo con Ansol, la presidenta de la Cooperativa Felipe Varela, Agustina Murcia, narró el inicio del proyecto: «Nosotros somos una cooperativa de trabajo y vivienda que surgió en el año 2009 en la zona sur, en las periferias de la ciudad de Córdoba. Estábamos trabajando con formación de los oficios para jóvenes y copas de leche y en ese momento empezó a acrecentarse en los barrios populares una demanda muy puntual que era el acceso a la tierra. Empezamos a ver desde el trabajo territorial que en los barrios populares ya no quedaban patios, porque los hijos se van haciendo piezas atrás de la casa de los padres«.

Por aquella época, explica Murcia, solo había en Córdoba proyectos de convenios públicos – privados entre desarrolladores y municipios, «no estaba como agenda la problemática del acceso a la tierra y de la vivienda a nivel nacional, provincial o municipal. Pero en paralelo los countries tomaban la periferia de la Capital».

«Entonces se resolvió hacer una toma de tierra, solicitando a cualquiera de los tres niveles del Estado una expropiación con posibilidad de compra. O sea, siempre con los vecinos, las vecinas y los compañeros lo que pedíamos era que hubiera alternativas para este sector». En particular, Murcia se refiere a 17 hectáreas frente a Barrio Comercial, compuestas por un basural de escombros.

«Se llegó a un entendimiento con el dueño del terreno a través de un acta en la cual nosotros queríamos comprar la tierra y que él no pierda, pero tampoco queríamos perder nosotros porque estábamos necesitando producir un barrio. Quedó un acuerdo con el dueño en el que él no podía revender esas 17 hectáreas hasta hacernos una oferta a nosotros», cuenta la presidenta de la cooperativa.

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Del terreno al techo, de la cooperativa a la organización

En el año 2010, la Cooperativa Felipe Varela, integrada al Movimiento Evita, inició en esa zona de Córdoba Capital un proceso de gestión económica para la economía popular en acceso a la tierra. Está integrada por Agustina Murcia como presidenta, la síndica Verónica Tissera, el secretario Diego Mansilla, Yanina Tanzi y Evangelina Andrada (Espacios de Cuidados), Teresa Zapata y Norma Ochoa (Huerta), Silvia Heredia (Administración), Alejandro Córdoba (Obras), y Héctor Acevedo (Gestión y Proyectos).

«La idea era que la cuota para cada casa costara veinte docenas de empanadas al mes. O sea que una mamá sola pudiera hacer cada fin de semana cinco docenas de empanadas, venderlas, y así tener una economía por fuera de su trabajo cotidiano que le permitiera pagar la tierra y su cuota. El plan en el 2010 era una entrega de 500 pesos y 33 cuotas fijas de 250 pesos», explica Murcia.

La otra manera de embarcarse en el proyecto del nuevo barrio era pagando al contado un monto de 9 mil pesos, lo que rondaba entre dos y tres salarios mínimos en esa época. «Había familias que tenían ahorrada esa plata para invertirla en una moto, por lo que la posibilidad era concreta».

«Sabíamos que no podíamos dolarizar un proceso de acceso a la tierra porque eran muchos compañeros, madres solteras con hijos, trabajadores informales, trabajadores formales también, que no tenían alternativa de acceso al crédito. Entre todos los que se inscribieron, en un mes y medio hicimos el pago de la primer parcela», narra Murcia.

Según cuenta, existía una concepción generalizada por esos años de que el cooperativismo tenía que ver con grandes transformaciones en lo social. «Era la idea de que vos armabas una cooperativa para poder acceder a alguna maquinaria chica en el Ministerio de Desarrollo Social. El cooperativismo no estaba visto como una herramienta en términos del Ministerio de Trabajo, del Ministerio de Industria o del Ministerio de Producción. Todos se habían corrido de ese rol tradicional, entonces había que retomarlo».

El siguiente desafío fue lograr que la municipalidad de la Ciudad de Córdoba acercara infraestructura básica al nuevo barrio. «Teníamos la propiedad de la tierra, pero nos dijeron no, ustedes no son un country, a quienes les aprobaban todo en dos días. Teníamos todo legalmente para solicitar los servicios de luz y agua al municipio, que en ese momento gobernado por Ramón Mestre, hijo del ex gobernador radical. Lo único que nos habilitaron fue un pico de agua y una bajada de luz. De ahí tuvimos que hacer internamente toda la red».

Murcia explica que para 2015 la Cooperativa Felipe Varela había sumado más de 40 familias a la vida del barrio. «Antes de Macri había una posibilidad, donde vos veías que el compañero pagaba la cuota, podía comprar material para hacer autoconstrucción, nos ayudábamos entre nosotros». Ya en ese momento se construyó un centro comunitario.

Entre 2016 y 2017 se produjo un cambio en la suerte de las y los vecinos, a partir de un acercamiento al gobierno provincial liderado por Juan Schiaretti. La presidenta de la cooperativa narra que comenzó a llevar a concejales de visita. «Cuando íbamos en el auto, esperaban llegar a un asentamiento pero se encontraban con un barrio organizado, limpio». A partir de entonces, se alcanzó un acuerdo político para terminar las obras de infraestructura a través del gobierno provincial. Según expresan desde la entidad, Córdoba es una de las pocas provincias que cuenta con políticas activas para la economía popular.

El presente

En la actualidad viven en el barrio de la Cooperativa Felipe Varela más de 210 familias. Pero lo más importante es que la experiencia ofrece una sólida prueba de que existen modelos alternativos a la concentración y especulación inmobiliaria para crear y sostener vivienda.

El proyecto cooperativo sigue creciendo y expandiéndose: según cuenta Murcia, «tenemos la cooperativa de huerta y producción de alimentos que básicamente es una huerta comunitaria que producen plantines. Tenemos la cooperativa de cuidados, con compañeras que todos los días dan copa de leche, educación popular cotidiana, sea apoyo escolar, cultura y deporte gratuitamente. También tenemos la cooperativa textil y la cooperativa de mantenimiento del barrio, para mantener el pasto cortado y hacer recolección de basura, porque la municipalidad entonces no llegaba.

Desde la Cooperativa Felipe Varela muestran mucho entusiasmo por el desarrollo logrado con la cooperativa de construcción de vivienda e infraestructura social. «Es una cuadrilla de más de 70 compañeros. Hace poco sumaron experiencia en obras para la industria hotelera en Bariloche y Misiones», explica Murcia. El significado de esos trabajos es la ruptura de una frontera, para mostrar la potencia de este modelo en que la cooperativa de vivienda y construcción produce barrios y lleva a sus socios a ir más allá de ese primer impulso organizado.