ECONOMÍA

Leche y cooperativismo: los costos suben más que los precios y ajustan los márgenes de los productores

SEGUINOS EN Google News Google News
El precio que recibe el tambero aumentó apenas un 13% interanual, frente a una inflación cercana al 34%, según el último semáforo de CONINAGRO. Desde la Cooperativa San Isidro, su presidente, Carlos Vottero, advierte sobre el impacto de la energía, los combustibles y el mantenimiento, mientras los lácteos también registran subas por debajo del índice general de precios.

La producción lechera continúa entre las economías regionales en rojo, en un escenario marcado por el aumento de los costos y la caída de los precios que reciben los productores. Aunque la elaboración de leche creció durante el último año y también aumentó el consumo interno, la evolución de los ingresos del tambo quedó por debajo de la inflación.

Desde el sector asociativo, Carlos Vottero, presidente de la Cooperativa San Isidro, advirtió que los incrementos en energía, combustibles y mantenimiento afectan la rentabilidad de los establecimientos, mientras las cooperativas buscan contener el precio de los productos lácteos para los consumidores.

“La realidad es que el aumento interanual no llegó al 30%, mientras que nos subieron muchísimo los costos, sobre todo de energía, como la luz y el combustible, en el orden del 60%”, explicó Vottero a ANSOL. El dirigente señaló que, si bien anteriormente los aumentos que más incidían sobre la actividad eran los de la alimentación de los animales y los alquileres, en la actualidad también pesan el mantenimiento de las instalaciones y la mano de obra necesaria para las reparaciones.

“Todo eso pega al consumidor en el precio de góndola. Aunque, como se ve, los productores cooperativos estamos conteniendo el precio de los productos lácteos”, sostuvo.

El precio al productor, por debajo de la inflación

El último semáforo de economías regionales de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) ubicó a la lechería entre las actividades que continúan en rojo. De acuerdo con el relevamiento, en agosto el precio del litro de leche recibido por el productor registró una suba mensual del 1,5%, mientras que el incremento interanual fue de apenas el 13%, muy por debajo de una inflación del 33,5%.

La brecha entre los precios de venta y los costos de producción es uno de los principales factores que explican el deterioro del negocio. El informe de CONINAGRO señala que, en varias economías regionales que permanecen en rojo, los valores que reciben los productores se mantienen prácticamente estancados o aumentan por debajo de la inflación. Cuando esa evolución se combina con mayores costos, se reducen los márgenes reales y se condicionan las decisiones productivas.

En la actividad lechera, el escenario presenta una particularidad: los indicadores de producción y comercialización muestran crecimiento, pero esa mejora no se traduce necesariamente en mejores resultados económicos para los tambos.

Según el semáforo, el stock bovino destinado a la actividad tambera alcanzó en agosto los tres millones de cabezas, un 5% más que un año antes. En los últimos doce meses, la producción de leche sumó 11.940 millones de litros, con un incremento interanual del 5%.

También aumentó el consumo interno, que llegó a los 193 litros por habitante al año, un 4% más que en el período previo. En el frente externo, las exportaciones lácteas totalizaron 1.993 millones de dólares en los últimos doce meses, con un crecimiento del 15%, mientras que las importaciones sumaron 30 millones de dólares, un 14% más.

Estos datos muestran una actividad que incrementó su producción y amplió sus ventas, pero que mantiene dificultades en el componente de negocio: cuánto recibe el productor por la leche que entrega y qué capacidad tiene ese ingreso para cubrir los gastos del establecimiento.

Los lácteos también aumentan menos que el índice general

La evolución de los precios en las góndolas presenta una tendencia similar. El último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), elaborado sobre la base de información de la Dirección Nacional de Lechería de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, registró para una canasta de productos lácteos una variación mensual del 1,1% y un incremento interanual del 26,6%, de acuerdo con el promedio ponderado elaborado por el organismo.

La comparación con otros indicadores muestra que los productos lácteos subieron por debajo de la inflación minorista, que se ubicó cerca del 34% interanual, y de los alimentos y bebidas no alcohólicas, cuyo aumento fue del 35%. En el mismo período, el dólar oficial del Banco Central de la República Argentina (BCRA) registró una variación interanual del 8%.

La diferencia entre la evolución de los precios de los lácteos y la inflación general tiene implicancias a ambos lados de la cadena. Para los consumidores, los productos aumentan a un ritmo inferior al de otros bienes; para los productores y las industrias, en cambio, la cuestión es si los ingresos por ventas alcanzan para compensar el incremento de los costos de producción, procesamiento, distribución y comercialización.

El OCLA también advierte sobre una importante dispersión de precios según la región y el canal comercial. Esa diferencia se observa en los valores relevados para el Gran Buenos Aires (GBA) y la Patagonia: en el caso de la leche en sachet, el GBA registra el precio más bajo, pero en otros productos lácteos la región presenta valores más elevados. Para el conjunto de la canasta analizada, el informe señala precios de $2.071 en el GBA y $2.379 en la Patagonia, dos de los casos más representativos de esa brecha regional.

El queso cremoso: una suba del 24% en un año

La evolución del queso cremoso elaborado por la Cooperativa San Isidro ofrece otra referencia para observar el comportamiento de los precios. Según los registros compartidos por la entidad, el kilo pasó de $7.842 en octubre de 2025 a $9.725 en octubre de 2026, un incremento nominal de $1.883, equivalente a aproximadamente el 24%.

El valor también permite observar que el producto mantuvo el mismo precio durante varios meses. En enero de 2026, el kilo continuaba en $7.842, el mismo importe registrado desde agosto de 2025. Luego hubo aumentos en marzo y abril, una estabilidad en mayo, una pequeña variación en junio y otro incremento en julio. Desde agosto hasta octubre de 2026, el precio volvió a permanecer sin cambios, en $9.725.

La trayectoria muestra que los aumentos no fueron uniformes ni mensuales. En el período analizado, el precio del queso cremoso subió menos que la inflación interanual cercana al 34%, una diferencia que coincide con la tendencia señalada por el OCLA para el conjunto de los productos lácteos.

El papel de las cooperativas en la cadena láctea

Vottero también puso el foco en la participación del cooperativismo dentro de la industria. “Hoy el cooperativismo no llega al 5% de lo que es la elaboración en la industria, mientras que en la compra de la leche participa en un 15%, porque avanzaron mucho las multinacionales en Argentina, que fueron tomando a las cooperativas”, afirmó.

La diferencia entre la participación cooperativa en la compra de leche y en la elaboración de productos permite dimensionar uno de los desafíos del sector: sostener la presencia de empresas asociativas en una cadena en la que las grandes compañías tienen un peso importante en el procesamiento y la comercialización.

La Cooperativa San Isidro tiene más de 60 años de trayectoria en la actividad láctea y está especializada en quesos de pasta blanda, dura y semidura. Reúne a una docena de productores de la zona y cuenta con locales de venta directa en Alicia, Las Varillas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En la capital, su local está ubicado en avenida Beiró 3290, en el barrio de Devoto.

En un contexto de subas de costos y precios que avanzan por debajo de la inflación, la sostenibilidad de estas experiencias depende de su capacidad para mantener la producción, afrontar los gastos y conservar canales de comercialización. Para el cooperativismo lácteo, el desafío consiste en sostener la participación de los productores en la cadena y, al mismo tiempo, evitar que el ajuste de los márgenes se traslade por completo al precio que pagan las familias.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba