*Por Eva Verde

La Ley de Etiquetado Frontal votada esta semana creemos que viene a instalar un nuevo derecho para los consumidores y consumidoras, un derecho a la información poder saber que tienen los alimentos para poder elegir.

Hablamos de una ley que, fundamentalmente, tiene un espíritu de regular la información que las grandes empresas de alimentos ultraprocesados ponen en sus paquetes y envoltorios, los que, en general, tienen una publicidad engañosa porque aparecen leyendas como light, casero, bajo en calorías e informaciones engañosas. La ley va a poner esto en evidencia y a brindar la información necesaria.

Desde el sector de la agricultura familiar, campesina e indígena de las cooperativas, la economía popular y solidaria, las comercializadoras, vemos con mucho entusiasmo esta ley que regula a las grandes empresas que son las que ofertan la mayor cantidad de alimentos y creemos que es un camino que recién empieza: todavía falta la reglamentación y la aplicación de la ley. También faltan sus métodos de control pero creemos que es fundamental lo que se está pensando, empezar a pensar en la salud como algo integral.

No es solamente un tema que compete al Ministerio de Salud sino que compete a cómo nos alimentamos, como es la educación para alimentarnos y desde el sector que en general producimos alimentos sanos y saludables, cada vez con más agroecología en manos de las cooperativas, creemos fundamental poder visibilizar cuál es el alimento, sano, seguro y soberano.

Si bien el mercado de oferta de alimentos está muy concentrado en 7 grandes empresas, creemos que este tipo de leyes ayudan a concientizar y tomar real valor de que es lo que hacemos cuando consumimos, a quien le compramos, que ingerimos en nuestro cuerpo.

Creemos que es fundamental pensar en un consumo crítico, poder nosotros y nosotras realmente decidir, decidir es tener oportunidades y accesibilidad al alimento y este tipo de leyes van por ese camino, en generar una cultura distinta del consumo y que seamos sujetos críticos de lo que consumimos.

Creemos que en paralelo de estas leyes que regulan a las grandes empresas, hay que desarrollar la economía popular, campesina e indigena, la economia social y solidaria, las cooperativas que producen alimentos para el pueblo, producen alimentos sanos, seguros y soberanos generando trabajo local y accesibilidad a un alimento.

Si bien es una ley necesaria para disputar el sentido del consumo y generar el derecho a la información es necesario tener políticas públicas activas para democratizar la comercialización y el consumo de alimentos.
Fue evidente durante toda la discusión de la ley -una ley que se viene presentando hace años por distintas personas y distintos sectores para la discusión y es la primera vez que se discute de verdad-, creo que quedó en evidencia que hay grandes lobbys dentro del congreso que dan evidencia de que algunas empresas generan presión para fomentar sus negocios y nosotras y nosotras y creemos que el alimento no puede ser negocio.

Es un derecho, y hay que generar también accesibilidad a la tierra, la desdolarización de los insumos para la producción, hay que hacer otras políticas que vayan acompañando estas leyes que el Estado está impulsado y tiene que ver con el consumo y acceso al alimento, también lo es la Ley de Góndolas, y también lo es el acuerdo de precios.

Todo está relacionado con la generación del trabajo, el acceso al alimento y pensar en el alimento como un derecho y no como piensan las grandes empresas.

*Coordinadora Nacional de Mercados de Cercanía (SES-MDSN) y Referenta del Frente Popular Darío Santillán.

Editor Ansol

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